Arde Roma: los alquileres del Vaticano y las universidades, la indigestión sinodal alemana, el enrevesado caso Orlandi.

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El pontificado se encuentra en su recta final y se nota que se aprieta el acelerador. Roma es un mar de rumores y ninguno bueno. El Papa Francisco ya no tiene tiempo para estudiar los problemas, lo ha tenido y no lo ha utilizado, ha preferido gobernar a golpe de efecto mediático. Los temas complejos no se resuelven con un rescriptum ex audientiae, un ‘he hablado con el Papa y me ha dicho’. Si de algo peca el Vaticano y sus instituciones es de una complicada maraña legislativa que hace que vivamos en continuas contradicciones. Clavar dos folios en el patio de San Dámaso cabreará a muchos y resolverá muy poco, nos tememos que estamos ante un brindis al sol que, como es habitual en este pontificado, creará más caos que el existente, que no es poco.

El Papa Francisco ha ordenado la derogación inmediata de todas las normas que hasta ahora permitían la libertad o condiciones especialmente favorables para edificios propiedad de instituciones curiales y organismos que se refieren a la Santa Sede, incluida las ‘Domus’, las residencias propiedad de la Santa Sede.  Se trata de una decisión tomada «para hacer frente a los crecientes compromisos que exige el cumplimiento del servicio a la Iglesia universal y a los necesitados en un contexto económico como el actual, que es particularmente grave»,  de ahí la necesidad «de que todos hagan un sacrificio extraordinario para destinar más recursos a la misión de la Santa Sede, también aumentando los ingresos por la gestión de activos inmobiliarios». Parece que los  derechos adquiridos y los ‘privilegios’ se mantendrán todos y que las  nuevas reglas solo se aplicarán a los nuevos contratos. Las concesiones ya otorgadas en contratos previamente estipulados que continúan hasta su vencimiento natural. Los privilegios continuarán, pero  deberán ser autorizados directamente por el Papa.

La utilización de apartamentos por parte de los superiores de la curia está muy regulada y es muy restrictiva, el problema, no pequeño,  es la acumulación de privilegios, que la normativa actual no contempla en absoluto,  se van concediendo a lo largo de los años y que pasan de padres a hijos, muchos de ellos concedidos por el Papa Francisco en estos diez años. Antes que nada, conviene aclarar, que el uso de una vivienda gratuita forma parte de la retribución del cargo y como tal se debe considerar, si se anula, se reduce la retribución y, si además se pretende hacer pagar por ello a precios de mercado,  prácticamente se vuelve a la esclavitud. Las retribuciones del Vaticano son bajar y difícilmente dan para pagar un apartamento a precios de mercado. En el mundo de los laicos es complicado vivir, lo sabemos bien, con una sola nómina en casa. Los sacerdotes sobreviven en Roma viviendo en residencias que les comen toda su nómina, o compartiendo apartamento, y buscando otros servicios para redondear sus ingresos.

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Los privilegios son muchos, demasiados, concedidos a lo largo de los años y difícilmente explicables. Hay cardenales que, con la bendición del papa Francisco se han concedido bellas propiedades agrícolas, ‘a vita naturale’ para preparar su paso a la eternidad, otros viven muy austeramente, los hay con mucho servicio pagado por el Vaticano, como el Papa Francisco o parolin, los hay que se buscan la atención de familiares o religiosas. Hay muchas ‘concesiones’ inexplicables a ‘personas cercanas’ a superiores con mando en plaza; no todos pueden hacerlo, que cuanto antes se aclaren y terminen, mejor para todos, y no solo pro el vil metal.  Mucho nos tememos que el firmante tiene los días contados, los que lo han intentado en el pasado reciente han terminado mal y los privilegios siguen. No dudamos de la buena voluntad, la eficacia inmediata, nula;  esperemos que no salgan perjudicados, como siempre,  los más débiles.

