La histeria de adueña de las madres y padres sinodales y hacen que se escriban artículos periodísticos para presionar a la asamblea, aunque se ha dicho claramente que el tema de las diaconisas no se abordará y no hay posibilidad de que se apruebe. No es correcto hablar de que los tiempos no están maduros, no lo estarán nunca. En 2020, el Prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe escribió : «Cristo ha querido . conferir este sacramento a los doce apóstoles, todos hombres, quienes, a su vez, lo comunicaban a otros hombres. La Iglesia siempre se ha reconocido vinculada por esta decisión del Señor, que excluye que el sacerdocio ministerial pueda ser conferido válidamente a la mujer». Y también el Santo Padre Benedicto XVI, en la Misa Crismal del 5 de abril de 2012 , recordó que Juan Pablo II «declaró irrevocablemente» que la Iglesia respecto a la ordenación de las mujeres «no tenía autorización del Señor». En 2007, el Dicasterio intervino para aclarar que lo previsto por el Código de Derecho Canónico, es decir, en materia de sanciones penales para quienes ordenan o son ordenados, se extiende también al Código de Cánones de las Iglesias Orientales: «La Congregación para los Doctrina de la Fe, para proteger la naturaleza y validez del sacramento del orden sagrado, en virtud de la facultad especial que le confiere la autoridad suprema de la Iglesia (ver can. 30, Código de Derecho Canónico), en la Sesión Ordinaria de 19 de diciembre de 2007, decretó: Sin perjuicio de lo dispuesto en el can. 1378 del Código de Derecho Canónico, incurre en excomunión tanto la persona que intenta conferir el orden sagrado a una mujer, como la mujer que intenta recibir el orden sagrado. latae sententiae, reservada a la Sede Apostólica. Si la persona que ha intentado conferir una orden sagrada a una mujer o si la mujer que ha intentado recibir la orden sagrada es un fiel sujeto al Código de Cánones de las Iglesias Orientales, sin perjuicio de lo dispuesto en el can. 1443 del mismo Código, se castiga con la excomunión mayor, cuya remisión queda reservada a la Sede Apostólica (ver can. 1423, Código de Cánones de las Iglesias Orientales)». Benedicto XVI afirmó, respecto a quienes Proponen teorías a favor de la ordenación de las mujeres: «¿Pero es realmente la desobediencia un camino? ¿Podemos percibir en esto algo de la conformación a Cristo, que es el presupuesto de toda verdadera renovación, o más bien no sólo el impulso desesperado de hacer algo, de transformar la Iglesia según nuestros deseos y nuestras ideas?».
El papa Francisco anunció ayer la expulsión de otros dos altos miembros del Sodalicio de Vida Cristiana en Perú, elevando a 13 el número total de separados, diez personas el mes pasado y al fundador laico del grupo en agosto. Un comunicado de la Nunciatura dice que la decisión se tomó por “casos de abuso del cargo y de la autoridad, particularmente en su forma de abuso en la administración de bienes eclesiásticos, así como de abuso sexual, en algún caso incluso de menores”. Los expulsados, José Andrés Ambrozic Velezmoro, exvicario general, exasistente de temporalidades, de comunicaciones y de apostolado y Luis Antonio Ferroggiaro Dentone, un sacerdote que pertenece al grupo.
¿Puede un Papa escribir sus propias memorias? Materialmente sí, por supuesto, tanto es así que Mondadori anunció recientemente la publicación mundial de la autobiografía del Papa Francisco. También es cierto que no es habitual que un Papa que todavía está en el cargo publique memorias, quedando entendido que, una vez finalizado su mandato, los Pontífices rara vez tienen la oportunidad de empezar a escribir. Las memorias presuponen una historia terminada, una mirada hacia atrás porque ya no se puede mirar hacia adelante. Esta autobiografía del Papa Francisco entra más en el género de confesiones apologéticas. Recuerda aquel papa que mando hacer un inmenso monumento, contando las glorias de su pontificado, en la capilla de la Salus Populi Romani -junto al lugar elegido por el Papa Francisco para su sepultura- en el que reza: «lo mando construir en vida para ser recordado después de su muerte». Tenía muy asumido que sería olvidado, la historia es muy cruel y el tiempo en un galante caballero que pone a cada uno en su sitio.
