PUBLICIDAD

Juan XXIII y su Vaticano II, el espíritu de un concilio que nunca fue, el comisario de Santa María la mayor, la guerra se complica, obispos con flojera.

|

Hoy es el aniversario del inicio del Concilio Vaticano II y la fiesta de Juan XXIII. Esa tarde tenemos misa en San Pedro con el Papa Francisco para celebrar ambas cosas. Antes de la celebración se leerán algunos pasajes del  discurso de Juan XXIII en la apertura del Concilio, ‘Gaudet Mater Ecclesia’ y de ‘Dei Verbum’, ‘Sacrosanctum Concilium’, ‘Lumen gentium’, ‘Gaudium et spes’.

Los del sínodo recuerdan que:  “El Synodus Episcoporum fue instituido por San Pablo VI al comienzo del cuarto y último período del Concilio (15 de septiembre de 1965), atendiendo las peticiones de numerosos padres conciliares». «A lo largo de estas décadas, el Sínodo se ha puesto constantemente al servicio del Concilio, contribuyendo por su parte a renovar el rostro de la Iglesia, en una fidelidad cada vez más profunda a la Sagrada Escritura, a la Tradición viva y a la escucha atenta de los signos de los tiempos».

Juan XXIII fue elegido papa el 28 de octubre de 1958, iniciando un pontificado que duraría menos de cinco años, pero con gran repercusión.  Su figura está  ligada a la convocatoria del Concilio Vaticano II, que anunció apenas tres meses después de su elección y organizó en poco tiempo: “Lo que más interesa al Concilio es que se conserve y se enseñe de forma más eficaz el sagrado depósito de la doctrina cristiana”.  Debemos combatir los errores y anunciar la“ doctrina cierta e inmutable” con un lenguaje renovado, pero siempre claro, según “aquella forma de exposición que más corresponde al magisterio, cuya naturaleza es predominantemente pastoral, es necesario ante todo que la Iglesia no aparte nunca la vista del sagrado patrimonio de la verdad recibida de los antiguos».

No estaría de más que esta ocasión se aprovechara para recordar estas cosas y muchas más que se han visto condenadas al olvido por el «espíritu del Concilio» que aglutina a los que no les gusta nada el concilio, ellos esperaban otro que no llegó y pretenden imponerlo por la vía de los hechos. Benedicto XVI condenó estos espíritus definiéndolos como portadores de una «hermenéutica de discontinuidad y ruptura». «No pocas veces ha podido valerse de la simpatía de los medios de comunicación, y también de una parte de la teología moderna. Por otro lado, está la hermenéutica de la reforma, de la renovación en la continuidad de la Iglesia unitaria, que el Señor nos ha dado. […] La hermenéutica de la reforma se opone a la hermenéutica de la discontinuidad, como la presentó primero el Papa Juan XXIII en su discurso de apertura del Concilio el 11 de octubre de 1962 y luego el Papa Pablo VI en el discurso de clausura el 7 de diciembre de 1965 » .

En Roma, Cañizares es conocido como el «pequeño Ratzinger», por su cercanía teológica con el Papa Benedicto XVI, y por su pequeña estatura. Desde 2006, a instancias de Benedicto XVI, era miembro de la «Ecclesia Comisión Dei».  El día del anuncio de la renuncia de Benedicto XVI  al Pontificado se le vio llorar de forma desesperada al salir del Consistorio. Pidió volver a España y ahora, muy limitado en su salud, deja Valencia.

Rolandas Makrickas  es el comisario de la Basílica Papal de Santa Maria la Mayor para hacerse: «cargo de la gestión económica y financiera del Capítulo de la Basílica». La excusa  fue la pandemia que “puso de rodillas las arcas del cabildo”. Desde ese momento,  Makrickas comenzó a realizar actividades que van mucho más allá de su cometido y las figuras del Arcipreste y el Cabildo se han convertido en meras sombras. El nuevo comisario envió a todos los canónigos una carta en la que les pedía que especificaran la cantidad de dinero que recibían  del Estado de la Ciudad del Vaticano y cuánto dinero tenían en su cuenta corriente. Nadie duda que todas estas curiosidades provienen de Santa Marta. El estilo, como en San Pedro, es aumentar  los gastos inútiles en espectáculos de luces, helados, contratos de amigos y demás. El capítulo sigue el camino de lo que Gambetti dijo a los canónigos de San Pietro que podían instalarse cómodamente en hogares de ancianos y dejar libres sus apartamentos. Los dominicos, por ahora, aseguran la presencia de confesores y Ryłko solo aparece por razones burocráticas.

