La Reverenda Fabrica Sancti Petri, Roma capital del Italia, el Vaticano y sus políticas, los comisarios del Papa Francisco.

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Hoy tenemos bastantes artículos sobre el fallecimiento del hermano de Papa Benedicto XVI en general elogiosos y repasando momentos de su vida y de la relación con el papa. Pero la noticia que se sigue llevando la palma es el caos en las distintas administraciones de la Santa Sede y del Vaticano. El último episodio afecta, ni más ni menos, que a la Basílica del Príncipe de los apóstoles que no deja de ser el icono que identifica al Vaticano y a la Iglesia Católica en el imaginario colectivo.

Un terremoto administrativo y pronto judicial con la incautación de computadoras, adquisición de documentos y cambios en los superiores con intervención directa del Papa Francisco, quien ha nombrado un comisionado extraordinario, Monseñor Mario Giordana, después de recibir un informe del Auditor General. La Fabrica di San Pietro , Reverenda Fabrica Sancti Petri, supervisa la gestión de todas las obras necesarias para la construcción y la restauración de  la Basílica de San Pietro en el Vaticano, está presidida desde el 5 de febrero de 2005 por el cardenal Angelo Comastri, arcipreste de la Basílica y vicario general del Papa para la Ciudad del Vaticano, mientras que el delegado es el obispo Monseñor Vittorio Lanzani, aparcado aquí por su pasado. Las irregularidades se refieren a facturas duplicadas a empresas contratantes por servicios no previstos en el contrato. Nos cuentan que después de los requerimientos de aclaraciones que nunca se contestaron desde el año pasado, tanto por la Oficina del Auditor General como por la Secretaría de Estado, el Auditor General habría revisado las cuentas, encontrando que se había excedido el límite de gasto autorizado de 4 millones. En los próximos días podemos tener noticias de las consecuencias de todo esto con dimisiones acordadas, o llegados a este punto, con detenciones.

Se cumplen los 150 años en que la Roma eterna paso a ser capital de la Italia unificada. El 20 de septiembre de 1870 es una fecha de excepcional importancia para Italia, pero también para el Vaticano: ese día cesa el poder temporal milenario de los Papas. En ese momento la ciudad tenía dos caras distintas: por un lado, el Vaticano y la nobleza papal, con sus suntuosos palacios, por otro, un pueblo miserable y turbulento. Goethe habla de ello en su viaje a Italia; Gian Antonio Stella lo recordó recientemente en su espléndida The Horde.

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La situación en los Estados Pontificios era insostenible siendo los únicos que no habían abolido la pena de muerte y que a menudo se practicaba: una placa en la Piazza del Popolo conmemora a los dos anarquistas Angelo Targhini y Leonida Montanari, decapitados por el famoso verdugo Mastro Titta.  La pena de muerte seguirá vigente en Vaticano hasta febrero de 2001, cuando Juan Pablo II la cancela con la «Ley Básica». A esta fecha sigue una agotadora convivencia, regulada por la ‘Ley de Guarentigie’, aprobada por el gobierno italiano en mayo de 1871, con la cual el Estado garantiza al Papa la inviolabilidad de la persona, el otorgamiento de honores soberanos, la posibilidad de mantener guardias armados a su servicio, posesión de los «palacios sagrados»; asegura la extraterritorialidad del Vaticano; asume los costos de mantenimiento de la corte papal. La Iglesia se opuso a la ley que, en opinión del pontífice, solo garantizaba «privilegios e inmunidades inútiles». Así siguen las cosas hasta el Concordato de 1929 con la creación del Estado Ciudad del Vaticano.  Pocas personas saben que el estado italiano todavía se encarga de administrar 360 iglesias, incluidas algunas de las más famosas, desde San Giovanni y Santa Maria del Popolo a Roma, Santa Chiara y San Domenico Maggiore a Nápoles y muchas otras en toda Italia. La misión está encomendada al Fondo de Edificios Religiosos (FEC), administrado por el Ministerio del Interior, con un costo para el estado cuya entidad no es fácil de conocer.

Toda está historia turbulenta sigue marcando en muchas ocasiones las relaciones entre el Vaticano y la República Italiana y crea una gran confusión. La independencia que los papas siempre han deseado del poder civil no es fácil de llevar a la práctica y pensamos que estamos en uno de los momentos en que el Vaticano quiere volver a estar presente en la escena política con una presencia real. Creemos que es un enorme error que no puede traer buenas consecuencias ni en Italia no en el resto del mundo. La descomposición del Vaticano es evidente y el escenario internacional ha cambiado tanto que estamos en un momento en que necesariamente se revisarán todos estos equilibrios.

