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El Papa Francisco monarca absoluto, las divinas leyes del Vaticano, ¿Becciu juzgado por obedecer?, con la tradición litúrgica no se juega.

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Nos acercamos al final del mes de julio las noches romanas son buenas para no ser dormidas y los días se hacen un martirio ante el calor plomizo. Siguen faltando los turistas que, a fin de cuentas, son los que llenaban el torrente de vida de la ciudad eterna de monedas de todos los rincones del mundo. De la ansiada vuelta a la normalidad ya no habla nadie y todo apunta a que seguiremos viviendo sumergidos en una anormalidad que está cambiando nuestras sociedades.

Muchos artículos, muchos, sobre el proceso iniciado en el Vaticano conocido por el nombre del Becciu, el imputado de mayor rango. Nos da alegría ver cómo se empieza a distinguir con claridad entre el Estado Vaticano y la Santa Sede.  Llevamos mucho tiempo hablando de esto como uno de los principales problemas que la iglesia tiene que resolver en estos momentos y mejor hacerlo antes de que otros lo hagan. El estado ciudad del Vaticano como realidad política secular hoy es inviable e imposible, cuanto antes desaparezca este lastre que cuelga de la Iglesia Católica mucho más ganaremos. Ese proceso está haciendo ver que nos movemos en un sistema jurídico y judicial imposible, con continuos parches para defender un sistema insostenible.

El Papa, en este caso el Papa Francisco, es el monarca absoluto del pequeño estado y ya ha emitido su sentencia inapelable destituyendo a Becciu y a los demás imputados, el monarca ha perdido la confianza y eso es el fin. Tanto criticar la prisión preventiva y aquí estamos viendo la condena preventiva aplicada personalmente por el Papa Francisco. Todo el proceso no tiene otro sentido que vestir de legalidad, como sea, incluso elaborando leyes posteriores para el caso, las condenas ya aplicadas. El derecho es un instrumento sin autonomía alguna con una función instrumental del poder absoluto. Los abogados defensores se han esforzado en la primera sesión en demostrar que estamos ante un ‘tribunal especial’ creado para el caso y Becciu defiende que se encuentra en esta situación por ‘obediencia al papa Francisco’. Para el común de los mortales es muy complicado entender que estamos ante un sistema ajeno a los códigos actuales y fundamentado en el monarca absoluto cómo única fuente del derecho. En este caso, como en todos los juzgados en el Vaticano, hemos de distinguir entre el fondo que sustenta el proceso y el caso juzgado que visto lo visto, es siempre secundario porque las condenas ya están aplicadas antes de empezar. Los procesos de la inquisición son un monumento a la justicia y al derecho en comparación con lo que estamos viviendo y en este proceso, como en todos los que hemos vivido en tiempos recientes en el Vaticano, se ve demasiado claro.

Las anomalías del proceso se han visto de inmediato, en la primera audiencia, debido a las objeciones y observaciones formuladas por el  abogado defensor de Enrico Crasso: «en particular, el contraste de los procedimientos para establecer el tribunal con los principios del debido proceso». El Papa Francisco ha emitido 4 rescriptos para ‘encauzar’ el caso. No existe ningún juez instructor, o al menos  una autoridad judicial formalmente tercera y los promotores, el fiscal en el munco exterior, esta autorizado para derogar cualquier ley que le estorbe.  Estamos ante un marco de irregularidades procesales sustanciales que afectan a los derechos de los imputado y de la defensa. En contra de todo esto solamente hay una argumento posible: «El sistema canónico es la primera fuente normativa en el Vaticano, la ley divina es la base del poder del Papa; si no entiendes esto, te extravías». En este contexto se entienden las declaraciones introductorias de Becciu: «(Yo soy) … obediente al Papa … él quería que fuera a juicio y yo voy a juicio … «.  Será el Papa Francisco, por derecho divino, el único que puede perdonar o no al cardenal Giovanni Becciu y a los coacusados, esto lo sabe muy bien el cardenal acusado porque siempre ha estado del otro lado. La próxima audiencia será el 5 de octubre.

Tosatti nos ofrece un interesante artículo sobre el comportamiento de nuestras autoridades durante la epidemia. Acusa al presidente de la república italiana de ser el principal responsable del robo de la democracia y la libertad que está ocurriendo. Todos tenemos la sensación, no solo en Italia, que a los gobernantes actuales les gustan los estados de excepción que los dotan de ‘superpoderes’ y les gustaría que esta situación no terminase. Se extiende un miedo a las elecciones y empiezan a surgir grupos que son conscientes de esta situación y se defienden, el sistema pretende expulsarlos, pero más lo intenta y más votos obtienen.

Tosatti recoge una carta de un sacerdote tras la emisión del Motu Proprio Traditionis Custodes que refleja muy bien el estado de animo de otros muchos. La tesis es que «el tiempo de las ilusiones se acabó con Traditionis Custodes: o eres católico o eres bergogliano, ¡es simplemente imposible ser ambos!». «La gran mayoría de católicos, laicos y clérigos, que quieren seguir siendo católicos no tienen las herramientas e incluso el interés para resolver estos problemas, se limitan a 2 hechos determinados: 1) absolutamente quiero seguir siendo católico; 2) lo que escribe Bergoglio en Evangelii gaudium, Amoris laetitia, Laudato sii, Fratelli tutti, Tratitionis Custodes, etc. NO es católico».

Y por si faltaba algo contra Traditionis Custodes tenemos en  LifeSiteNews un artículo de Peter Kwasniewski, sobre la validez jurídica del reciente, cuestionable y discutido Motu Proprio: «El Papa afirma aquí que el Novus Ordo es la única ley de oración para el rito romano». «Es imposible no ver cómo esto es incompatible con la historia de la Iglesia y con su reverencia por los venerables ritos de la antigüedad y la Edad Media, resumidos en el Missale Romanum de 1570 y sus ediciones completas posteriores. Ellos también son la lex orandi y no puede ser de otra manera». Un extenso artículo de indudable interés para profundizar en el dichoso documento. «No se puede dejar de notar con dolor cómo las nuevas disposiciones encajan coherentemente en todo el esquema del pontificado de Francisco, con sus frutos de ambigüedad y anarquía».

Hoy tenemos una cita interesante con, Aurelio Porfiri, Mons. Athanasius Schneider,  Nicola Bux y Rubén Peretó, sobre el papel del sacerdote en la liturgia. El programa se retransmitirá en directo en el canal de You Tube RITORNO A ITACA, en TWITTER y en la fanpage de Facebook de AURELIO PORFIRI, a las 17 horas de Italia.

«…el que cree en mí, aunque haya muerto, vivirá…»

Buena lectura.

 

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Comentarios
1 comentarios en “El Papa Francisco monarca absoluto, las divinas leyes del Vaticano, ¿Becciu juzgado por obedecer?, con la tradición litúrgica no se juega.
  1. La Monarquía absoluta no ha sido nunca engendro de la Iglesia y ha luchado contra tales monarquías como es el caso del galicanismo en Francia, el josefinismo en Austria etc. Es contrario a la doctrina de la Iglesia y siempre los ha sido. Mucho del derecho de los países occidentales proviene sí del Derecho Humano pero a través del Derecho Canónico, siendo ejemplos el derecho al debido proceso, derecho a la defensa etc. Si FRancisco actúa como Monarca Absoluto, no está actuando de acuerdo con la Tradición de la Iglesia. En cuanto a la abolición del Estado Vaticano, no creo que convenga, sino lo que hay que hacer el ordenar las cosas adecuadamente. Si los 108 acres que es el territorio del Estado Vaticano, fuera parte de la República de Italia, ¿qué obstaría que el gobienro italiano fuera a entremeterse en los asuntos de la Iglesia y si llegara un gobierno comunista a establecerse en Italia. ¿Acaso la existencia del Vaticano como Estado no ayudó y mucho a los exiliados, perseguidos incluyendo judíos durante la Segunda Guerra Mundial? Lo que hay que hacer el arreglar los problemas no destruir. El Papa Pío XII contaba con un gran prestigio e influencia a nivel mundial. El Problema es la incompetencia del «monarca absoluto» y actuación como si de esto se tratara.

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