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¿Fin del cristianismo? Un cardenal analiza el caso de Holanda

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Si hay una nación que más que otras representa el eclipse de la fe cristiana en Occidente, magistralmente analizada por el historiador Roberto Pertici en el anterior post, esta nación es Holanda.

Hasta el comienzo de los años 1960s Holanda se destacaba como una de las naciones más cristianas, por cantidad de fieles observantes y por impulso expansivo. El 12% de los misioneros católicos en el mundo eran holandeses.

Después llegó el colapso en forma muy rápida. Al punto que hoy Holanda es uno de los países más descristianizados de Europa. Sólo un holandés de cada cuatro declara hoy que pertenece a una Iglesia católica o protestante, o que profesa una fe. Sobre una población de más de 17 millones de personas, los católicos que se registran como tales han caído a 3 millones y medio, y de éstos no más de 150.000 van a Misa los domingos, buena parte de los cuales son inmigrantes. No se cuentas las iglesias, tanto católicas como protestantes, cerradas o transformadas en edificios profanos.

Sale a la venta en estos días en Italia, editado por Ares, un libro que da voz a un testigo autorizado del caso holandés. Es una entrevista de Andrea Galli con el arzobispo de Utrecht, el cardenal Willem Jacobus Eijk (en la foto), que es de notable interés por al menos dos motivos: por la agudeza con la que identifica las causas del colaspo, pero también por la confianza que pone en un incipiente renacimiento, gracias al “pequeño resto” de fieles “que creen, que rezan, que tienen una relación personal con Cristo”, a pesar de que “quien tiene la valentía de exponer hoy la doctrina católica, especialmente sobre el matrimonio y la ética sexual, se siente como un loco”.

En la tapa del libro se destaca la inquietante pregunta de Jesús: “¿Cuando venga el Hijo del hombre encontrará fe en la tierra?” (Lc 18, 8). Pero el título – “Dios vive en Holanda”, expresa justamente esta apuesta confiada por el “pequeño resto” de creyentes, por el recambio generacional que la tempestad revolucionaria de los años 1960s y 1970s ve hoy sustituida por “un carácter verdaderamente católico ya en el modo de celebrar la liturgia: ‘lex orandi, lex credendi’”.

Más abajo se reproducen algunos pasajes de la entrevista con el cardenal Eijk, en los que él remite el eclipse de la fe cristiana principalmente a la cultura “hiper-individualista” impuesta en Occidente a partir de los años 1960s, intolerante respecto a “un ser que la trascienda, sea la familia, el Estado, la Iglesia o Dios”. Una cultura a la que la elite progresista de la Iglesia holandesa de la época, activísima en el Concilio Vaticano II, se sometió aniquilándose.

Pero antes de dejar la palabra al cardenal Eijk, es útil volver a llamar la atención sobre otros dos elementos que tiene relevancia con la cuestiones analizadas por él.

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El primer elemento se refiere a la ciudad de Roma, que es también la diócesis de la que es obispo el papa Francisco.

“En Roma ya no nos casamos”, comentaba el “Corriere della Sera” al recapitular el 10 de septiembre las estadísticas sobre el matrimonio. De hecho, en los últimos diez años los matrimonios celebrados en la capital han bajado de 9.500 a 6.600, apenas 2 de cada mil residentes, mucho menos que en el resto de Italia, donde también están disminuyendo.

No solo eso. Los matrimonios religiosos que hasta hace diez años eran más numerosos que los matrimonios civiles, hoy son el 39% del total. Y decididamente cambió también la edad de los esposos. En el último año, el 22% de las mujeres que se han casado tenían más de 50 años y en 211 de estos matrimonios ambos cónyuges tenían más de 60 años.

Es fácil presumir que la pandemia del coronavirus disminuye todavía más el numero de los matrimonios, tanto civiles como religiosos. Holanda no es un caso aislado de descristinización. También la sigue la diócesis de Roma, en forma más lenta pero inexorable.

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El segundo elemento es otro libro salido a la venta en estos días  también en Italia, editado por Vita e Pensiero, pero en idioma original en el 2007. Tiene por título “Paciencia con Dios” y por autor a un teólogo de primer nivel, Tomás Halik, checo, quien vivió los primeros años de su sacerdocio en la clandestinidad.

En agosto del 2015 Halik fue elegido por el papa emérito Benedicto XVI para exponer el discurso introductorio en el encuentro anual del “Ratzinger Schülerkreis”, el círculo internacional de sus ex alumnos de teología, sobre el tema “Cómo hablar hoy de Dios”.

El libro, mágníficamente escrito, es para leerlo íntegramente. Pero basta citar aquí los interrogantes en los que se inspira:

“El país en el que nací y en el que vivo es considerado uno de los países más ateos del mundo. ¿Pero es verdaderamente posible medir la fe contando solamente el número de los que se reconocen como miembros de la Iglesia, van a Misa y en las encuestas de opinión pública responden afirmativamente cuando se les preganta si se consideran creyentes, y después considerar a los otros automáticamente ateos? ¿Y dónde metemos a todos los Zaqueos del evangelio?”.

Halik se remite a la tormentosa historia religiosa de su patria para explicar el alejamiento de muchos respecto a la Iglesia Católica. Pero también cita a los “presidentes filósofos” Tomás Masaryk y Václav Havel, ninguno de los cuales era ateo, sino que ambos estaban abiertos a la dimensión trascendente de la vida “en un idioma muy diferente del tradicional de la Iglesia”.

Halik recuerda además la parábola de Jesús sobre el constructor que calcula cómo construir una torre y sobre el rey que mide la fuerza de su ejéricto, con la inesperada conclusión que “el que no renuncia a todos sus bienes no puede ser mi discípulo” (Lc 14, 33). Para comentar:

“Probablemente, si reflexionaran sobre esta parábola, muchas personas en la Iglesia dejarían de asustarse por las ‘pérdidas’ que ha sufrido la Iglesia – contrariamente a las expectativas de la mayoría- en el período posterior al Concilio. Porque algunas pérdidas – enseña Jesús – son una ganancia”. Y en este libro Halik quiere explicar precisamente los motivos.

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Volviendo al libro-entrevista del cardenal Eijk, a continuación presentamos algunos pasajes significativos.

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“UNA CRISIS DE FE NUNCA VISTA ANTES”

por Willem Jacobus Eijk

La caída de la Iglesia holandesa puede enseñar algo interesante sobre las causas de una crisis de fe jamás vista antes como entidad. Probemos volver a los años 1960s del siglo pasado. El 9 de octubre de 1947, para ser precisos, un grupo de nueve personas – laicos y sacerdotes – se reunió en el Seminario menor de la arquidiócesis de Utrecht para discutir los cambios inquietantes que se observaban entre los católicos de todo el país. Los resultados de ese encuentro fueron publicados en un libro con un título significativo: “Onrust in de Zielzorg” [“Fermento en el cuidado de las almas”]. Ellos constataron una fatiga de la pastoral, además veían que el vínculo entre los católicos y la Iglesia no se fundamentaba más en los contenidos de la fe, sino que era un vínculo de tipo social. Se visualizaba a la fe como un conjunto de mandamientos y un sistema de verdades abstractas que no afectaban a la vida cotidiana. La pertenencia a la Iglesia era en esencia un factor comunitario: se iba a la escuela elemental católica, después a la escuela secundaria, se era miembro de asociaciones católicas, sobre todo en el campo deportivo y en el escoutismo. Se era católicos por motivos de pertenencia social, porque se crecía en estructuras católicas, no en base a una fe vivida. […]

Seguramente la Iglesia holandesa, con su unidad basada en los vínculos sociales más que en la fe verdadera, no podía soportar cambios culturales tan radicales como los de los años 1960s. En esa década creció rápidamente la riqueza per capita, lo que puso a las personas en condiciones de vivir autónomamente y, en consecuencia, independiente una de la otra. Fue un gran impulso hacia la cultura individualista convertida después en hiper-individualista. […]

El hiper individualista no quiere un ser que lo trascienda, como la familia, el Estado, la Iglesia o Dios. Y se manifiesta la necesidad de una de estas realidades, se trata de una necesidad con fines utilitaristas, es decir, por intereses – en general económicos – que el individuo mismo no puede satisfacer por sí solo, con sus propias fuerzas. En este clima no se nos puede imaginar pertenecientes a una comunidad, como la Iglesia, que tiene convicciones comunes, mucho menos tener por encima de sí a un Papa o a una jerarquía que enseñan las verdades de la fe, incluida la moral, guiados por el Espíritu Santo y participando de la autoridad de Cristo. […]

Lo que impacta es el hecho que en Holanda el debate sobre la introducción de la eutanasia ha precedido al de la despenalización del aborto, al contrario de lo que sucedió prácticamente en todos los otros países. El motivo es que probablemente en nuestro país se comenzó a hablar de eutanasia ya en 1969, con el folleto “Medische macht en medische ethiek” [“Poder médico y ética médica”], de Jan Hendrik van den Berg, profesor de psiquiatría de la Universidad de Leyden, que abogaba por la eliminación de los niños nacidos con graves anomalías físicas causadas por el talidomida, un fármaco tomado por las mujeres embarazadas contra las náuseas. […]

Católicos y protestantes han sabido mantener una mayoría en el Parlamento hasta 1967. En 1980 el partido católico y dos partidos protestantes se fusionaron en el Christen-Democratisch Appel (CDA), convertido en los años 1980s en el primer partido con casi un tercio de bancas en el Parlamento. Pero esto no impidió a esta institución aprobar la ley sobre el aborto en 1981. El CDA se ha secularizado y ha perdido muy velozmente sus rasgos originarios. […] Además de este partido “democristiano”, el más grande, hay dos partidos protestantes más pequeños: la Christen-Unie (CU) y la Staatkundig Gereformeerde Partij (SGP). […]

El CDA tiene hoy 19 bancas en el Parlamento, el CU 5 y el SGP 3. Es decir, los partidos políticos cristianos tienen hoy juntos sólo 27 bancas sobre un total de 150. Pero esto no quita que su influencia política se hace sentir. Los Países Bajos tienen ahora un gobierno que consiste en un partido liberal de derecha, un partido liberal de izquierda – que abogó por la ley sobre la eutanasia en el 2002 y por la legalización del llamado matrimonio entre personas del mismo sexo en el 2001, además del CDA y la CU. Estos dos últimos partidos cristianos constituyen un impedimento al plan que tenía el gobierno anterior, que era hacer aprobar una ley sobre la llamada “vida cumplida”, para permitir la asistencia al suicidio de personas que dicen sufrir insoportablemente y sin perspectivas por causas no médicas, como la soledad, un luto, la edad avanzada. […] Si bien los liberales en el gobierno se han pronunciado favorables a aprobar esta propuesta legislativa, los dos partidos cristianos han estado en condiciones de bloquearla. […]

Una de las intenciones del Concilio Vaticano II era que la Iglesia se abriera a la sociedad, cosa que hizo, pero por su parte la sociedad no se abrió a la Iglesia. Peor aún, la ha expulsado de la vida pública. Además la Iglesia ha caído en una de las más profundas crisis de fe de su historia y no se encuentra hoy en la mejor posición para transmitir la fe a la sociedad. Muchos laicos y muchos pastores están confundidos respecto a los contenidos de la fe. Sólo después de haber puesto en orden la casa propia la Iglesia será nuevamente capaz de evangelizar al mundo. […]

Muchos hablan del peligro de un cisma, pero pienso que no. Pienso más bien que habrá en muchas partes del mundo lo que ya sucedió con nosotros en Holanda. Hubo una sanación silenciosa a través del recambio de las generaciones. […] ¿Por qué, en última instancia, quiénes permanecerán en la Iglesia? Prácticamente ya no están los sacerdotes y laicos de 1968, de aquellos años de confusión y con ideas ultra progresistas. En Holanda todavía están los que creen, oran y tienen una relación personal con Cristo.

6 comentarios en “¿Fin del cristianismo? Un cardenal analiza el caso de Holanda
  1. Que se ha perdido gente que era católica socialmente, no digo yo que no. Que la Iglesia católica no ha hecho nada por formarlos también lo afirmo ni ha planteado batalla frente al aborto, la eutanasia o el divorcio desaforado salvo pellizcos de monja que, ante el Leviatán que tenemos enfrente, ni se ha enterado y se está perdiendo gente a mansalva porque las clases de religión son para desertar . Y sí, los que quedamos estamos supermotivados pero ¿ y los que se han perdido y se están perdiendo?

  2. Que se ha perdido gente que era católica socialmente, no digo yo que no. Que la Iglesia católica no ha hecho nada por formarlos también lo afirmo ni ha planteado batalla frente al aborto, la eutanasia o el divorcio desaforado salvo pellizcos de monja que, ante el Leviatán que tenemos enfrente, ni se ha enterado. Que se está perdiendo gente a mansalva porque las clases de religión son para desertar . Los que quedamos estamos supermotivados pero ¿ y los que se han perdido y se están perdiendo?

  3. Se por mi fe católica que Willem Jacobus Eijk y Tomás Halik mienten y mienten porque tratan de presentar como bueno algo que es malo y pretenden que Dios está obligado de sacar de los males que hacen los hombres cosas buenas, mienten porque sostienen que hay un gran partido católico y dos más pequeños protestantes en Holanda desde 1960 y me pregunto ¿Cómo habiendo un gran partido católico ha logrado dictar leyes como eutanasia, aborto, ideología de género, matrimonio del mismo sexo y ahora se discute una píldora de suicidio? Y pretenden hacernos pasar como bueno que desde 1960 la población en mayoría católica a pasado a una minoría, nos dicen que todas esas cosas son buenas e inevitables porque de ellas surgirá una nueva primavera para la Iglesia o una nueva Iglesia triunfal, en todas partes, incluso en Roma o porque hay mayor espiritualidad o vaya a saber con qué argumentos nos pretenden hacer pasar lo que es el enfriamiento de la caridad y verdaderos crímenes de la humanidad contra sí misma y contra Dios como un proceso que beneficiará a la Iglesia y que no derivará en una crisis de fe y en un cisma o en el Apocalipsis dentro de dos, diez o veinte años. Nos quieren vender humo bajo el argumento de autoridad que es el mejor «teólogo» o un «cardenal» en que habla o escribe pero en estos casos el argumento de autoridad es mínimo frente a los otros argumentos, describir todos los males de la Iglesia de Holanda y luego decir que el resto de las naciones deberán pasar necesariamente por estos males y concluir que de la pérdida de gracia, de la pérdida de santidad de la Iglesia, de la inculturación de Satanás en el mundo, de la pérdida de sabor de la sal del Mundo, va a surgir una primavera de la Iglesia es salir a cazar necios con una gomera, por supuesto, que existen muchos necios y hay muchos dentro de la Iglesia pero, a ellos, no hace falta cazarlos sino que son ciegos que siguen a otros guías ciegos pero que a los pocos católicos inteligentes se nos venga con piedras a querer correr cuando pedimos pan y el pan de la Eucaristía es algo que encoleriza al más templado, por eso, a Pilatos se lo tratará mejor en el Juicio Final que a esta generación de propagandistas de la progresía, Sandro Magister incluido, porque si bien Pilatos vio a Jesús y no creyó en él, esta generación de progresistas dice que cree en Jesús pero cuando uno le habla de la Segunda Venida dicen que no es ahora sino dentro de miles de años y eso lo dicen porque no lo quieren ver y no quieren su regreso y por eso se los puede juzgar, por sus obras y saber cómo es el árbol. Saludos en la Santa Virgen María y en Cristo Rey

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