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La iglesia del Papa Francisco en un punto muerto, terremoto en Vaticano con epicentro en Marx, ‘proclamad el Evangelio’.

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Cuando empezamos a escribir nuestra Specola de las campanas de San Pedro están anunciando las 9 de la mañana con un triste sonido que rebota en los ángulos de una plaza vacía. Su sonido es el de siempre, pero no suena como siempre, arrastra el cansancio y la tristeza de estos tiempos de epidemia que no terminan. Hay días de noticias dispares y variadas, noticias que nacen, que se enquistan y se convierten en acompañantes del camino, hoy es un día de una sola noticia: Marx, el cardenal alemán de 67 años presenta su renuncia. Nacido el día de San Mateo, 21 de septiembre de 1953, nombrado obispo auxiliar de su diócesis de Paderborn con solo 42 años en el lejano 1996, por San Juan Pablo II, residencial de Trier en 2001 con 48 años, y en 2007 arzobispo de Munich y Freising, con 54 años por su connacional Benedicto XVI. Cardenal desde 2010, nombrado miembro de consejo de cardenales en 2013 y coordinador del Consejo de Economía de la Santa Sede por el Papa Francisco en 2014.

El Sacro colegio cardenalicio se desangra como nunca antes había sucedido en la historia y entrará en cónclave muy tocado, con votantes dañados y candidatos muy tocados. Cardenales caídos de variadas formas, otros sufriendo daños colaterales,  y a todos afectados el degrado de ver destituidos, dimitidos, reducidos a sus selectos  miembros. El prestigio que en tiempos bien recientes gozaba la púrpura se va diluyendo en un sin fin de episodios llenos de sombras que afectan a sonoros apellidos del Sacro Colegio. Marx no es un cardenal cualquiera y lo podemos definir como uno de los más poderosos de la Iglesia Católica, por su cercanía al papa reinante y por su bolsa llena, con la que se puede permitir, ayudar o desayudar a medio mundo. El amazonas, sin Alemania, se queda seco en muy poco tiempo, y así tantos y tantos lugares de América y África.  Dentro de Alemania es un peso pesado, por su personalidad y por la diócesis que regenta, de él cuelga, y puede que con él se descuelgue, una buena parte del episcopado alemán.

Empezamos por las palabras de Marx:  «Las encuestas y evaluaciones de los últimos diez años me muestran constantemente que ha habido tanto fallas personales como errores administrativos, pero también una falla institucional y «sistemática». Las controversias y discusiones más recientes han demostrado que algunos representantes de la Iglesia no quieren aceptar esta corresponsabilidad y, por tanto, también la co-culpa de la Institución. En consecuencia, rechazan cualquier tipo de reforma e innovación en torno a la crisis vinculada al abuso sexual».  «Siento con dolor cuánto ha disminuido la estima por los obispos en la percepción eclesiástica y secular, de hecho, probablemente ha llegado a su punto más bajo». «No es posible simplemente relegar los agravios al pasado y a los funcionarios de otra época y así «enterrarlos».

La  principal  justificación de su renuncia son los abusos sexuales que se habrían producido «en las últimas décadas», suena a pretexto útil, la segunda, que “la Iglesia está paralizada”, aparece como una crítica explícita al Papa Francisco. Él asume la responsabilidad de lo sucedido en la Iglesia como “parte de un sistema profundamente enfermo y llamado a ser «refundado». Entramos, como no,  en el reinicio fundado en el  principio de sinodalidad. Hemos asistido a un camino de ‘fracasos’, el Sínodo de la Familia no había salido como él y Kasper esperaban,  la esperada reforma del sacerdocio tampoco llegó con  la Amazonía. La reciente reforma del derecho penal canónico contempla la excomunión para quienes ordenarán mujeres. Marx está recordando el Papa Francisco que no ha sido capaz de satisfacer las expectativas y que es igual que sus predecesores, no ha logrado nada innovador, la Iglesia es siempre la misma, y ha traicionado la confianza puesta en él.