Por tercera vez en dos años, el Papa Francisco publica un libro en el que intenta contar la historia de su vida. Vida, con el periodista Fabio Marchese Ragona; con el periodista Javier Martínez Brocal otra sobre la relación entre el Papa Francisco y Benedicto XVI y ahora tenemos Spera. En el caso de Francisco hay un pontificado mediático y un pontificado real, y parece que quiere controlar y gestionar el pontificado mediático ante el riesgo, más que seguro, que se otros lo cuenten de otra manera. El anuncio de la autobiografía se produjo en la Feria del Libro de Frankfurt, en medio de la indiferencia, es el tercer libro en dos años para forjar una narrativa dell Papa Francisco, sobre sí mismo. El libro desvía la atención del presente y mira al pasado, es el intento de Francisco de ofrecer un autorretrato humano y de implantar historias para que permanecerán en la memoria colectiva. El Papa Francisco ha buscado controlar la narrativa sobre sí mismo desde el comienzo de su papado. Dio su versión de los hechos sobre su relación con el Papa Benedicto XVI y así esbozó el relato, que no le resultó nada favorable después de que ni una sola vez había mencionado el nombre del Papa Benedicto XVI en el funeral, una celebración caracterizada por su frialdad. Ahora, parece que quiere añadir un toque más de humanidad con una obra autobiográfica, estudiada y elaborada durante seis años, con poca improvisación y mucha estrategia. ¿Podrá el Papa Francisco remodelar su imagen? ¿Es demasiado tarde? El Papa Francisco hace un esfuerzo por controlar un pontificado que puede pasar a la historia como fallido. Es en realidad un esfuerzo por orientar el futuro, por preparar el final de su pontificado y lo que viene después, por satisfacer su necesidad de dejar un “legado espiritual” na la posteridad. El tiempo dirá si esta medida es sólo populismo o algo más.
Vamos con otras noticias cardenalicias y Eugenio Dal Corso, de 85 años, obispo emérito de Benguela (Angola), de la Congregación de los Siervos Pobres de la Divina Providencia, ha fallecido. El 26 de marzo de 2018, con casi 79 años de edad, el Papa Francisco aceptó su renuncia por haber alcanzado el límite de edad, creado cardenal el 5 de octubre de 2019. El funeral del Cardenal Dal Corso estará presidido por Mons. Domenico Pompili, obispo de Verona, su tierra natal , y tendrá lugar el jueves en la Catedral. Larga entrevista al hermano Ravasi en donde se pone tierno, cosas de la edad, y habla, entre otras cosas, de su infancia, de su amor de juventud, de su miedo a la muerte y de su biografía sobre Pablo de Tarso publicada hace unos días. Cuenta que pasó el primer año de su vida en Santa Maria Hoè, en la provincia de Lecco, donde se refugió con su madre para evitar los bombardeos durante la Segunda Guerra Mundial. Su padre, antifascista, fue enviado a luchar en Sicilia, en primera línea: «Desertó, con muchos otros. Regresó a casa a pie, tardó un año y medio». Se pone el delantal y sigue con sus devociones y respecto a la costumbre de algunos políticos de exhibir símbolos religiosos en público, definió esta práctica como «peligrosa» y no necesariamente un signo de fe. «Significa explotar símbolos que conservan un poder extraordinario, y por eso mismo no deben desfigurarse utilizándolos con fines extrínsecos».