Hay otro rumor, o no tanto, de qué se está trabajando en el  ‘ajuste’ de las universidades romanas. El Papa Francisco lo anuncio en su última audiencia a estas entidades y nos tememos que ya todo está estudiado y será aplicado con rescripto en San Dámaso. El objetivo claro es provocar el cierre de algunas de ellas, que ya están sentenciadas, en concreto Santa Cruz del Opus Dei y la de los legionarios,  ahogándolas por falta de recursos. El plan ya trazado contempla reducir a cuatro las universidades que podrán impartir el ciclo instucional: Gregoriana, Urbaniana, Laterano y Angelicum. En el Vaticano saben perfectamente que con los grados superiores no se sostiene una universidad y que los que las eligen lo hacen por su orientación. Como daños colaterales, nada pequeños, esto dejaría sin viabilidad algunos institutos como San Anselmo.

El cisma alemán sigue su rumbo, con reuniones tensas en el Vaticano, intercambios de cartas, posiciones distantes y rupturas cada vez más evidentes.  La «gran mayoría» de los obispos alemanes quiere llevar a cabo reformas en la Iglesia en Alemania, reitera una vez más Baetzing. Estamos en un diálogo de sordos y el Vaticano y Alemania van por caminos paralelos y salvo repetir que no hay cisma en el horizonte y nadie está pensando en esta devastadora hipótesis.  Desde hace tres años,  los obispos alemanes,  con la bendición inicial del papa Francisco,  han iniciado una auténtica revolución, que comenzó con una consulta extendida a todo el territorio para analizar las causas del malestar que lleva al abandono de la Iglesia por unos 200.000 fieles al año, con la cuantiosa perdida de recursos que esto significa.  La culpa la lleva el tratamiento incompleto y culposo del abuso sexual. A esto se van sumando  otros temas: el sacerdocio femenino, la abolición del celibato, la democratización en la selección de los obispos, la transparencia, la Eucaristía abierta a todos y la bendición de los matrimonios homosexuales.

El Papa Francisco, viendo el mal resultado, quiere cerrar filas, pero parece que ya es demasiado tarde. Baetzing dice que es necesario «seguir buscando el entendimiento con Roma» y que quizás el Vaticano no ha entendido del todo que los abusos sexuales en la Iglesia tienen causas sistémicas y que por eso se necesitan cambios. Pero para todos está claro que el tema central, en el origen de las distancias cada vez más insalvables, es ahora otro. El abuso no tiene nada que ver con eso. En los últimos años,  se han elaborado planes operativos que en Roma han resultado ser simplemente indigestos y necesitan ser modificados, pero no será fácil aceptar el ‘niet’ del Vaticano y se está buscando el  compromiso de que: “El Consejo sinodal, cualquiera que sea su decisión  final, no reescribirá el derecho canónico”.

El exjefe de la fiscalía de Roma,  Giuseppe Pignatone, ahora presidente del tribunal del Vaticano , se autodefiende sobre el caso de Emanuela Orlandi.  «Nunca he entorpecido de ninguna manera ninguna actividad investigativa ordenada por el Dr. Capaldo o los demás colegas. Nunca he abogado por el proceso relativo a la desaparición de Emanuela Orlandi. Después de mi llegada como fiscal a Roma, Capaldo continuó durante más de tres años dirigiendo la investigación sobre la desaparición de Orlandi, entrevistando personalmente a testigos y sospechosos, organizando escuchas telefónicas y actividades de policía judicial y nombrando asesores».  Capaldo «también organizó y coordinó, interviniendo en el lugar, las actividades para la extracción del cuerpo de Enrico De Pedis de la tumba en la Basílica de Sant’Apollinare y las posteriores excavaciones en la cripta que llevaron al descubrimiento de algunos esqueletos y numerosos fragmentos óseos no atribuibles, sin embargo, a Orlandi». Solo después de jubilarse, dice Pignatone, Capaldo relató en libros y entrevistas de sus supuestas interlocuciones con emisarios del Vaticano.

La comisión parlamentaria sobre el caso Orlandi, que se daba por hecha, se retrasa y el gobierno ha pedido el aplazamiento «para más información», en marzo se espera en la Cámara  la creación de una Sala Bicameral. La noticia del aplazamiento provoca una fuerte oposición: “Habría que preguntar al primer ministro por los motivos del estudio: quizás el Vaticano lo pidió”. Sobre la investigación del Vaticano poco sabemos, incluso la propia familia es marginada: “Seremos citados al final de la investigación, de momento no podemos hacer nada”. «Preferimos no comentar sobre la posibilidad de una solicitud del Vaticano.  No queremos y no podemos creerlo: estamos en un país laico e independiente, sería una muy grave hecho».

¡Cuánto más vuestro Padre que está en los cielos dará cosas buenas a los que le piden!

Buena lectura.

 

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Comentarios
1 comentarios en “Arde Roma: los alquileres del Vaticano y las universidades, la indigestión sinodal alemana, el enrevesado caso Orlandi.
  1. 1. «Clavar dos folios en el patio de San Dámaso cabreará a muchos y resolverá muy poco, nos tememos que estamos ante un brindis al sol que, como es habitual en este pontificado, creará más caos que el existente, que no es poco.»

    En mi estricta opinión, la Iglesia bajo Francisco está en una gravísima crisis. Bergoglio ha hecho perder fieles como nunca en la reciente historia. Todo su pontificado, sin excepción, ha sido desastroso, por todas las polémicas conocidas, desde negar el proselitismo, quejarse de los curas, dar interpretaciones bíblicas estrambóticas, realizar pactos con países antidemócratas (China), omitir su deber de defender la Fé (Biden, Nicaragua), su pontificado politizado, sus documentos polémicos (Amoris laetitia, Traditionis custodes), su debilidad ante el progresismo, su falta de unción y carisma. Quizás como nunca el catolicismo está entrando en colapso por culpa de Bergoglio y todos los cardenales que mantienen dicho pontificado sin espíritu crítico: el proselitismo ha caído, la relevancia del catolicismo se minimiza, y las dos funciones de la Iglesia, la extensión poblacional y territorial del catolicismo y la intensificación de la Fé, la justicia y la santidad entre los católicos, han entrado en ruina y desplome. ¿Qu´´e valores de Bergoglio son ejemplares? ¿Cómo poner como modelo representativo de santidad a Bergoglio, cuando es superado completamente por San Juan Pablo II y Benedicto XVI en todos los aspectos: moral, espiritual, bíblico, sabiduría?

    En mi opinión, existe todo un ejército invisible de católicos de todo tipo que ya han dicho «basta ya» a este pontificado desastroso de Bergoglio, y esto se puede ver en diversos canales de redes sociales, pero también en los comentarios que dejan los fieles. El ejemplo paradigmático es que en Infocatólica han desactivado sistemáticamente todos los comentarios referidos a las noticias de Bergoglio («Esta noticia no admite comentarios»), porque saben que el índice de contestación a este inicuo es absoluto, indetenible.

    En mi opinión, parece que tampoco se han dado cuenta en el Vaticano de la desafección de muchos católicos (yo entre ellos) ante este nefasto y nefando Vaticano que ya no nos representa. Ni se están dando cuenta de cuál es el tráfico de información en redes sociales contrarias a Bergoglio, ni de los programas que se emiten, ciertos o no, sobre su vida en Argentina y en otros lugares: le llaman de todo menos niño bonito.

    Y entra Bergoglio colapsado en marzo teniendo en contra a los tradicionalistas con su absurda Traditionis custodes, y desarrollándose el cisma alemán con plena naturalidad.

    2. «Se trata de una decisión tomada «para hacer frente a los crecientes compromisos que exige el cumplimiento del servicio a la Iglesia universal y a los necesitados en un contexto económico como el actual, que es particularmente grave»».

