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El Papa Francisco y el derecho penal canónico, lo católicamente correcto, genocidio en Canadá, el cuento del género.

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Es miércoles, en estos momentos en una mañana romana de tonos grises está terminado la audiencia en formato ‘San Dámaso’ , empezamos junio, junior, el mes de los jóvenes, dedicado a la devoción al Sagrado Corazón de Jesús.

Muchas de las noticias de hoy se centran en la reforma del derecho penal canónico y del Libro VI del Código de derecho canónico (cánones 1311-1399) que entrará en vigor el próximo 8 de diciembre, según la Constitución Apostólica Pascite gregem Dei. Lo primero que hay que tener en cuenta es que hablamos de derecho canónico. En estos tiempos hemos hablado mucho del tribunal único del Estado Ciudad del Vaticano y esto se puede prestar a confusión en los menos ilustrados. Existe en el imaginario colectivo una total identificación entre la Iglesia Católica y la Santa Sede, entre la Santa Sede y el Vaticano, que tenemos que aprender a distinguir para no volvernos locos. El derecho canónico son las normas, las leyes, que rigen la iglesia Católica en cuanto confesión religiosa y no es el cuerpo legislativo de un estado, ni lo pretende, como si habláramos de la sharia musulmana. El Vaticano tiene sus propios códigos ‘civiles’ y sus propios tribunales ‘civiles’. En muchas ocasiones se intenta confundir, incluso desde dentro, al decirnos que las leyes del Vaticano se deben inspirar en los principios del derecho canónico.

Entrando en las innovaciones de esta reforma notamos la introducción del principio jurídico de presunción de inocencia (can. 1321 § 1). ; la obligación de los superiores de recurrir al derecho penal. Se reorganizan las circunstancias atenuantes y agravantes. La suspensión ahora se puede extender a todos, también a los laicos; ahora las penas se suman cada una por cada delito, y solo después el juez puede contenerlas e imponer vigilancia (c. 1346: antes el juez tenía más discreción); el principio de proporcionalidad de la pena se introduce cuando es indeterminado (can. 1349).

Malas noticias para los que piensan que hay alguna posibilidad para el sacerdocio femenino, se precisa que quien consagra a una mujer como sacerdote queda automáticamente excomulgado, y la mujer con él (c. 1379 § 4); esto debería aclarar las ideas a quienes esperan que el Papa Francisco piensa cambiar algo, los hay tercos, ¿quien lo defiende también está excomulgado?, ¿casi?,  ¿del todo?

Registrar una confesión y divulgarla «con malicia, a través de los medios de comunicación social», también es castigado, hasta ser reducido si es clérigo (can. 1386 §3).  Se precisa la obligación de reparar el daño, especialmente en materia de delitos en materia económica (can. 1393 §2). La sombra de actuales episodios vividos en el Vaticano se hace sentir en esta reforma.

Las sanciones penales, en derecho canónico, al contrario de las del Estado del Vaticano, no implican prisión sino toda una serie de medidas que sirven para preservar la integridad de la comunión en la fe, el culto y el gobierno, los elementos del bien común en la iglesia, las condiciones que permiten a la Iglesia la salvación de las almas (can. 1752). Por tanto, son penas que tienen un propósito espiritual pero: «Se han previsto nuevas penas, como una multa, una indemnización por daño, la privación de la totalidad o parte de la remuneración eclesiástica, según las reglas entonces establecidas por las distintas Conferencias Episcopales».

El problema de fondo, que nadie quiere ni reconocer ni solucionar,  es que llevamos decenios en que se ha desmontado todo el ‘sistema judicial’ dentro de la iglesia, se ha ridiculizado y profetizado su extinción por obsoleto e innecesario. Leyes tenemos muchas, quizás demasiadas, pero no tenemos quien las aplique con las normales garantías jurídicas y esto hace que se predique bien, pero que nos se haga nada. Lo estamos viendo en los casos de abusos de menores que han coleado durante demasiado tiempo sin ser juzgados. Es estos tiempos, y citamos el caso McCarrick como ejemplo por su relevancia, se está abusando de las decisiones administrativas saltándose todos los procesos judiciales y privando a los ‘condenados’ de posibilidad de defensa en un proceso con las mínimas garantías. La sensibilidad social actual hace que tendremos que acabar anulando tandas decisiones ‘precipitadas’ que solo buscaban un golpe de efecto.

Cuando entramos en muchas de las decisiones de las conferencias episcopales actuales nos recuerdan al consejo del  Papa Sixto IV dio al dar su consentimiento a la Conspiración de los Pazzi de 1478: «se debe evitar el derramamiento de sangre». El Papa sabía perfectamente que el propósito de la conspiración era eliminar a Lorenzo y Giuliano de Medici y entregar Florencia a la familia rival, la de los Pazzi y esto sin sangre era imposible. Los obispos italianos en su comunicado final: «sobre el proyecto de ley que contiene ‘Medidas para prevenir y combatir la discriminación y la violencia por motivos de sexo, género, orientación sexual, identidad de género y discapacidad’, recomiendan  la necesidad de un ‘diálogo abierto’, esperando una solución desprovista de ambigüedad y forzamiento legislativo, que combine el rechazo a toda discriminación con la libertad de expresión». Todo esto parece confirmar la sospecha de que la Iglesia también quiere aprobar el pensamiento único, la ideología dominante, la lógica del mundo arco iris en que «el amor es amor sin diferencias». Con declaraciones tan vacías y pomposas no vamos a ninguna parte, el problema existe y antes o después llegará el derramamiento de sangre.

