Miércoles sin audiencia del Papa Francisco, la plaza está tranquila con sus treinta grados y apunta a más. Víspera de Santiago apóstol, y otra jornada cargada de interesante información.
Zuppi entra a todas y hoy lo hace en el espinoso tema Orlandi, muy presente en Italia: «a la Iglesia le interesa colaborar». Cree que, además de las dudas, también hubo «inferencias», que sin embargo considera «comprensibles» dado que » cuando no se sabe la verdad, todo se vuelve plausible». Descubrir la verdad, también a la luz de todo esto, es igualmente «importante». Con sus declaraciones el cardenal Zuppi parece responder al ex fiscal adjunto que dirigió la investigación del caso Orlandi del 19 de mayo al 4 de agosto de 1983. En las últimas declaraciones en la comisión parlamentaria se citaron los contactos con el Vaticano y el desconcierto al leer la respuesta con la que la Santa Sede rechazando colaborar. Sobre el conflicto israelí-palestino: «La posición es de cese al fuego, de «hablemos», el coraje de la negociación. Porque se necesita coraje para negociar, dice el Papa. Para nosotros la perspectiva es la solución de los dos Estados», pero sobre todo «hay que encontrar la manera de vencer el odio y la incapacidad de vivir juntos, de estar y crecer juntos. En este sentido hay muchísimo por hacer».
En 2025 la gran Familia Vicenciana, más de doscientas ramas en todo el mundo, que representan a más de dos millones de personas, que se unen en el tronco común de el carisma de San Vicente de Paúl, celebran los 400 años de la Congregación de la Misión que fundó San Vicente de Paúl en 1625.
El Vaticano ha publicado su informe anual sobre el Óbolo de San Pedro. En 2023, los ingresos alcanzaron los 52 millones de euros frente a 109,4 millones de salidas, el nivel general de recaudación desciende, seguimos tirando de las cada vez más escasas reservas. Geográficamente, Estados Unidos es el mayor benefactor, seguido de Italia, Brasil, Alemania, Corea del Sur y Francia. El Óbolo de San Pedro desembolsó 103 millones de euros: de ellos, 90 millones se utilizaron para apoyar las actividades de la Santa Sede, realmente para cubrir el deficit crónico de la curia que no hace más que crecer, y solo 13 millones para apoyar proyectos de asistencia directa. Por si esto fuera poco, muchos de estos escasos 13 millones van para pagar becas a sacerdotes , seminaristas y religiosos de África , América Latina y Asia en las universidades romanas, que no están en su mejor momento.
En Francia están saltando todas las alarmas: demasiados sacerdotes y demasiado conservadores. El pasado 4 de julio, el Dicasterio para el Clero nombró a dos asistentes apostólicos, el obispo de Laval, monseñor Matthieu Dupont y el padre François-Marie Humann, encargados de «acompañar» a la Comunidad de San Martín durante los próximos tres años. Una realidad francesa nacida en 1976 y que encontró acogida en la archidiócesis de Génova bajo la protección del cardenal Giuseppe Siri, instalándose en el convento de los capuchinos de Voltri. La Comunidad nació «para la formación de seminaristas franceses que quieren el sacerdocio pero no aceptan la confusión de ciertos seminarios modernos». El instituto volvió a la diócesis de Blois en 1993 y hoy cuenta con más de 100 seminaristas en medio del desierto vocacional de Francia. la Comunidad de San Martín está asumiendo muchos espacios que quedan vacíos en las diócesis con sus 175 sacerdotes y diáconos.
«El velo es una obsesión impuesta. En Francia, la ley lo prohíbe en la escuela, pero muchas jóvenes musulmanas lo vuelven a poner nada más salir del instituto para poder volver a casa sin ser regañadas o escupidas por los «guardianes» del orden islámico del barrio». «Un barrio controlado por los Hermanos Musulmanes es un barrio donde las tiendas no halal han desaparecido y donde la mayoría de las mujeres musulmanas llevan velo, esto afecta a cientos de barrios». «Los Hermanos Musulmanes y los fundamentalistas islamistas sueñan con conquistar Europa: no con las armas, porque esto siempre ha fracasado, sino mediante el asentamiento de poblaciones numerosas y fértiles». «Los ataques ahora se consideran contraproducentes, por lo que prefieren el trabajo invisible en escuelas, barrios, familias y mezquitas para establecer zonas, o islas, a partir de las cuales se desarrollará el Islam en Europa, convertir a los cristianos es un objetivo muy buscado». «Es difícil decir qué sucederá, pero la crisis es tan grave, en todos los frentes, que la situación podría evolucionar rápidamente».
Marian Eleganti, OSB, ex obispo auxiliar de Chur, en Suiza, distingue el II Concilio Vaticano, que se llamó asamblea pastoral, de los anteriores concilios dogmáticos. Como novicio benedictino de 20 años, se dio cuenta de que muchos pasajes del Concilio estaban abiertos a la interpretación, tenían un fuerte carácter de compromiso y ambigüedad. «Como acólito, experimenté la brutalidad y la excesiva imposición de una reforma litúrgica que no fue pretendida por los Padres Conciliaries y que no podía ser deducida de los textos». «Fueron las comisiones del arzobispo Bugnini las que estaban funcionando, no los Padres conciliares». Algunos sacerdotes ‘conciliares’ volvieron a sus diócesis e interpretaron lo más ampliamente posible el margen de maniobra que les ofrecieron los textos conciliares. El obispo concluye que «no podemos continuar» con la generación de ese tiempo, incluyendo a Juan Pablo II y Benedicto XVI, porque «los jóvenes fieles de hoy, como puedo confirmar como joven Obispo, no conocen el Concilio y no están interesados en él. Apenas leen los textos, pero se sienten atraídos por la liturgia antigua sin ser ideológicos. Hay un claro giro «conservador» en el clero joven, en reacción a los últimos 50 años de «reforma de la iglesia».
Y terminamos con temas más de fondo. «La apostasía, el abandono de los fieles, se ha convertido en algo común en nuestros tiempos. Pero ¿por qué sucede esto y por qué los católicos abandonan la Iglesia? La respuesta no es sencilla, porque hay muchos factores en juego. Sin embargo, podemos agruparlas en tres grupos: las causas debidas a los fieles, las debidas al clero y las que tienen que ver con cambios en la Doctrina. En lo que respecta a los fieles, parece que la causa más importante se refiere a la ausencia o falta de educación religiosa en la familia. Con meritorias excepciones, las familias que se dicen católicas, pero no viven su fe, difícilmente lograrán que sus hijos sean católicos».
«Buena parte de los sacerdotes que conocemos hoy se han convertido en «profesionales» que actúan como sacerdotes sólo cuando están en la iglesia, pero fuera de la iglesia, o cuando no tienen deberes docentes ni apostólicos, se comportan como ciudadanos comunes y corrientes. (…) Si a la atención impersonal de los sacerdotes sumamos los casos en los que tienen ocupaciones más importantes que su ministerio, no podemos esperar otra cosa que el abandono de los fieles. Más aún si dan ejemplos indignos de cualquier sacerdote o religioso». «¿Y qué pasa con la doctrina? Ésta es una cuestión importante. Porque en las últimas décadas ha ido cambiando poco a poco, hasta el punto de volverse irreconocible para quienes hemos vivido tiempos mejores. Ahora hablamos de salvar el planeta, pero dejamos de lado la salvación del alma. Si la práctica de la religión católica es optativa y secundaria, estamos a un paso de la apostasía.
«¿Es la que estamos viviendo la peor crisis de la historia de la Iglesia? ¿Ha habido o habrá peores? Es difícil dar una respuesta a esta pregunta sobre el pasado, porque nuestra más o menos grande ignorancia histórica, por un lado, y el simple hecho de que cada uno de nosotros sólo podemos vivir y experimentar dentro de nuestra propia piel, por el otro, dificultan la comparación entre diferentes períodos históricos». Entre todas las acaecidas en la historia de la Iglesia, encuentra su gemela en la arriana y la figura de San Atanasio, exiliado cinco veces debido a su enérgica e inflexible resistencia al arrianismo, excomulgado injustamente por el Papa Liberio, aunque este último había actuado bajo fuertes presiones mientras estaba en el exilio debido a su oposición al arrianismo.
«Otros granos cayeron en tierra buena y dieron fruto: unos, ciento por uno; otros, sesenta; y otros, treinta. El que tenga oídos, que oiga».