El Vaticano se quieren meter a mediador en el avispero de conglomerado de intereses que pueblan lo que llamamos Tierra Santa. Convoca a los embajadores afectados y tiene sus opiniones políticas, Israel no es Italia, ni el poder del Vaticano es el mismo en aquellas latitudes.

La utilización de Santa Sofía como mezquita sigue en manos de los tribunales turcos que han anunciado resolución en los próximos días, otro equilibrio complicado que puede romperse.

Siempre han existido las acusaciones justas o injustas, y la justicia tiene como finalidad aclararlas. La decadencia de los tribunales canónicos está haciendo que se abuse cada vez más de la vía administrativa negando al acusado la posibilidad de defenderse de sus acusadores. Vemos publicadas ahora viejas acusaciones, de los años 50, al fundador de Schönstatt que son negadas contundentemente por su seguidores que lo consideran un verdadero santo. Estamos en tiempos de comsariamientos que no terminan, de juicios sin defensa, de resoluciones administrativas inapelables que poco ayudan a la seriedad y respeto que debe tener una institución como la Iglesia Católica. Los palos siempre van en la misma dirección y todo hace pensar que podemos estar ante la utilización interesada de viejas acusaciones nunca demostradas. El caso de Pell sigue resonando y después de meses en una prisión de máxima seguridad lo tenemos inocente. La justicia Australiana ha quedado muy mal en todo este caso pero a fin de cuentas ha contado con instrumentos que han permitido al cardenal defenderse. Es otros sitios esta defensa es imposible.

«… no seas incrédulo, sino creyente».

Buena lectura.

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Comentarios
2 comentarios en “La Reverenda Fabrica Sancti Petri, Roma capital del Italia, el Vaticano y sus políticas, los comisarios del Papa Francisco.
  1. ¡¿Pero quién ha escrito esto?! «los Estados Pontificios eran los únicos que no habían abolido a pena de muerte…»

    En 1870 la pena de muerte estaba vigente en todos s países del mundo, salvo Venezuela (que la había abolido en su constitución de 1863) y la república de San Marino (que la había abolido en 1865). En todos los demás países existía.

    Revisen todo el artículo

  2. Por Dios Specola un poco de mejor asesoramiento en la historia de la Iglesia, necesitaría un religioso y sacerdote tradicionalista que lo asesore para un presentar unos errores tan graves y de índole progresista. Como Ud. bien sabe el progresismo católico y antes el modernismo católico de Lamennais y Maritain intentaron mostrar una Iglesia de la Edad Media en decadencia y mostrar cómo la Revolución Francesa, la democracia, el liberalismo y el comunismo habían iniciado una nueva Iglesia y una nueva religión y pintaron la Iglesia de siempre como si fuera un desastre. Lo mismo hicieron los protestantes en su época. Antes del 1870 se le pedía al papa Pío IX ciertas reformas a nivel político, eran ideas revolucionarias propias de la revolución italiana que buscaba destruir la Iglesia católica, el papado, detrás de esa revolución se encontraban varias masonerías una dedicada a lo político y otra ubicada en un ámbito superior dedicada a destruir la Iglesia católica en lo religioso por medio de poner en el papado a un masón y cambiar la fe de siempre. La masonería y la cábala fueron las que atacaron y destruyeron el poder temporal del papa quitándole los reinos que estaban bajo sus dominios, no es una cosa por la cuál enorgullecerse y solamente los mentirosos de siempre trataron de explicar que un estado más pequeño era lo que le convenía a la Iglesia católica. No sé si tiene idea del valor moral y religioso de Pío IX pero temo mucho que llegue a creer que las cosas que se ven ahora en el Vaticano y que pueden constituir delitos estuvieron siempre debido al Vaticano y que no se dan en otros estados o países, ello lo llevaría necesariamente a la conclusión de que hay que estar del lado de los reformadores que buscan un gobierno democrático y una religión e Iglesia que siga los deseos morales y religiosos de las masas. Lamentablemente, debo decirle que le está haciendo el juego al NOM con esa actitud y a los progresistas y no se da cuenta y no compara las atrocidades que ocurren actualmente en países europeos sobre el aborto, la eutanasia, la ideología de género, la destrucción de la familia, etc. todo ello lo debe llevar a adoptar una postura contraria a Viganó y favorable a una interpretación oficial del Covid 19. Lo lamento por Ud. porque quién no llega a alcanzar la verdad religiosa no llega a alcanzar nada en esta vida. Saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey

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