Marx sueña con una Iglesia que reciba el aplauso del mundo, pero la verdadera emergencia hoy es exactamente opuesta y contraria. Devolver al mundo a la fe dando testimonio del Evangelio de la verdad y, sobre todo, reconociendo de una vez por todas el fracaso del Concilio Vaticano II y su insana pretensión de abrazar el modernismo. Entendemos que la renuncia de Marx en un pulso directo al Papa Francisco, una decisión que ahora no somo capaces de valorar en su profundidad.  Lo que no tenemos tan claro es si el Papa Francisco tendrá la fuerza y autoridad necesarias.

En Santa Marta se vive el problema Alemán con intensidad y a nadie se le escapa la delicada situación del Papa Francisco. Otros organismos del Vaticano están a lo suyo. Las Obras Misionales Pontificias ven como sus fondos escasean: “Está claro para todos que esta condición pandémica ha repercutido en el Fondo de Solidaridad Internacional, que se utiliza para dar respuesta a diversas solicitudes de subvenciones”. Los del desarrollo integral presentan  la Plataforma de la Iniciativa Laudato Si ‘ que ofrecerá  ‘recursos a todos los católicos hacia la consecución de la sostenibilidad total en el espíritu de la ecología integral’.

La iglesia alemana, que se ha convertido en una gigantesca máquina burocrática bien «engrasada» gracias al «Kirchensteuer», el impuesto eclesiástico,  con unos 5.000 millones de euros al año. En Friburgo el 25 de septiembre de 2011, Benedicto XVI recordó que : “Durante décadas hemos asistido a una disminución de la práctica religiosa, observamos un creciente distanciamiento de una parte considerable de los bautizados de la vida de la Iglesia. Surge la pregunta: ¿no debería cambiar la Iglesia? ¿No debería, en sus oficinas e instalaciones, adaptarse a la actualidad, para llegar a la gente de hoy que busca y tiene dudas? (…) Sí, hay una razón para el cambio. Es necesario un cambio. Todo cristiano y la comunidad de creyentes en su conjunto están llamados a una conversión continua. (…) Pero en cuanto al motivo fundamental del cambio, es la misión apostólica de los discípulos y de la Iglesia misma. De hecho, la Iglesia debe verificar siempre de nuevo su fidelidad a esta misión. «Proclamad el Evangelio a toda criatura» (Mc 16,1 5).

«¡Cuidado con los escribas!»

Buena lectura.

 

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8 comentarios en “La iglesia del Papa Francisco en un punto muerto, terremoto en Vaticano con epicentro en Marx, ‘proclamad el Evangelio’.
  1. Nada,Señor,representa
    -tanto y bien- al ser humano,
    como el pan que con su mano
    del blanco trigo fermenta.
    Ni el vino que- de las cepas-,
    tras vendimiar duro,corre;
    y le alegra y le socorre
    en sus diarias estepas.
    Y en ambos,que él tanto ama
    con amor grande y ardiente,
    Quisiste Hacerte Presente
    por Ver si por Ti se inflama.
    Dios que Oculto en nuestro Pan
    y Teñido en nuestro Vino,
    Sales Oculto al camino
    de los que en el mundo están.
    Y en los manjares sencillos
    que son sostén de sus vidas,
    por Resarcir sus heridas
    Ocultas Todos tus Brillos.
    Pan que tu Carne Bendita
    Esconde,como en celada.
    Vino,que Es Sangre velada
    y Da la vida infinita.
    Frutos que,al ser Consagrados,
    -del lagar y la tahona-,
    nos Dan la eterna corona
    del Vivir Cristificados…

  2. En lo más básico y bueno,
    -cual son el vino y el pan-,
    te Escondes;con el Afán
    de Alimentar nuestro cieno.
    Y pues ellos, son el fruto
    del genio que Diste al hombre,
    los Haces Cambiar de nombre,
    velando así Lo Absoluto…
    Dios del Cielo y sus Esferas,
    que Bajas sobre el el Altar;
    para Ser nuestro Manjar,
    y en Él siempre nos Esperas.
    Dulce Señor,que así Obras;
    y Dulce tanta Locura.
    ¡Dulce tamaña Ternura,
    por cenizas,polvo y sobras…!

  3. parte de la jerarquía alemana se ha convertido en agentes del Diablo. No digan que no consiguen objetivos porque la polémica contínua es su objetivo y la inacción del Vaticano por mucho que Doctrina de la Fe, y el derecho canónico publique lo mismo les da. Hay derecho canónico regulando los sacramentos, la liturgia y demás y se lo pasan por las narices todos los días. Gobierno eso hace falta y un golpe en la mesa.
    Y Marx que se vaya a beber cervezas y a zampar que es lo suyo.