Los fantasmas del pasado siempre vuelven y estos días hay un gran revuelo en lo que fue la escuela Kamloops, en Canadá, donde se encontraron los restos de 215 niños nativos. Entre 1863 y 1998 en las escuelas católicas de Canadá fueron internados 150 mil niños nativos, arrancados de sus familias mediante una serie de leyes raciales impuestas por el gobierno canadiense. La historia  se conoce desde 2008 y se calcula que de 118 internados, 79 eran católicos, y en ellos más del 40% de niños perdieron la vida. En esto, como en todo, más claridad mejor es para todos, ocultar estos tristes pasajes de la historia solo hace que se puedan repetir.

Y seguimos en Canadá en donde el profesor Christopher Dummitt, autor de: The Manly Modern: Masculinity in the Postwar Years (Vancouver 2007) y Contesting Clio’s Craft: New Directions and Discussates in Canadian History ( Londres, 2009), admite que  estaba profundamente equivocado en sus teorías del género  y que, en gran parte, inventó todo, de la A a la Z: «Mi investigación no demostró nada, de una forma u otra. Asumí que el género era una construcción social y bordaba todos mis ‘argumentos’ sobre esa base», en esta perspectiva constructivista había (y todavía hay) mucha ideología y muy poca ciencia». «Mi crudo razonamiento y otros trabajos académicos que explotan el mismo pensamiento erróneo son ahora retomados por activistas y gobiernos para imponer un nuevo código de conducta moral».

«Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios…»

Buena lectura.

 

 

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4 comentarios en “El Papa Francisco y el derecho penal canónico, lo católicamente correcto, genocidio en Canadá, el cuento del género.
  1. Esta reforma del LIbro VI del CDC tiene poco que ver con el Papa Francisco. El proceso de consultas lleva 9 años. ¿Cómo lo sé? Porque me tocó hacer una traducción del borrador que se envió a las Conferencias Episcopales, Factultades y Asociaciones de Canonistas, que es cómo se hace una reforma importante de una parte del Código. El proceso empezó en 2012 bajo Benedicto XVI.

  2. Lamento decir que eso de quitar a los niños de sus familias para reeducarlos y civilizarlos es lo que hizo Pío IX, que le quitó el hijo a unos padres judíos para educarlo en la religión católica, lo que, a su vez era la consecuencia lógica de la mentalidad equivocada de la Iglesia antes del Vaticano II. Véase al mismo Pío IX diciendo: “Solo los católicos tienen derecho a la libertad religiosa” y “El Estado debe prohibir las religiones no católicas.”

  3. Respecto a esa información de las escuelas católicas de Canadá (si son católicas se referirá principalmente a la zona francesa ) las fechas se refieren a cuando se empezó esta práctica, que se copio de Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, se veía como una manera de «civilizar» «salvajes». 1998 es cuando la practica de internados para blancos conflictivos desaparece en occidente (también en España )

    Pero eso no se puede interpretar comparándolo con nuestra época, porque el mundo ha cambiado muy rápidamente para mejor y para peor.

    Hasta hace poco los correccionales para niños y jóvenes eran cosa socialmente aceptada y quienes lo usaban eran los padres. Hoy ya no hay orfanatos en occidente

    Cuando dice «escuelas católicas» seguramente se esta refiriendo a que eran gestionadas por ordenes religiosas católicas.

    Hay unos años salió la historia de un correccional femenino en Irlanda, llevado por una orden religiosa, donde había malos tratos. Una de las razones para encerrar a una chica ahí (por sus padres) era por haberse quedado embarazada (en la época un gran escandalo en occidente; lo sigue siendo en el resto del mundo, salvo para familias marginales). Y era un castigo, no un premio.

    Naturalmente se utilizó esto para atacar a la Iglesia Católica, sabiendo muy buen que los tiempos son otros y la sociedad, otra.

    Además ahora está la ideología del «indigenismo» contra el hombre blanco, macho y cristiano, por lo que esto viene de maravilla a gente como Soros y sus amigos que saben que tienen la sartén por el mango y quieren vengarse y descristianizar occidente.

    En occidente los orfanatos e inclusas tenían una tasa de mortalidad muy alta (entre otras cosas porque la tasa de mortalidad de los niños en general ha sido muy alta hasta hace muy poco, probablemente hasta la generalización de los antibióticos y la mejora de la higiene y la alimentación)

    Entre 1863 y 1998 ha habido epidemias, como cólera y tifus, además de la epidemia de gripe «española» que originada en China y contagiada por los combatientes norteamericanos durante la I Guerra mundial se esparcio por todas partes al volver los soldados a casa. También los soldados canadienses.

    Pero lo que hay aquí es otra cosa muy diferente:

    Igual que los correccionales irlandeses y los casos de pederastia del clero católico (y solo de los curas católicos, no de los protestantes, de los mormones o de los rabinos, que también los tienen. En el Islam está permitido): una oportunidad de oro para desprestigiar la Iglesia Católica, que desde hace 2.000 años se ha convertido en su particular chivo expiatorio.

    Soros y sus amigos saben que es ahora o nunca.

  4. Amigos de Specola, soy un asiduo lector vuestro, y como no tengo a quien recurrir, lo hago a ustedes con la certeza de que me atenderán. Se trata de su compañero de Blog de Infovaticana, Don Francisco José Fernandez de la Cigoña. Desde el pasado día 26 de Mayo no ha publicado nada en su Blog La Cigueña de la Torre. Estoy preocupado por si le hubiera ocurrido algún percance. Les quedaría muy agradecido si me dijeran algo al respecto. Son muchos años que le conozco y me alegraría saber que se encuentra bien. Muchas gracias y reciban un atento saludo.

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