El autorreferente Papa Francisco, el proceso Becciu y el proceso Milone: el caos judicial del Vaticano, la comisión Orlandi, los sobrinos del Benedicto XVI.

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Empieza la primavera, seguimos con los temas que nos van ocupando estos días. Empezamos con  Ross Douthat en el New York Times que nos ofrece un largo artículo sobre el centralismo del Papa Francisco. Son diez años y a estas alturas, obras son amores, los andades están a la vista del todo el mundo.  «Llegó el tiempo de la Cuaresma y también el momento de conmemorar el décimo aniversario del ascenso al trono papal de Francisco, una conjunción apropiada, ya que estos son días de tribulación para su papado». «El ejemplo más reciente es el sombrío caso de Rupnik, de clérigos con buenas conexiones acusados de abusos sexuales que parecen inmunes a las normas y reformas que se supone ponen límites a su ministerio».

«En la prensa laica, el relato de Francisco como un gran reformador se estableció desde el principio y a medida que han ido surgiendo pruebas que muestran lo contrario, la respuesta ha sido un decoroso silencio». «La lista de  clérigos acusados de abusos que han recibido un trato favorable del Papa Francisco, o insistir en los fracasos de la reforma financiera, o señalar que un pontificado que en su día prometió hacer a la Iglesia menos autorreferente y ha producido en cambio una década de debates internos amargos y mayores divisiones teológicas, mientras la verborrea oficial del catolicismo es recibida con llamativa indiferencia por el resto del mundo».

Los enemigos del Papa Francisco son «los conservadores, y en especial a los tradicionalistas, por ser rígidos, farisaicos y fríos de corazón, por estar “con sotanas negras» y llevar «el encaje de la abuela». Los más cabreados son el ala progresista de la Iglesia, que no ven como sus peticiones son respaldadas por el Papa Francisco y lo vemos con el sínodo alemán que quiere forzar al Papa  Francisco a aceptar los cambios,  que nunca acaba de materializar. El pontificado ha multiplicado sin necesidad las controversias y exacerbado las divisiones en aras de una vaga agenda, creando un  torbellino imaginable.

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Muchos artículos sobre el proceso Becciu en el Vaticano, el tema de fondo, la cosa juzgada, no parece interesar a nadie y a lo que estamos asistiendo es una la manifestación documentada del oscuro mundo Vaticano y sus malas costumbres.  Estos días hemos tenido la noticia de la absolución «porque el hecho no existe» de Nunzio Scarano, exfuncionario de la Administración del Patrimonio de la Sede Apostólica, el APSA. Sigue coleando la declaración de Peña Parra sobre la decisión de hacerse con el control de la propiedad londinense, pero que prácticamente acabó pagando, y que de todos modos el Papa Francisco había sido informado de todo. Scarano ha estado involucrado en dos procesos judiciales, fue cesado de su trabajo  y el caso provocó las renuncias de Paolo Cipriani y Massimo Tulli, director y subdirector del Banco del Vaticano en julio de 2013.  Los dos exdirectivos se vieron envueltos en un proceso en Italia, en el que terminaron absueltos y en un proceso del Vaticano, que derivó en una condena por mala gestión a la espera de tercera instancia.

El banco del Vaticano ha pasado de un  beneficio de 86,6 millones de euros a uno que fluctuó entre 17 y 30 millones, con la sospecha de que la mala gestión vino después. Existe el riesgo que el proceso Becciu termine en la absolución de la mayoría, si no de todos, los acusados ​​y posiblemente en condenas por delitos menores solo para otros acusados. Los grandes juicios del Vaticano han llevado a pocos resultados concretos. Para ejemplo,  el caso McCarrick,  laicizado y objeto de una denuncia que parecía más una autojustificación que una asunción de responsabilidad. El caso Rupnik, que siguió predicando y realizando actos públicos,  incluso cuando ya había incurrido en una excomunión latae sententiae, y que quizás acabará como McCarrick, sin llegar al fondo y sin que nadie asuma responsabilidades. Lo sucedido en Chile, donde terminaron renunciando todos los obispos y la bochornosa gestión de casos como el de Zanchetta.

En le proceso Becciu, y mucho más después de la declaración de Peña Parra, todo conduce al Papa Francisco.  El Papa estaba al tanto de toda la operación del  palacio de Londres. El Papa también fue informado de Marogna y del intento de liberación de la monja secuestrada; Peña Parra testifica que desconfiando de Perlasca, pidió y obtuvo del Papa autorización previa para hacer transferencias de dinero a Marogna. De los procesos celebrados en el peculiar tribunal único del Vaticano se deduce la costumbre de «crucificar de antemano» y este no puede ser el modelo de justicia que la Iglesia ofrece al mundo.  La justicia del Vaticano no puede permitirse Promotores de Justicia con actuaciones políticas, que ocultan documentos,  que se aplican normas, solicitadas al Papa Francisco,  con valor retroactivo.  Gran parte de la prensa sigue con el relato del Papa bueno,  rodeado de cardenales y obispos corruptos, la iglesia no se merece esto y todo este despropósito dejará muchos escombros que podrían y deberían haberse evitado.

Lo que parecía imposible se ha producido y tenemos otro proceso a la vista que nos dará días de sustanciosa información. En la demanda civil presentada contra la Santa Sede por el ex auditor general Libero Milone y el vice Ferruccio Panicco, con una «sentencia provisional» presentada el 9 de marzo por el tribunal vaticano presidido por Giuseppe Pignatone rechazó todas las excepciones de nulidad, improcedencia e inadmisibilidad, incompetencia absoluta y relativa interpuestas por las defensas de la Secretaría de Estado y del Auditor General. Volvemos a la conocida acusación del los organismos del Vaticano de utilizar documentos que se consideraron «robados». El promotor de justicia,  Diddi, defiende que está todo prescrito y tema resuelto. Por ahora no es así,  y todo apunta a que tendremos proceso, incluso el defensor de Milone, Vaccarella,  podrá seguir la continuación del caso en la sala del tribunal a pesar de no estar en el ‘albo’ del Vaticano.

Ya está en marcha la comisión parlamentaria de investigación de los casos de Emanuela Orlandi y Mirella Gregori.  La investigación del caso sin resolver se sumará a la del Vaticano anunciada el pasado mes de enero y la comisión establecida estará dotada de las mismas facultades investigativas que la autoridad judicial. El objetivo es «reconstruir y analizar oportunamente la dinámica» de las dos desapariciones, «verificar y examinar el material y los datos recabados a través de las investigaciones judiciales y las investigaciones periodísticas, examinar y verificar hechos, hechos y conductas omisivas que hayan podido constituir un obstáculo o dilación o hayan supuesto un alejamiento de la reconstrucción veraz de los hechos, necesaria para la apreciación judicial de las responsabilidades relacionadas con los hechos, también al promover acciones con Estados extranjeros, encaminadas a la obtención de documentos u otras pruebas”.

La muerte de Benedicto XVI sigue provocando debate en la Iglesia. Hoy tenemos más noticias sobre su herencia, no precisamente espiritual. Es lo que tiene ser un hombre que ha publicado mucho y ha vendido mucho, antes, en y después del pontificado, y esto genera ingresos por derechos de autor nada despreciables. Dejando a un lado lo producido con la firma de Papa Benedicto, cuyos derechos son de la Santa Sede, el grueso del problema son sus publicaciones personales. No es frecuente que esto se dé en un papa, contar con un papa intelectual es una excepción. Lo poco que el Papa Francisco ha escrito, ha adquirido relevancia por el hecho de ser papa y no por el contenido de lo escrito, perfectamente desconocido hasta su elección.  Aparecen parientes de Benedicto XVI, lejanos, pero parientes. Don Georg: “Al principio pensé que solo quedaban dos primos vivos y, en cambio,  hay cinco parientes». Nos revela en contenido de su encuentro con el Papa Francisco:  «Aún no se ha decidido mi próximo destino. Tuvimos una charla paternal con el Papa Francisco, de unos veinticinco, treinta minutos, le informé de las prácticas de voluntad, tardará todavía por lo menos tres semanas; de mí dijo que hay  tiempo para reflexionar».

Audiencia a los Capitanes Regentes de la República de San Marino:  «Durante las cordiales conversaciones en la Secretaría de Estado se han subrayado las excelentes relaciones existentes entre la Santa Sede y la República de San Marino».

«¿Quieres quedar sano?».

Buena lectura.

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