  4. «?No debería cambiar la Iglesia?»

    Evidentemente la pregunta es retorica porque la respuesta ya está pensada, requetepensada e implementada con la «técnica del salchichón»:

    Rajita a rajita hasta que un día te despiertes luterano y te preguntes:

    «?los católicos alemanes no deberíamos unirnos a los luteranos alemanes, puesto que somos iguales y hermanos?»

    ?No es una casualidad muy casual?

    Siempre, claro, en nombre del «ecumenismo», el «nacionalismo alemán» y la «modernidad» (ekologismo, sodomia, feminismo y justicia social o socialismo)

    Cristo y la salvación no entran en la ecuación.

    Pero ?sabes quien tiene la culpa de todo esto?

    El sistema tributario alemán, que es todavía mejor que la X de la renta española.

    Y es aquí donde está el problema.

    Si la Iglesia alemana quiere realmente autonomía o independencia, tiene que renunciar a la financiación obligatoria gracias al sistema coercitivo del Estado Alemán… Y luego serán los fieles quienes voluntariamente contribuirán o no a las necesidades de estos falsos príncipes progresistas.

    Porque eso es lo verdaderamente democrático y sinodal.

    Habrá catolicos que estén en contra de que los obispos alemanes prediquen lo contrario al Evangelio y vivan como puercos. Estan en su derecho negarse a financiar esta estafa., porque saben muy bien que se juegan su salvación eterna.

  5. Dios sigue oyendo la súplica del Salmista de antaño,hecha con nuestras bocas de hogaño:¡Confunde a los impíos!
    Marx,personalmente,-y representativamente-,es un exponente de IMPIEDAD difícilmente superable:Los santos también deponen cagadas;y san Pablo II- no pocas veces- padeció diarreas…
    Hoy pienso descorchar uno de mis mejores vinos para celebrar el evento.

  6. «El Sacro colegio cardenalicio se desangra como nunca antes había sucedido en la historia y entrará en cónclave muy tocado, con votantes dañados y candidatos muy tocados. Cardenales caídos de variadas formas, otros sufriendo daños colaterales, y a todos afectados el degrado de ver destituidos, dimitidos, reducidos a sus selectos miembros. El prestigio que en tiempos bien recientes gozaba la púrpura se va diluyendo en un sin fin de episodios llenos de sombras que afectan a sonoros apellidos del Sacro Colegio.»

    Es un justo, merecido y necesario castigo sobre la reputabilidad, prestigio y credibilidad cardenalicia, impuesto correctivamente por Dios, por amor a su Pueblo, contra todo el Colegio Cardenalicio por sus gravísimos pecados colectivos: no haber defendido a la perseguida Fé católica de la acción del peor Papa de la historia.

    Todo empezó cuando Amoris laetitia aprobó, junto con el Rescripto de 5 de junio del 2017, la comunión y absolución de los adúlteros, aún no se han contestado a las Dubia, y el Colegio Cardenalicio ha omitido su deber de defensa de la Fé al no exigir su respuesta en recta doctrina.

    Al no ejercer su deber jurídico, el castigo de Dios correctivo afecta a la auctoritas moral e incluso a la potestas jurídica de los cardenales.

    Ya saben lo que han de hacer.

    1. Algunos cardenales que tienen sanciones o graves acusaciones: Becciu, Marx, McCarrick, Cupich, Coccopalmeiro, Bertone, Baldisseri, Errázuriz, O’Malley, Ouellet, Ezzati, Farrell, O’Brien, Monsengwo, Filoni, Lajolo, Levada, Mahony, Mamberty, Madariaga, Martino. También vuelan algunos obispos vaticanos: Peña Parra, Paglia, Montarani…

      En mi opinión, todos estos cardenales y otros más, deben de ver prohibida su entrada en el cónclave, pues si votan a un Papa o son Papa, la Iglesia sí entraría en una grave crisis de la que no habría ninguna solución: tienen tacha de indignidad, y no pueden ser electores de ninguna de las maneras.

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