La guerra en Ucrania no tiene pinta de terminar y sí de extenderse y aumentar. No es posible ocultar la realidad y el Papa Francisco en audiencia a jóvenes de Bélgica:  «Estamos atravesando tiempos difíciles para la humanidad, que está en gran peligro».  Aletea el trasfondo de los «trece días en Armagedón», en octubre de 1962, cuando el mundo estaba al borde de una guerra nuclear y la Unión Soviética para defender la revolución castrista instaló unos misiles en Cuba. El 22 de octubre, Kennedy puso en marcha el bloqueo naval alrededor de la isla, reservándose el uso de la fuerza contra los barcos soviéticos.

Alain de Raemy, obispo auxiliar de Lausana, Ginebra y Friburgo, reemplazará al arzobispo Valerio Lazzeri como administrador apostólico en Lugano. Ya nos vamos acostumbrando a los ‘casos raros’ de dimisiones, retiradas, renuncias, de obispos. En tiempos de tanta sinodalidad y compadreo se pide a los fieles que acepten lo que les manda roma, sea lo que sea, aunque sea en muchos casos muy flojos, por fuera y por dentro, y en otros muy malos.  El obispo de Lugano, en suiza, pero muy italiano, Valerio Lazzeri, ha discernido y se va, se ha cansado. El que llega, Alain de Raemy como Administrador Apostólico, con sede vacante y por orden de la Santa Sede,  nació en Barcelona,  de padre friburgués y madre del Valais y residió en España hasta 1974 y todo apunta a que se quedará de titular cuando se olvide la traumática salida de su antecesor. Estas renuncias repentinas, inexplicables,  plantean  todo tipo de preguntas que se quedaran sin respuesta.

Ayer fue la fiesta de San Daniel y compañeros mártires, son los primeros mártires franciscanos en Marruecos, en 1220. Pidieron ir a anunciar la fe cristiana a los musulmanes, con la esperanza de poder  atestiguar con su sangre su amor a Cristo. En 1227 partieron para Marruecos siete hermanos: Daniel, Ángel, Samuel, León, Hugolino, Nicolás y Donnino. En Ceuta predicaron la fe cristiana, primero a los mercaderes italianos, y luego, en las calles, a los musulmanes. Fueron apresados y, como se negaban a renegar de su fe, fueron condenados a muerte y martirizados.  Sus cadáveres recibieron toda suerte de afrentas, León X los inscribió en el catálogo de los santos en 1516.

«…limpiáis por fuera la copa y el plato, mientras por dentro rebosáis de robos y maldades. ¡Necios!»

Buena lectura.

Papa Francesco, un papato politico?

Il «giallo» delle dimissioni del vescovo di Lugano a soli 59 anni: «Fatica interiore insostenibile»

DA FRIBURGO A LUGANO, ECCO CHI È ALAIN DE RAEMY

Papa Francesco: Concilio Vaticano II, l’11 ottobre la messa nella Basilica vaticana per il 60° anniversario

Papa Francesco, le bombe di Putin e il ponte in Crimea: «L’umanità è in grave pericolo, fermatevi»

Papa Francesco ai giovani: “Siate artigiani di pace ovunque. L’umanità è in grave pericolo”

Mons. Gänswein in codice Ratzinger: i veri cattolici sono in unione con Benedetto XVI

Esce di scena “il piccolo Ratzinger”. Francesco ha accettato le dimissioni del card. Cañizares da arcivescovo di Valencia. Al suo posto mons. Benavent Vidal

San Giovanni XXIII

L’attualità del Concilio Vaticano II nel rinnovamento della Chiesa

Comentarios
1 comentarios en “Juan XXIII y su Vaticano II, el espíritu de un concilio que nunca fue, el comisario de Santa María la mayor, la guerra se complica, obispos con flojera.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *