FLOR DE SORPRESA EN IRLANDA

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FLOR DE SORPRESA EN IRLANDA

A fines del año 2015 apareció el último número (6) de la revista “Centurión” y en él se publicó un artículo, de nuestro querido amigo Patricio 0’Gorman, titulado “El catolicismo en la Irlanda de hoy”.

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En el mismo, nos relata su visita a dicho país en agosto de 2014 y cuenta que “de chico me inculcaron que los irlandeses se caracterizaban por el amor a Dios y a su patria”. Sin embargo, las cosas fueron cambiando para mal y en su estadía advirtió en distintas publicaciones la apología de un nuevo “bienestar”, debido en parte a haberse liberado de la “opresión religiosa”.

Pudo comprobar que “las consecuencias de los abusos sexuales cometidos por parte del clero -para los irlandeses están lejos de haber sido resueltos- han herido profundamente la autoridad eclesiástica”.

Advirtió una clara diferencia ente Dublín y otras ciudades visitadas. En la capital “las iglesias están cerradas la mayor parte del día, abriéndose solo para la misa diaria, cuando la hay”. Además, aunque parezca increíble, comenta que es mucho más fácil asistir a misa en Buenos Aires que en Dublín, donde asisten a la celebración dominical menos del 5% de los católicos.

Con referencia a las vocaciones sacerdotales, esa Ciudad, que hace veinte años tenía 200, en el 2013 solo tuvo dos.

Por suerte, en el interior el panorama es distinto; visitó cinco ciudades y pueblos más chicos, y en todos esos lugares pudo comprobar que “la asistencia a misa era considerablemente superior a la de Dublín” y encontró “otra devoción y otro respeto. La mayoría de las iglesias tienen misas por la mañana y por la tarde”.

En ese contexto no lo sorprendió el resultado del referéndum acerca del “matrimonio gay” donde triunfó el sí por el 62% de los votos.

Termina el artículo así: “Es de esperar que en un futuro cercano los irlandeses cierren las heridas que les ha provocado la conducta indecorosa de algunos sacerdotes y laicos católicos; que a la vez sepan valorar todo lo bueno que recibieron de la Iglesia en la transmisión de la fe y en su cultura; que el orden natural se restablezca en la sociedad civil a la vez que San Patricio, su Santo Patrono ilumine a sus obispos y sacerdotes para que sepan transmitir el Evangelio y ser ejemplo para la feligresía”.

Pero van pasado los años y la destrucción social continuó en el 2015 con la redefinición del matrimonio y en el 2018, con la legalización del aborto. En la revista “Cristiandad” de Barcelona, de abril de 2024, n°1113, en un artículo de Jorge Soley titulado “Varapalo a la reforma constitucional de Irlanda”, se denuncia a la clase política irlandesa que “en guerra abierta con el pasado católico del país, dedica todos sus esfuerzos en convertir a Irlanda en uno de los países más hostiles al cristianismo”.

Pensar que es el mismo país que en plano siglo XX (1937) había escrito el maravilloso preámbulo de su Constitución que dice así: “En el nombre de la muy Santa Trinidad, de la cual se deriva toda autoridad y a la cual como a nuestro fin , todas las acciones de los hombres y de los Estados deben referirse, nosotros, el pueblo de Irlanda, reconociendo todas nuestras obligaciones para con el Divino Señor Jesucristo, Quien sostuvo a nuestros padres a través de siglos de prueba, recordando agradecidos su heroica e incansable lucha para reconquistar la legítima independencia de nuestra Nación y buscando promover el bien común con la debida observancia de la Prudencia, la Justicia y la Caridad, para que la libertad y la dignidad de la persona puedan ser aseguradas, instaurando el verdadero orden social, restaurada la unidad nacional y establecida la concordia con las demás naciones, adoptamos, establecemos y nos damos esta Constitución”.

Algo quedaba de lo proclamado y por eso, es comprensible lo que sucedió este año, cuando seguro de una aplastante victoria, el gobierno con el apoyo de los medios de comunicación, lobbies y grupos feministas, pretendió reformular el concepto de familia tradicional y convocó a un referéndum para reformar la constitución con dos enmiendas. La propuesta de sustituir la referencia a “la familia basada en el matrimonio” por “otras relaciones duraderas”, fue rechazada por el 68% de los votantes. Por otro lado, la reforma del artículo referente a la labor de las mujeres en el hogar, reformulada en términos neutros en cuanto al género, fue rechazada por el 74% de los votos.

Los irlandeses se están despertando después de un largo y pesado sueño y esto es una flor de sorpresa que debemos festejar. Más todavía cuando los musulmanes irlandeses apoyaron el sí, porque vieron en la ambigüedad de la propuesta una puerta abierta a la poligamia. Fue una batalla de David contra Goliat. Los irlandeses han dicho no a las propuestas disolventes en forma contundente. Felicitaciones.

Buenos Aires, mayo 29 de 2024. Bernardino Montejano

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