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La casa de ‘Tócame Roque’, una iglesia a la deriva, las armas nucleares, a por Benedicto XVI, el cruzado Zuppi.

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La casa de ‘Tócame Roque’  fue una legendaria  vivienda madrileña, sobre poblada,  destartalada y jaranera. No es un mito, se encontraba en la calle Barquillo, en el barrio de la Justicia. En el siglo XIX inspiró varias piezas del teatro  y quedó inmortalizada en la literatura, la pintura y el refranero. Era una e las típicas corralas habitada por 72 familias  enzarzadas en habituales riñas y escándalos. En sus bajos se encontraba una fragua con setenta oficiales. El caos reinante y el impago de alquileres,  llevó a los propietarios a solicitar su derribo hacia 1850. Los vecinos se acuartelaron y los trámites se eternizaron, cada  dos meses se desahuciaba a una familia. En ese proceso surgió un litigio entre dos hermanos propietarios, Juan y Roque, con una eterna disputa por una herencia mal redactada, de aquí:  «tócame a mí», «no, tócame a mí». El Museo del Prado guarda una representación de la casa del Hispaleto. Peréz Galdos:  «La casa… era de esas que pueden llamarse mapa universal del género humano por ser un edificio compuesto de corredores, donde tenían su puerta numerada multitud de habitaciones pequeñas, para familias pobres. A esto llamaban casas de Tócame Roque, no sé por qué». Y hasta la Pardo Bazán: “No era cosa de provocar enojo del pueblo en el estado actual de España, que parecía ya la casa de Tócame Roque. Nadie se entendía […]»​
Esta larga entrada pretende elevar el ánimo ante la ‘casa de Tócame Roque’ en que se ha convertido el Vaticano y por extensión eso que venimos llamando ‘Iglesia Católica’. Ya no sabemos muy bien si es una, dos, o una multiformidad sinodal. En su seno conviven visiones, hoy se dice sensibilidades, tan dispares o más que las 72 familias de ‘tócame roque’, y eso sin contar a los herreros. Hay una característica en todo este panorama que nos llena de esperanza y es que todo esto sucede en medio de caos y de la jarana. Las herejías, los cismas, son cosas muy serías y con un trasfondo teológico de una cierta enjundia, hoy no, nada de esto, estamos en medio de un jaraneo que ni buscado puede resultar tan grotesco. El serio tema de hoy es sí la Meloni, traducido al noble español ‘la melones’, ha citado bien, o no, a San Francisco de Asís.
El mundo en guerra con un riesgo nuclear nada despreciable, Europa descompuesta y con un frío invierno a la vista, América revuelta y Estados Unidos gobernado por un senil Biden, añadan lo que quieran y mucho más. Si nos vamos por lo eclesiástico el caos no es menor, un Papa Francisco adormilado en medio de una confusión creciente  que pretende solucionar con cuatro SJ y con cuatro gracietas inoportunas. Nos nombran obispos de un nivel tan increíblemente bajo, en sabiduría o en valentía, que los mejores prefieren ignorarlos, cardenales que no representan a nadie, el que no descarrila, cobardea. Nos queda un honroso, pequeño, pero honroso número de sacerdotes, suelen ser jóvenes y cuentan con la sonrisa de muchos mayores, que son el refugio, casi clandestino, de los católicos que van quedando. El problema es la mal citada frase de San Francisco, error en el que tropezó incluso el ya jubilado hermano Ravasi y eso que era el listo. 
 

Parolin nos alerta: “La amenaza nuclear es una amenaza inminente que tiene implicaciones devastadoras para toda la humanidad y demuestra que el objetivo de la eliminación definitiva de las armas nucleares es tanto un desafío como un imperativo moral y humanitario”. La amenaza del uso de este tipo de armas en el conflicto de Ucrania, que ha devuelto la guerra en Europa a una dimensión nunca vista en generaciones, es «repugnante» para el mundo «cerca del abismo de la guerra nuclear». La política internacional se fundamenta en el humo y la palabrería, de que sirve un pomposo ‘Tratado de Prohibición de Armas Nucleares’ si las potencias nucleares no lo han firmado. En el ámbito de lo grotesco, solo citarlo produce  hilaridad, el Papa Francisco  a la ‘Cumbre de Ambición Climática Virtual de Alto Nivel’ , recordó que las armas nucleares están «al servicio de una mentalidad de miedo que afecta no solo a las partes en conflicto sino a ‘toda la raza humana ‘.

El Papa Benedicto XVI  podría estar involucrado en un juicio civil en Alemania, junto con otros sacerdotes de la Iglesia alemana, por cómo se han gestionado  los casos de abuso sexual en el pasado. El Tribunal Regional Bávaro de Traunstein ha iniciado los primeros pasos procesales requeridos por la ley después de que las víctimas  presentaran una demanda civil para obtener daños y perjuicios.  Son hechos de la década de 1980, en via penal prescritos, en civil veremos. Los acusados ​​tienen seis semanas para manifestar su voluntad de defenderse y responder a la demanda, para  Benedicto XVI, las semanas disponibles son ocho debido a su residencia en el extranjero.

La Meloni y sus compañías, no gustan nada al Papa Francisco y a la actual administración del Vaticano. A Zuppi no se le ve muy exultante y dice que no entrará en cruzadas, pero que se convertirá en el portavoz de los «más débiles y menos garantizados».  Quiere colaborar con quienes han recibido un fuerte mandato popular manteniendo la luz, “con severidad si es necesario”, en las emergencias sociales. A que no…

«…el Hijo del hombre no tiene donde reclinar la cabeza».

Buena lectura.

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Comentarios
1 comentarios en “La casa de ‘Tócame Roque’, una iglesia a la deriva, las armas nucleares, a por Benedicto XVI, el cruzado Zuppi.
  1. Lo tremendo es que a esta gentuza,el conflicto nuclear,no le preocupa porque pueda barrer de la faz de la tierra al género humano.- cosa de la que estaría encantada.Sino por el daño que pueda ocasionar a las acelgas y a los coleópteros…

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