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De nuevo, del libro bomba de Ratzinger y Sarah. Pequeña antología sobre el celibato

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Del libro, escrito conjuntamente por Joseph Ratzinger/Benedicto XVI y el cardenal Robert Sarah, que sale publicado en Francia el 15 de enero y del que ha dado noticia el post anterior, publicando también un extracto, les ofrecemos a continuación algunos pasajes, todos ellos relacionados con la cuestión del celibato sacerdotal.

El autor de los dos primeros es el papa emérito; los tres últimos son del cardenal Sarah.

*

1. CELIBES O CONTINENTES, PARA CELEBRAR LA EUCARISTÍA

Muy pronto -no sabemos exactamente cuándo, pero en cualquier caso, muy rápidamente-, la celebración regular, y también diaria, de la eucaristía se convirtió en fundamental para la Iglesia. El pan “suprasustancial” es, al mismo tiempo, el pan “cotidiano” de la Iglesia. Y esto tuvo una consecuencia importante que, de hecho, hoy apremia a la Iglesia.

En la conciencia común de Israel, los sacerdotes tenían que respetar rigurosamente la abstinencia sexual en los periodos en los que ejercían el culto y estaban, por consiguiente, en contacto con el misterio divino. La relación entre abstinencia sexual y el culto divino estaba totalmente clara en la conciencia común de Israel. Como ejemplo, me gustaría recordar el episodio de David que, huyendo de Saúl, le pidió al sacerdote Ajimélec que le diera el pan: “El sacerdote le dijo: ‘No tengo a mano pan común, sino pan consagrado; bastaría con que los criados se hayan guardado al menos de mujer’. David le respondió: ‘Ciertamente. Siempre que salgo a luchar, nos abstenemos de mujeres y los criados se  mantienen puros’” (1 Sam 21, 5-6). Dado que los sacerdotes del Antiguo Testamento sólo se dedicaban al culto en periodos determinados, el matrimonio y el sacerdocio eran compatibles.

Sin embargo, con motivo de la celebración eucarística regular y, a menudo diaria, la situación de los sacerdotes de la Iglesia de Jesucristo cambió radicalmente. Su vida entera está en contacto con el misterio divino, y esto exige por su parte la exclusividad respecto a Dios. En consecuencia, esto excluye otros vínculos que, como el matrimonio, abrazan toda la vida. De la celebración cotidiana de la eucaristía, que implica estar al servicio de Dios permanentemente, nació de manera espontánea la imposibilidad de un vínculo matrimonial. Se puede decir que la abstinencia sexual, que era funcional, se transformó en una abstinencia ontológica. Así, su motivación y su significado cambiaron desde dentro, y en profundidad.

Hoy en día se afirma con demasiada facilidad que todo esto no es más que la consecuencia de un desprecio a la corporeidad y la sexualidad. La crítica según la cual el fundamento del celibato sacerdotal sería una concepción maniquea del mundo ya fue formulada en el siglo IV. Y fue rechazada de inmediato y firmemente por los Padres de la Iglesia, poniendo fin a ella durante un cierto tiempo.

Un juicio como este es erróneo. Para demostrarlo, basta recordar que la Iglesia siempre ha considerado el matrimonio como un don concedido por Dios desde el paraíso terrestre. Sin embargo, el estado conyugal implica al hombre en su totalidad y dado que el servicio del Señor exige igualmente el don total del hombre, no parece posible que se puedan realizan simultáneamente ambas vocaciones. Así, la aptitud de renunciar al matrimonio para ponerse totalmente a disposición del Señor se ha convertido en un criterio para el ministerio sacerdotal.

En lo que respecta a la forma concreta del celibato en la Iglesia antigua, es necesario subrayar, de nuevo, que los hombres casados no podían recibir el sacramento del orden si no se comprometían a respetar la abstinencia sexual; es decir, a vivir el matrimonio llamado “de san José”. Una situación así parece que fue totalmente normal durante los primeros siglos. Hay un número suficiente de hombres y mujeres que consideraban que era razonable y posible vivir de este modo, entregándose juntos al Señor.

2. “EL SEÑOR ES LOTE DE MI HEREDAD Y MI COPA” (Salmo 16, 5)

En el Antiguo Testamento, los levitas renuncian a poseer tierras. En el Nuevo Testamento, esta privación se transforma y se renueva: los sacerdotes, al estar consagrados radicalmente a Cristo, renuncian al matrimonio y la familia. […] El verdadero fundamento de la vida del sacerdote, la sal de su existencia, la tierra de su vida, es Dios. El celibato, que vale para los obispos en toda la Iglesia oriental y occidental y, según una tradición que se remonta a una época cercana a la de los apóstoles, para los sacerdotes en general en la Iglesia latina, sólo puede ser comprendido y vivido de manera definitiva sobre esta base.

3. EN LAS ALDEAS REMOTAS DE GUINEA

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A principios de 1976, cuando era un joven sacerdote, visité algunas aldeas remotas de Guinea. Algunas de ellas no habían recibido la visita de un sacerdote en casi diez años, porque Sékou Touré había expulsado a los misioneros europeos en 1967. Sin embargo, los cristiano seguían enseñando el catecismo a los niños y rezando las oraciones diarias y el rosario. Manifestaban una gran devoción a la Virgen María y se reunían el domingo para escuchar la Palabra de Dios.

Tuve la gracia de conocer a esos hombres y mujeres que, a pesar de la falta de sacerdotes, conservaron la fe sin ningún apoyo sacramental. Se nutrían de la Palabra de Dios y alimentaban la vitalidad de la fe con la oración cotidiana. Nunca podré olvidar su alegría inimaginable cuando yo celebraba la misa, que no habían tenido durante tanto tiempo. Que se me permita afirmar con certeza y firmeza: creo que si se hubiera ordenado a hombres casados en cada aldea, la fe eucarística de los fieles se habría extinguido. Se habría separado al pueblo de esa alegría de recibir, en el sacerdote, a otro Cristo. Porque, con el instinto de la fe, los pobres saben que un sacerdote que ha renunciado al matrimonio les entrega, a ellos, su amor esponsal.

4. ACERCA DE LOS SACERDOTES CASADOS DE ORIENTE

Debemos escuchar los testimonios que emanan de las Iglesias católicas orientales. Varios miembros de estas Iglesias han subrayado con total claridad que el estado sacerdotal entra en tensión con el estado conyugal. […] El clero casado oriental está en crisis. El divorcio de los sacerdotes se ha convertido en un terreno de tensión ecuménica entre los patriarcados ortodoxos. […] ¿Por qué la Iglesia católica acepta la presencia de un clero casado en algunas Iglesias orientales unidas? A la luz de las afirmaciones del magisterio reciente sobre el vínculo ontológico entre el sacerdocio y el celibato, pienso que esta aceptación tiene por objetivo favorecer una evolución progresiva hacia la práctica del celibato, que tendría lugar, no por vía disciplinaria, sino por razones propiamente espirituales y pastorales.

5. ACERCA DE LOS SACERDOTES CASADOS EX ANGLICANOS O DE LA AMAZONIA

Hay quien podría decirme que ya hay excepciones, y que hombres casados que han sido ordenados sacerdotes en la Iglesia latina siguen viviendo “more uxorio” con sus esposas. Se trata, efectivamente, de excepciones en el sentido que, en estos casos, proceden de una situación particular que no debería repetirse. Es el caso de la entrada con plena comunión de los pastores protestantes casados, destinados a recibir la ordenación sacerdotal. Una excepción es transitoria por definición, y constituye un paréntesis en el estado normal y  natural de las cosas. No es este el caso de una región remota a la que le faltan sacerdotes. Su escasez no es un estado excepcional. Esta situación es común a todos los países de misión, y también en los países secularizados de Occidente. Por definición, una Iglesia que nace no tiene suficientes sacerdotes. La Iglesia primitiva se encontró en esta misma situación. Sin embargo, sabemos que no renunció al principio de la continencia del clero. La ordenación de hombres casados, aunque hayan sido en precedencia diáconos permanentes, no es una excepción, sino una brecha, una herida en la coherencia del sacerdocio. Hablar de excepción sería abusar del lenguaje y una mentira.

7 comentarios en “De nuevo, del libro bomba de Ratzinger y Sarah. Pequeña antología sobre el celibato
  1. Creo que nuestro hermano Sota se ha olvidado que el celibato ya existía en los primeros siglos de la Iglesia naciente:
    «Y entre nosotros (los cristianos) hay muchos y muchas que, hechos discípulos de Cristo desde niños, permanecen incorruptos (célibes) hasta los sesenta y setenta años, y yo me glorío de podéroslos mostrar de entre toda la raza de hombres». (San Justino. Apología 1 c15).
    “Sin embargo se pueden encontrar entre nosotros (cristianos) hombres y mujeres que envejecen sin casarse, esperando así realizar una unión más íntima con Dios.» (San Atenagorass. Legación (defensa) de los cristianos c.33).
    Saludos y a conocer la Historia de la Iglesia.

  2. Benedicto el papa de la renuncia que quedará en la historia por sus renuncias y sus miedos ayudado por su secretario para pedir que quite del libro del cardenal Sarah su nombre y su firma. La cobardía y la pusilanimidad debería poner algún límite a los admiradores: «He aquí un hombre que ha renunciado a lo más alto para que otro sumerja a su institución en lo más bajo.» Ese será su epitafio dentro de veinte años cuando Dios lo libre de ver todos los males que ha causado con su renuncia junto con los aplaudidores de la renuncia y con los que agigantan cada pequeño gesto que hace y luego deshace.»

  3. 1.- Propuestas:
    a) A nadie podrá otorgarse máster o postgrado de sexología, tras los correspondientes estudios de psicología, medicina, ciencias de la educación o cualquier otra titulación previamente requerida, sin la acreditación de hallarse casado o con pareja sexual estable.
    b)Ninguna persona podrá obtener título de medicina sin la acreditación previa de haber padecido como mínimo el tifus, la malaria, un infarto de miocardio y un cólico nefrítico, o bien dolencias equivalentes.
    c) No se otorgará título alguno de arquitectura a quien no certifique ser descendiente directo de constructor y acredite, además, una experiencia mínima de dos años en funciones de ayudante o auxiliar en la mencionada actividad.
    d) No obstante, toda persona casada o con pareja sexual estable por un periodo no inferior a tres años quedará inmediatamente habilitada, si así lo desea, para abrir cualquier consulta o gabitetre sexológioco.
    e) A nadie se le podrá habilitar para el ejercicio legal de la psiquiatría, toda vez obtenido el título correspondiente, de no haber sufrido al menos media docena de psicopatías convenientemente tratadas y certificadas por personal competente.
    f) Quien acredite haber padecido sarampión antes de los 10 años, viruela, paperas, tifus, malaria, gripe asiática, alguna cardiopatía, aun de carácter leve, y tres cólicos nefríticos agudos se le considerará legalmente capacitado para el ejercicio de la medicina sin más requisitos. Asimismo, a toda persona que por un periodo mínimo de 10 años, sucesivos o alternos, haya sufrido psicopatías susceptibles de convalidación a efectos académicos, se le supondrá perfectamente capacitada, sin más trámite que un somero examen «ad hoc» de su salud mental, para ejercer la psiquiatría con todas las garantías legales.
    2) Consideraciones:
    a) La supresión del celibato no implicaría la obligación de contraer matrimonio sino una opción para hacerlo. De modo que todo personal advenedizo podría entrar por la misma puerta que ahora sin hallarse forzado a romper el celibato.
    b)Un sacerdote no es en ningún caso, ni debe serlo, un sexólogo o un consejero matrimonial. Su misión es, entre otras, la de acompañar a quienes padecen conflictos y sufrimientos, del tipo que sean, caritativamente, con la máxima entrega (y el celibato maximizará esa disposición) y siempre en el ámbito de su excelsa especialidad en la luz de la fe.
    c) Todo sacerdote es hombre, así que por experiencia de sus propios límites y miserias se haya, por sentido común o «naturali mentis lumine», triste y gozosamente capacitado para la comprensión de cualquier problema humano. Si en su preparación se considera oportuno introducir conocimientos de psicología, más para no meter la pata, que para meterse en donde no le llaman, bien, tal vez no esté de más.
    3)Algunas citas:
    Mateo 19,12
    «Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos.  El que pueda entender, que entienda” 
    Lucas 14:26
    «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.»
    Lucas 18:29,30
    «Díjole Pedro: Pues nosotros, dejando todo lo que tenemos, te hemos seguido. El les dijo:En verdad os digo que ninguno que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, dejará de recibir mucho má en este siglo y la vida eterna en el venidero»
    4)Epílogo:
    Yo confío plenamente en Joseph Ratzinger y en el cardenal Sarah porque son limpios de corazón y son sabios. Y los sabios hablan porque tienen algo que decir y no pueden callar. Los necios, sin embargo, hablan porque tienen que decir algo.

  4. El celibato de los sacerdotes tiene dos efectos negativos: 1. Sesga a que se hagan sacerdotes homosexuales y pederastas, que de todas formas no iban a casarse. 2. Hace que los sacerdotes sean una especie de “marcianos” ajenos al común de los mortales y por tanto incapaces de aconsejar y dar normas para ese común de los mortales.El celibato de los sacerdotes tiene dos efectos negativos: 1. Sesga a que se hagan sacerdotes homosexuales y pederastas, que de todas formas no iban a casarse. 2. Hace que los sacerdotes sean una especie de “marcianos” ajenos al común de los mortales y por tanto incapaces de aconsejar y dar normas para ese común de los mortales.

  5. Todo esto no es cierto, porque Jesús no exigió ni a Sus apóstoles ni, tan siquiera al joven rico, que renunciasen ni al matrimonio ni al sexo y porque durante siglos hubo sacerdotes, obispos y hasta 9 Papas casados. Y porque el mismísimo Jesucristo no se puso a sí mismo como ejemplo de celibato.

    1. 1.- Propuestas:
      a) A nadie podrá otorgarse máster o postgrado de sexología, tras los correspondientes estudios de psicología, medicina, ciencias de la educación o cualquier otra titulación previamente requerida, sin la acreditación de hallarse casado o con pareja sexual estable.
      b)Ninguna persona podrá obtener título de medicina sin la acreditación previa de haber padecido como mínimo el tifus, la malaria, un infarto de miocardio y un cólico nefrítico, o bien dolencias equivalentes.
      c) No se otorgará título alguno de arquitectura a quien no certifique ser descendiente directo de constructor y acredite, además, una experiencia mínima de dos años en funciones de ayudante o auxiliar en la mencionada actividad.
      d) No obstante, toda persona casada o con pareja sexual estable por un periodo no inferior a tres años quedará inmediatamente habilitada, si así lo desea, para abrir cualquier consulta o gabitetre sexológioco.
      e) A nadie se le podrá habilitar para el ejercicio legal de la psiquiatría, toda vez obtenido el título correspondiente, de no haber sufrido al menos media docena de psicopatías convenientemente tratadas y certificadas por personal competente.
      f) Quien acredite haber padecido sarampión antes de los 10 años, viruela, paperas, tifus, malaria, gripe asiática, alguna cardiopatía, aun de carácter leve, y tres cólicos nefríticos agudos se le considerará legalmente capacitado para el ejercicio de la medicina sin más requisitos. Asimismo, a toda persona que por un periodo mínimo de 10 años, sucesivos o alternos, haya sufrido psicopatías susceptibles de convalidación a efectos académicos, se le supondrá perfectamente capacitada, sin más trámite que un somero examen «ad hoc» de su salud mental, para ejercer la psiquiatría con todas las garantías legales.
      2) Consideraciones:
      a) La supresión del celibato no implicaría la obligación de contraer matrimonio sino una opción para hacerlo. De modo que todo personal advenedizo podría entrar por la misma puerta que ahora sin hallarse forzado a romper el celibato.
      b)Un sacerdote no es en ningún caso, ni debe serlo, un sexólogo o un consejero matrimonial. Su misión es, entre otras, la de acompañar a quienes padecen conflictos y sufrimientos, del tipo que sean, caritativamente, con la máxima entrega (y el celibato maximizará esa disposición) y siempre en el ámbito de su excelsa especialidad en la luz de la fe.
      c) Todo sacerdote es hombre, así que por experiencia de sus propios límites y miserias se halla, por sentido común o «naturali mentis lumine», triste y gozosamente capacitado para la comprensión de cualquier problema humano. Si en su preparación se considera oportuno introducir conocimientos de psicología, más para no meter la pata, que para meterse en donde no le llaman, bien, tal vez no esté de más.
      3)Algunas citas:
      Mateo 19,12
      «Porque hay eunucos que nacieron así del vientre de su madre, y hay eunucos que fueron hechos por los hombres, y hay eunucos que a sí mismos se han hecho tales por amor del reino de los cielos. El que pueda entender, que entienda”
      Lucas 14:26
      «Si alguno viene a mí, y no aborrece a su padre y madre, a su mujer e hijos, a sus hermanos y hermanas, y aun hasta su propia vida, no puede ser mi discípulo.»
      Lucas 18:29,30
      «Díjole Pedro: Pues nosotros, dejando todo lo que tenemos, te hemos seguido. El les dijo:En verdad os digo que ninguno que haya dejado casa, o mujer, o hermanos, o padres o hijos por la causa del reino de Dios, dejará de recibir mucho má en este siglo y la vida eterna en el venidero»
      4)Epílogo:
      Yo confío plenamente en Joseph Ratzinger y en el cardenal Sarah porque son limpios de corazón y son sabios. Y los sabios hablan porque tienen algo que decir y no pueden callar. Los necios, sin embargo, hablan porque tienen que decir algo.

    2. www . vatican. va/content/john-paul-ii/es/audiences/1982/documents/hf_jp-ii_aud_19820317.html
      4. Las palabras de Cristo señalan en este ámbito un cambio decisivo. Cuando habla a sus discípulos, por primera vez, sobre la continencia por el reino de los cielos, se da cuenta claramente de que ellos, como hijos de la tradición de la Ley antigua, deben asociar el celibato y la virginidad a la situación de los individuos, especialmente del sexo masculino, que a causa de los defectos de naturaleza física no pueden casarse («los eunucos»), y por esto, se refiere a ellos directamente. Esta referencia tiene un fondo múltiple: tanto histórico como psicológico, tanto ético como religioso. Con esta referencia Jesús toca —en cierto sentido— todos estos fondos, como si quisiera hacer notar: Sé que todo lo que os voy a decir ahora, suscitará gran dificultad en vuestra conciencia, en vuestro modo de entender el significado del cuerpo; de hecho, os voy a hablar de la continencia, y esto, sin duda, se asociará a vosotros al estado de deficiencia física, tanto innata como adquirida por causa humana. Yo, en cambio, quiero deciros que la continencia también puede ser voluntaria, y el hombre puede elegirla «por el reino de los cielos».

      La ignorancia es taaaaaaaaaaaan atrevida…………….

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