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La justicia del Vaticano ad calendas graecas, ¿el Papa Francisco en el banquillo?, los aborteros desatados, adiós Alitalia.

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Hoy es un día mucho más parco en noticias, pero con una gran intensidad y tocando temas de fondo de gran importancia. Entendemos que para muchos católicos, y no católicos,  es muy complicado separar el Vaticano de la Santa Sede. Las dos instituciones se entremezclan en un revuelto que nunca puede ser unidad. El hecho de que estemos ante una monarquía absoluta pura como forma de gobierno es bastante incomprensible para nuestra generación que vive, pro lo menos en gran parte de la cristiandad, en un marco jurídico muy distinto al del viejo régimen. La monarquía, como forma de gobierno, puede ser buen o mala, la historia nos brinda muchos ejemplos, es evidente que un buen gobierno monárquico se fundamenta en que contemos con un monarca que sepa gobernar, hoy no es el caso.

Está llegando el tiempo en el que el Vaticano soñado por Pio XI que resuelve la cuestión romana y reconoce, cincuenta años después, la realidad de Italia unida, se está agotando cómo sistema. La globalización que tanto gusta y defiende el Papa Francisco puede enterrar el poder temporal reduciéndolo a pura escenografía. Hoy no se puede defender un sistema judicial ajeno al resto del mundo y que se permite dar lecciones ‘urbi te orbi’ de la auténtica justicia. Desde la creación de la ciudad estado del Vaticano en 1929, se ha utilizado muy poco su sistema judicial civil, era una cosa más que hay que tener por ser estado, pero que todo el mundo sabía que no estaba pensado para funcionar. Los problemas han venido cuando, en tiempos muy recientes, se ha pretendido dar lecciones al mundo. La justicia del Vaticano está mucho más preocupada por la imagen que pueda dar ante el resto del mundo que por la verdadera justicia. El proceso Becciu puede ser, apunta maneras, el que deje el Vaticano con sus vergüenzas al aire ante propios y extraños.

Otro giro en el Vaticano en el Procedimiento Penal núm. 45/2019 Vaticano RGP,  comúnmente conocido como el «proceso Becciu»  que ha empezado, o quizás no ha empezado y veremos si comienza, tenía programada audiencia para el 1 de diciembre de 2021, pero se ha pospuesto de oficio al 14 de diciembre, sin motivo alguno. El Papa Francisco había encomendado a sus magistrados que la cosa fuese rápida, visto lo visto,  esto corre el riesgo de ir a ad calendas graecas, o mas castizo,  cuando las ranas críen pelo o cuando las vacas vuelen. Dos años de investigaciones judiciales y cuatro audiencias de un proceso que aún no ha comenzado, sumido en escaramuzas procesales, formalismos con respecto a la sustancia.  Ahora se trata de entender cómo se ejerce la justicia en el Vaticano. Y la entrada del Papa en el escenario será central en el proceso.

A finales de 2018 el Papa Francesco se hizo fotografiar junto a Torzi, gratamente recibido en Santa Marta. La propia corte del Vaticano confirmó que el Papa había entrado en la sala donde se llevaban a cabo las negociaciones, invitando a todos a encontrar una solución. Milanese, uno de los presentes, declaró a «Report» que Francesco también había instado a darle a Torzi «el salario adecuado». La intervención del Papa Francisco también fue confirmada por el amigo Edgar en un  memorando de veinte páginas sobre todo el asunto, con varios documentos adjuntos. El presidente del tribunal, Pignatone,  tendrá que explicar cómo proceder a partir de ahora y esto lo ha retrasado y todo rodeado de  sombras y las sospechas que no ayudan a dar una imagen creíble a la justicia vaticana que está bajo el escrutinio de la Europa de Moneyval y del  mundo entero.

El proceso sobre el turbio asunto vaticano tiene un convidado de piedra: el cardenal Pell’, nos ofrece otro aspecto sobre el proceso a Becciu que nos parece de sumo interés y que enmarca todo este caso ampliando sus perfiles. El cardenal George Pell, en su diario de prisión, traza un perfil de Becciu no muy positivo y lo  señala como el más tenaz opositor al trabajo de limpieza y reorganización de las cuentas vaticanas.  Pell no podía conocer, cuando escribía su diario en prisión, el descoordinado sistema judicial, ni la flagrante violación de los derechos de la defensa, ni mucho menos el posible desarrollo que podría llegar a salpicar al propio papa Francisco. Nunca defenderemos la inocencia de Becciu, pero siempre defenderemos su derecho a defenderse con todas las armas a su alcance, derechos que el Vaticano ha negado en todos sus procesos. Siguen flotando las turbias implicaciones australianas del Vaticano en el proceso a Pell. Para los interesados en los detalles del proceso nos ofrece una recopilación de cómo están las cosas.

Seguimos con los temas americanos en las noticias. No estamos ante el tradicional  «Roma locuta, causa finita». Biden y los lobbies abortistas no lo consideran un punto de llegada, sino solo un punto de partida y  pretenden “capitalizar” la luz verde del Vaticano, para relanzar. La Oficina de Derechos Civiles y el Departamento de Salud y Servicios Humanos ha lanzado un nuevo desafío y quiere cancelar todas las disposiciones de la administración Trump, en particular la Ley de Restauración de la Libertad Religiosa RFra, y así obligar a los médicos y clínicas católicas a practicar abortos e intervenciones de transición de género.  Por si fuera poco, la administración Biden también está introduciendo el «derecho» de los solteros socialmente infértiles y las parejas LGBT a recibir tratamientos de fertilidad, para poder «tener hijos».

El “caso Orlandi”, es uno de los misterios italianos más oscuros, que hoy se convierte en un libro escrito por el magistrado Giancarlo Capaldo, quien investigó la dramática historia de la desaparecida ciudadana del  vaticano. «La niña desaparecida» cuenta, en forma de ficción, la verdadera historia del secuestro de Emanuela Orlandi. En este asunto no han faltado hechos recientes que sacan a relucir a presuntos miembros de los servicios secretos, que apuntan el índice contra el blanqueo de capitales «sucio» vinculado al secuestro de Roberto Calvi y al crack del Banco Ambrosiano. Esta parece ser una historia sin fin.

El Papa Francisco, el 2 de diciembre, inaugurará el de Ita Airwais, la nueva aerolínea construida sobre las cenizas de Alitalia. El vuelo  se realizará con un Airbus A320 «Born in 2021», creado por ITA Airways para celebrar el inicio de las operaciones  que tuvo lugar el pasado 15 de octubre. Recordemos que hemos publicado las quejas de la  prensa internacional tanto con Alitalia como con el Vaticano por los altísimos costos de los billetes de avión a cargo de los periódicos. Incluso para viajes muy cortos, los pasajes para los vuelos papales se emitieron en el Vaticano y se entregaron a los periodistas en las oficinas de la administración del patrimonio de la Sede Apostólica, y fueron al menos tres veces más caros que los vuelos regulares.

«Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación».

Buena lectura.

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