    Otro factor indirecto para ver la grave crisis de la Iglesia causada por Bergoglio es el hundimiento de los recursos económicos proporcionados por los fieles. Yo, por mi parte, los he reducido a la nada para el Vaticano: no doy nada para quien nada aporta. Y por lo que se ve, muchos católicos también lo están haciendo: darlo a las parroquias en mano y sin que se entere el obispado, otros colaboradores de la eclesiocatástrofe bergogliana, junto con todos los cardenales que nada hacen. De ahí el colapso financiero en que está entrando el Vaticano y que está motivando medidas desesperadas del todo absurdas, pues la causa del mal sólo se llama Bergoglio: concentración de todas las propiedades eclesiales en la Santa Sede, centralización absoluta de las finanzas, eliminación de los privilegios económicos en los usos de edificios y recursos vaticanos… ya no saben qué más hacer, pero que todo va a ser inútil, porque mientras siga Bergoglio, la devastación y aniquilamiento del número de fieles, vocaciones religiosas y sacerdotales, participación de los seglares y aportaciones económicas irá creciendo y creciendo, porque la causa de todo ello tiene un nombre: Bergoglio.

    3. «El cisma alemán sigue su rumbo, con reuniones tensas en el Vaticano, intercambios de cartas, posiciones distantes y rupturas cada vez más evidentes. La «gran mayoría» de los obispos alemanes quiere llevar a cabo reformas en la Iglesia en Alemania, reitera una vez más Baetzing. Estamos en un diálogo de sordos y el Vaticano y Alemania van por caminos paralelos y salvo repetir que no hay cisma en el horizonte y nadie está pensando en esta devastadora hipótesis.»

    Alemania está en cisma de facto desde el 2019, cuando la Conferencia Episcopal alemana, a consecuencia del informe sobre los abusos del 2018, puso en el orden del día del camino sinodal a tres factores esenciales de la reforma sine qua non de la Iglesia alemana: Fé y moral, sacramentos y sacerdocio femenino y eclesiología asamblearia, sinodal y luteranizada. El resto de los años pasados hasta la consumación del cisma para este 11 de marzo, es sólo una crónica de un cisma anunciado… con tiempo…

    En efecto, para que exista un cisma de iure, éste ha de ser proclamado de manera oficial por la autoridad pontificia mediante una resolución pública con efectos erga omnes (frente a todos). Pero incluso sin este cisma oficial de iure, el cisma existe y tiene plenos efectos excomulgatorios y separadores incluso cuando es un cisma de facto en plenitud de efectos, pues siempre todo cisma, según dice la tradición, implica un o unas herejías de fondo, por lo que funcionaría la excomunión latae sententiae non declarata (no declarada por autoridad, automática según la ley), y la sede de todos los obispos, incluso la del papa si lo fuera, debiene una sede impedida, sólo necesitando concretar si es una sede impedida relativa, es decir, que el papa u obispo aún manda pero sin poder innovar nada (335 CDC) y siempre sus decisiones deben de de contar con justa causa (1335 CDC), o bien es una sede impedida prorsus impedita o absoluta, por razón de la gravedad de la herejía y del grave perjuicio a la Fé (la sede pontificia pasa a ser sede vacante y se debe de convocar un cónclave, y la sede episcopal es sede vacante y se debe de nombrar otro obispo).

    Por lo tanto, si el 11 de marzo los obispos alemanes aprueban todos sus documentos apostáticos, el cisma de facto con plenos efectos tendrá lugar, dado que incurrirán también en herejías diversas, por lo que estarán automáticamente excomulgados latae sententiae non declarata con sede impedida prorsus impedita o absoluta, quedando sus sedes episcopales en sedes vacantes por delito grave de herejía causando grave perjuicio a la Iglesia.

    Pues ¿quién en su sano juicio piensa que vamos a considerar como católicos a los obispos alemanes apóstatas?

    No es necesario un cisma de iure ni una excomunión declarada oficialmente para que estén expulsados automáticamente, ipso iure et ipso facto, de la plena comunión con la Iglesia. Serán unos señores disfrazados de obispos católicos, pero anticristos…

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