No hemos oido a las madres y padres sinodales hablar del tema, lo harán en breve, cerca estamos, y nos llenarán de terribles experiencias personales. Greenpeace declara la guerra las ‘flatulencias’: «Si escuchas la palabra metano, ¿en qué piensas? Bueno, si piensas en los eructos y las flatulencias de las vacas, entonces estás en el camino correcto. No bromeo, Carmla: el 31% de las emisiones de metano provienen del sector ganadero, es decir, principalmente de la digestión y del estiércol de vacas, cerdos y pollos, a menudo hacinados en una agricultura intensiva. […] Los animales de granja son la mayor fuente de metano antropogénico a nivel mundial. […] Al igual que el dióxido de carbono, el metano es un gas de efecto invernadero, es decir, calienta el planeta y es 80 veces más fuerte que el dióxido de carbono en un período de 20 años desde su emisión». Los eructos y las flatulencias pensábamos que eran problemas de educación y, si nos referíamos a animales, problemas inexistentes porque los animales hacen lo que la madre naturaleza les ordena. Ahora resulta que un acto natural de un animal contamina la naturaleza, el comportamiento natural sería contrario a la naturaleza y que es necesario regular incluso los movimientos intestinales de oves et boves. Las vacas no son ecologistas y no quieren limitar sus emisiones y expulsiones, y la culpa es de los malvados granjeros. Una maniobra para eliminar de nuestras mesas las carnes rojas y las legumbres, producen gases; los saltamontes son mejores porque no tienen flatulencias. Ya se sabe que los gases de efecto invernadero no son nada comparados con los gases intestinales. Suponemos que ya se estará estudiando una próxima encíclica sobre las ‘flatulencias’ que cerrará con enorme altura este momento tan escatológico de nuestra historia.
En gran parte de Occidente parece haber signos notables de replanteamiento de la gestión de los problemas relacionados con la inmigración, ante los desastrosos resultados de la laxitud y la acogida indiscriminada. En Estados Unidos, la cuestión del control fronterizo y los daños causados por la inmigración descontrolada en los años de la administración Biden/Harris está en el centro de la campaña electoral, y el candidato del Partido Demócrata se ve obligado a jugar constantemente a la defensiva sobre el tema. En los países de la Unión Europea, empezando por Alemania, se están adoptando normas más estrictas para la concesión de asilo, aumentan las repatriaciones de irregulares que no tienen derecho a ello y se toma cada vez más en serio el traslado de irregulares y solicitantes de asilo a lugares extraterritoriales. El inmigracionismo, es decir el «dogma» ideológico según el cual los países occidentales deberían acoger a todos aquellos que quieran establecerse en ellos, es un componente esencial del progresismo políticamente correcto o del despertar , que desde finales del siglo XX ha sustituido a la vieja retórica marxista del conflicto de clases con el de la venganza de las minorías discriminadas.
«Es bien sabido lo importante que fue el pontificado de Juan Pablo II para la caída del Muro de Berlín en 1989. Pero me gustaría subrayar un punto que no siempre se recuerda, es decir, cómo el propio Wojtyła dio a todo un valor providencial, leyendo la historia con la mirada de la fe. Es cierto que el hombre actúa en la historia, pero – al final – es Dios quien controla plenamente la historia, hay que recordarlo siempre. Y lo sabía bien Juan Pablo II, hombre ante todo de oración. En abril de 1990, en el avión rumbo a Praga, tras la caída del régimen comunista tras la «Revolución de Terciopelo», un periodista preguntó a Wojtyła hasta qué punto había sido decisivo su papel. Y el Papa respondió: «Al ir a un país tan probado en las últimas décadas… me siento como un servus inutilis , pero sobre todo me postro profundamente, con gran humildad y profunda confianza, ante la Divina Providencia, que guía los destinos de los pueblos, de las naciones, de cada hombre y de toda la humanidad». En Varsovia pronunció una homilía histórica. Era el 2 de junio: «Y clamo, yo, hijo de tierra polaca y juntos yo, Papa Juan Pablo II, clamo desde todas las profundidades de este milenio, clamo en vísperas de Pentecostés: ¡Que descienda tu Espíritu! ¡Que descienda tu Espíritu! Y renovar la faz de la tierra. ¡De esta Tierra!».
«Dichosos los siervos, que el señor al venir encuentre despiertos…»
Buena lectura.