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El cardenal Sarah suscribe los “Apuntes” del papa Benedicto, «mártir de la verdad”

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El cardenal Robert Sarah tomó a todos de sorpresa, la tarde del 14 de mayo en Roma, en el auditorio del Centro Cultural de la iglesia de San Luis de los Franceses, cuando todos esperaban que presentara su último libro, que lleva por título “Le soir approche et déjà le jour baisse” [Se acerca la tarde y ya cae el día], sobre la crisis de fe de la Iglesia y el ocaso de Occidente.

Porque por el contrario, dijo sorpresivamente el cardenal, “esta tarde no hablaré en absoluto de este libro”. Y el motivo – explicó – es que “las ideas fundamentales que desarrollo en él se han encontrado ilustradas, expuestas y demostradas brillantemente el pasado mes de abril por el papa Benedicto XVI en los ‘Apuntes’ que había redactado en vista de la cumbre de los presidentes de las conferencias episcopales sobre los abusos sexuales, convocada en Roma por el papa Francisco desde el 21 al 24 de febrero”.

El cardenal Sarah prosiguió de esta manera:

“Su reflexión se ha revelado como una verdadera fuente de luz en la noche de la fe que afecta a toda la Iglesia. Ha suscitado reacciones que a veces han rozado la histeria intelectual. Me he sentido particularmente impactado por la miseria y por la torpeza de varios comentarios. Debemos convencernos de que una vez más el teólogo Ratzinger, cuya estatura es la de un verdadero Padre y Doctor de la Iglesia, ha visto justamente y ha tocado el corazón más íntimo de la crisis de la Iglesia.

“Quisiera entonces que esta tarde nos dejemos iluminar por su pensamiento exigente y luminoso. ¿Cómo podríamos resumir la tesis de Benedicto XVI? Permítanme simplemente citarlo: ¿‘Por qué la pedofilia ha alcanzado tales proporciones? En última instancia, la razón es la ausencia de Dios’. Este es el principio arquitectónico de toda la reflexión del Papa emérito. Esta es la conclusión de su larga argumentación. Este es el punto del cual debe partir toda investigación sobre el escándalo de los abusos sexuales cometidos por sacerdotes, para proponer una solución eficaz.

“La crisis de la pedofilia en la Iglesia, la multiplicación escandalosa y angustiante de los abusos tiene una y única causa última: la ausencia de Dios. Benedicto XVI lo resume en otra fórmula también clara. Cito  ‘Solo allí donde la fe no determina más las acciones del hombre es que esos crímenes son posibles’.

“El genio teológico de Joseph Ratzinger toca aquí no solo su experiencia de pastor de almas y de obispo, de padre de sus sacerdotes, sino también su experiencia personal, espiritual y mística. Él se remite a la causa fundamental, nos permite comprender cuál será la única vía para salir del espantoso y humillante escándalo de la pedofilia. La crisis de los abusos sexuales es el síntoma de una crisis más profunda: la crisis de la fe, la crisis del sentido de Dios”.

Toda la conferencia del cardenal Sarah se reproduce, en francés, en esta otra página de di Settimo Cielo:

> Lumière dans la nuit. Au cœur de la crise des abus sur mineurs, le regard de Benoît XVI sur l’Église

Sarah nos hace recorrer paso a paso el análisis de Joseph Ratzinger, compartiéndolo a pleno. Refuta con palabras lacerantes las críticas que le fueron dirigidas. Subraya los efectos de la crisis de fe en la vida de los sacerdotes y en la formación de los seminaristas. Estigmatiza el falso “garantismo” que, tolerando las doctrinas contrarias a la integridad de la fe, alienta también las prácticas contrarias a la caridad. Invoca ese profundo respeto del “cuerpo eucarístico del Señor”, sin el cual no hay más respeto por “el cuerpo puro e inocente de los niños”.

Y éste es el final, más que nunca al unísono con Ratzinger:

“Para concluir les digo de nuevo con el papa Benedicto: sí, la Iglesia está llena de pecadores. Pero no ella la que está en crisis, somos nosotros los que lo estamos. El diablo quiere hacernos dudar. Quiere hacernos creer que Dios abandona a su Iglesia. Pero por el contrario, ella es siempre ‘el campo de Dios. No está solamente la cizaña, sino también el buen grano de Dios. Proclamar estos dos aspectos con insistencia no deriva en absoluto de una falsa apologética: es un servicio que es necesario hacer a la verdad’, dice Benedicto XVI. Él lo prueba, su presencia orante y docente en medio de nosotros, en el corazón de la Iglesia, en Roma, nos lo confirma. Sí, está en medio de nosotros el buen grano de Dios.

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“Gracias, querido papa Benedicto, por ser según su lema un cooperador de la verdad, un servidor de la verdad. Su palabra nos conforta y nos tranquiliza. Usted es un testigo, un ‘mártir’ de la verdad. Gracias”.

Es inútil decir que esta apasionada apología del análisis de Ratzinger hecha por el cardenal Sarah está en las antípodas del gélido recibimiento reservada a él por el papa Francisco:

> Entre los dos Papas hay “fractura”. El silencio de Francisco contra Benedicto

En cuanto al último libro del cardenal, el tercero de una trilogía precedida por “Dios o nada” y por “La fuerza del silencio”, está por ahora en venta en la edición original francesa. Pero desde el próximo mes de septiembre estará en las librerías también en italiano, inglés, español, alemán y polaco.

5 comentarios en “El cardenal Sarah suscribe los “Apuntes” del papa Benedicto, «mártir de la verdad”
  1. Si hubiera ,mas
    intelectuales,pensadores de la verdad .Es que los hay .en el mundo en que vivimos ….yo creo que tenemos al diablo en los talones……

    Decir la verdad cuesta ,
    Hay mucho pecaminoso alrededor….
    Todo está bien , las distintas maneras de actuar …aunque sea mentiras.. para los gobiernos ….Hay gobiernos muchos desvariados…. Y cabezas huecas ,ni se ¿no nos mandara’ Dios algu’n cataclismo ? Como el de Sodoma y Gomorra ……Estamos muy alejados de Dios y nos olvidamos
    que El es nuestro guia..)

  2. Con todo respeto al leer el Evangelio del Domingo pasado, ayer, «Hijos míos, ya no estaré mucho tiempo con ustedes…Así como yo los he amado, ámense también ustedes los unos a los otros», Cristo en una forma muy clara manifiesta que estaba agradado de estar con los suyos en el mundo, amaba a sus discípulos en forma concreta y que por tratarse de una participación de Dios es posible de realizar por nosotros, pero la única forma de hacerlo no es con nuestros propios medios humanos (eso sería imposible) sino por medio de la Fe, necesitamos a Dios para hacer las cosas bien, si no hay Fe no hay Dios y nada podremos hacer.
    La forma del amor es la del profundo respeto de la persona del otro en tanto que creado -insuflado- «Con razón, pues, San Pablo establece un paralelismo y una antítesis entre Adán y Cristo, entre la primera y la segunda creación, cuando escribe: “Pues si hay un cuerpo natural (en griego psychikon, de psyché que significa alma), hay también un cuerpo espiritual (pneumatikon, es decir, completamente penetrado y transformado por el Espíritu de Dios). En efecto, si es como dice la Escritura: Fue hecho el primer hombre, Adán, un alma viviente (Gn 2, 7); el último Adán, espíritu que da vida (1 Co 15, 45). Cristo resucitado, nuevo Adán, está tan penetrado, en su humanidad, por el Espíritu Santo, que puede llamarse él mismo “espíritu”. En efecto, su humanidad no tiene sólo la plenitud del Espíritu Santo por sí misma, sino también la capacidad de comunicar la vida del Espíritu a todos los hombres. “Por tanto, el que está en Cristo ―escribe San Pablo― es una nueva creación” (2 Co 5, 17) SanJUAN PABLO II AUDIENCIA GENERAL Miércoles 10 de enero de 1990 .
    Ese Espíritu es el que nos permite (y únicamente El y por la Fe) amar a los enemigos más duros y separar el amar a la creatura diseñada por Dios para algo en la Tierra de las acciones que pueda hacer, es decir la visión desde la Fe es la que nos posibilita «dar a Dios lo que es de Dios…..».

  3. Pues si el Papa Benedicto XVI es tan grande, por qué ha renunciado? Ciertamente su altura intelectual y moral no tiene parangón con ningún eclesiástico actual. Entonces, por qué esa extraña renuncia? Por qué, de facto, dos Papas en la Iglesia? Pues es obvio que los Apuntes del Papa Benedicto son algo más que eso. Es, en mi opinión, una intervención magisterial de un Papa para evitar el desmadre actual.

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