El controlado consistorio sigue adelante, Becciu, Brenes, Ouellet, la fauna del Vaticano, el Papa Francisco y Celestino V, la desorientación del pueblo de Dios.

|

Ya estamos a martes, sin grandes novedades, los cardenales reunidos en el aula nueva del sínodo, el aula Pablo VI y, salvo rumores de calle, poco podemos decir. La formalidad de las reuniones no aportará gran cosa, sabemos que la importancia de este consistorio es el encuentro personal entre los cardenales. Vemos que se evita visualizar los afectos, los hay, en los encuentros públicos, pero la marejada de fondo es muy importante. Los viejos lobos se están organizando, ya se han organizado, y todos han aprendido de la ‘mafia de San Gallo’. Se habla de cardenales ‘francisquistas’, lo que si estamos viendo es cardenales despistados, los curiales y los titulares de grandes sedes se organizan, los alejados, que serán decisivos, viven en otro mundo.

La historia nos enseña que los cardenales no suelen ser muy fieles a quien los ha nombrado. Muerto el papa, o retirado, los vientos cambian, lo hemos vivido recientemente, y en el armario hay todas las chaquetas que haga falta. Son mucho los que creen, como si habláramos de partidos políticos, que el Papa Francisco se está asegurando su sucesión. Es indudable que tiene todo el interés, quien no lo ha tenido, de perpetuarse después de la muerte e ‘in saecula saeculorum’. Esto es imposible y el futuro se presenta más incierto de nunca.

Encontramos noticias sobre cardenales, asistentes, medio asistentes o ausentes al consistorio. Empezamos por Becciu que  es un hombre del sistema y conoce bien sus mecanismos. El Vaticano, mientras sea una monarquía absoluta, se regirá con los engranajes propios de este sistema, no hay otros. Becciu estaba en San Pedro en Primera fila, ha movido sus hilos, para hacerse ver, Pell estaba en segunda fila. El Vaticano es muy pequeño y todo se ve, los muros escuchan y Becciu sabe que todo gesto tiene importancia. Es el Papa Francisco es que decidirá el resultado del proceso que se desarrolla en el tribunal del Vaticano. Los jueces, los abogados, los fiscales y demás, son parte de un decorado que debe dar al mundo apariencia de justicia, la justicia la ejerce el monarca y no hay otra posibilidad. Becciu:  «Tengo la esperanza fundada de que la verdad saldrá a la luz y que todo el barro que nos echan encima se derretirá como la nieve al sol». Deja las cosas claras y precisas: “El Santo Padre, reconociendo mi derecho a participar en el Consistorio, me invitó a participar en él y tuve que venir a Roma en contra de mis planes. Fue una sorpresa agradable, diría una gran gracia del Señor. Me sentí abrazado por la Iglesia y ayer en la basílica de San Pedro fue conmovedor ver al Papa saludarme desde el altar por mi presencia y escuchar a los hermanos cardenales decirme ‘¡bienvenido de vuelta a casa!’, eran muchos, entre ellos prelados, religiosos y religiosas y laicos que me muestren su alegría”.

<

Becciu escribe todo esto en una carta innecesaria publicada por la diócesis de Ozieri, a los fieles y cohermanos sardos para la fiesta de Santa Sabina. El cardenal también estuvo presente ayer en la reunión de los cardenales con el Papa:  “Me he dirigido y sigo dirigiéndome a ella aún en la última tormenta que me azotó y que involucró dolorosamente a mi familia y a la misma diócesis».  “Hoy debería haber estado con vosotros para celebrar nuestra gran fiesta en honor de Santa Sabina y dar gracias al Señor por el 50 aniversario de mi ordenación sacerdotal”.

Otro de los cardenales, en este caso ausente, es Brenes de Nicaragua, el motivo son los problemas de salud de su madre. Todos pensamos que era por la situación de Nicaragua y de la persecución religiosa que se vive en el país. Brenes está con su anciana madre y pidiendo diálogos imposibles mientras seguimos con obispos alejados y apresados.

Mucho más sobre Ouellet que a mediados de agosto fue acusado públicamente de agredir sexualmente a una mujer hace unos diez años. El contexto de la acusación es el de una acción colectiva contra la diócesis de Québec presentada ante el Tribunal Superior en mayo pasado, en la que están involucradas 101 personas que afirman haber sido abusadas desde 1940 por unos 90 sacerdotes o miembros del personal de la diócesis. El Papa, después de haber confiado la investigación de Ouellet a un sacerdote cercano a él, decidió no iniciar una investigación canónica.

Marc Ouellet tiene 78 años. Considerado uno de los candidatos de los dos últimos Cónclaves, fue nombrado arzobispo de Québec en 2002, cardenal en 2003 y prefecto del departamento para los obispos en 2010. Es también presidente de la comisión pontificia para América Latina y, en Canadá, fue considerado cercano al ‘entonces nuncio de Ottawa y luego nuncio apostólico de Francia, Luigi Ventura, condenado en 2020 por un tribunal de París por agresión sexual. En agosto pasado, supimos por un comunicado de prensa de la Santa Sede que no pasaría nada porque no había «requisitos previos» para iniciar una investigación sobre Ouellet.

No entramos, no tenemos datos, sobre su inocencia a no, lo que está claro es que este caso, como tantos otros se ha gestionado de forma muy pintoresca en el Vaticano. Las críticas vienen porque en mayo de 2019, el Papa había promulgado un motu proprio titulado «Vos estis lux mundi» en el que establecía nuevos procedimientos para denunciar el acoso y la violencia, para garantizar que los obispos y los superiores religiosos fueron obligados a rendir cuentas por lo que habían hecho, y a proteger a las víctimas y a  quien presentó las denuncias. En el caso Ouellet, nada de esto se respetó: «La proximidad del cardenal a su investigador puso inmediatamente en evidencia un conflicto de intereses, así como la falta de independencia que el denunciante tenía derecho a que se le asegurara. El informe en el que se basó el Papa para exonerar a Marc Ouellet estuvo sesgado desde el principio”.

Muchos recuerdan la actuación del Papa Francisco en otro caso que involucraba a un obispo muy cercano a él: el argentino Gustavo Óscar Zanchetta, acusado de haber abusado sexualmente de dos seminaristas y recientemente condenado por un tribunal argentino a cuatro años y medio en prisión. Zanchetta había renunciado en 2017, pero mientras tanto había sido transferido al Vaticano para ocupar un puesto especialmente creado para él. La «tolerancia cero» sostenida en los últimos años por el Papa Francisco se aplica de manera diferente según a quién se trate: “Esta visión de justicia desacredita a la Iglesia y los discursos de Francisco sobre las agresiones y violaciones cometidas por el clero”:

Unas aguerridas manifestantes, no llegaban de diez, más bien cinco, han protestado vestidas de rojo y armadas con unas sombrillas con lemas a favor del sacerdocio femenino:  «El sexismo es un pecado capital», «Ordenación de  las mujeres», «Reinan los hombres» y «Más de la mitad de la Iglesia». Entre la fauna que rodea el Vaticano se va haciendo habitual ver en sus alrededores pandillas de jabalíes, los últimos en  via Baldo degli Ubaldi paseando hacia Piazza Irnerio. En este caso son doce los avistados, hace pocos días otra familia caminaba por la calle Mattia Battistini, en la Isla Ecológica, en el barrio de Primavalle, hurgando en las bolsas de basura colocadas cerca de los contenedores.

Muchos artículos de fondo sobre el sentido de la visita del Papa Francisco a la tumba de San Celestino V en L’Aquila.  El Papa Francisco quiere continuar, a pesar de las dificultades físicas y del considerable aumento de problemas de calado en su  pontificado. Humanamente, la cruz del pontificado puede ser aterradora. Este fue el caso de San Celestino V. Pero puede ser así aún hoy. Recogemos unos párrafos de la intervención del cardenal Giacomo Biffi, de 15 de abril de 2005,  durante las congregaciones generales que precedieron al cónclave tras la muerte de Juan Pablo II:  «Después de haber escuchado todas las intervenciones, solo oportunas entusiastas, que resonaron aquí quisiera expresar al futuro Papa (que me escucha) toda mi solidaridad, mi simpatía, mi comprensión, e incluso un poco mi compasión fraternal. Pero también me gustaría sugerirle que no se preocupe demasiado por todo lo que ha escuchado aquí y que no se asuste demasiado. El Señor Jesús no le pedirá que resuelva todos los problemas del mundo. Le pedirá que lo ame con un amor extraordinario: ‘¿Me amas más que éstos?’ (Cf. Jn 21,15)».

El cardenal prosiguió: «En una ‘tira’ y ‘historieta’ que nos llegó desde Argentina, la de Mafalda, encontré hace varios años una frase que me ha venido a menudo a la cabeza en estos días: ‘Entiendo -dijo esa terrible y niña aguda – el mundo está lleno de problemólogos, pero los solucionólogos son escasos.’ Me gustaría decirle al futuro Papa que preste atención a todos los problemas. Pero antes y más aún, darse cuenta del estado de confusión, de desorientación, de desconcierto que aqueja al pueblo de Dios en los últimos años, y sobre todo aqueja a los ‘pequeños’.

«¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen.»

Buena lectura.

 

Il caso del cardinale Marc Ouellet

Papa Francesco a L’Aquila prega sulle spoglie di Celestino V: un’immagine di fede autentica

Se va Giulio Giustiniani, il giornalista che rivelò la P2 (e la pagò cara)

Il cardinale Becciu: «La verità emergerà e il fango si scioglierà»

Benedetta De Vito, Roma dei Martiri e San Ponziano Papa, morto in Odium Fidei.

Una famiglia di 12 cinghiali ha fatto una passeggiata non lontano dal Vaticano

Vaticano, Becciu: «Commovente vedere Papa farmi cenni di gioia al Concistoro»

Vaticano, donne in protesta chiedono sacerdozio femminile

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *