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Caso McCarrick. Había una pregunta, pero Francisco no ha querido oírla

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En la nueva curia que está siendo remodelada, tal vez la mayor novedad es el dicasterio para la comunicación, ya sea por cómo está organizado como por su funcionamiento.

Desde el punto de vista de la organización, centraliza el dominio sobre todos los medios de comunicación vaticanos, incluido “L’Osservatore Romano”, la radio y la TV, que anteriormente estaban totalmente sometidos a la “vigilancia” de la secretaría de Estado Vaticana, que ahora sólo tendrá la tarea burocrática de “dar indicaciones sobre las comunicaciones oficiales”.

En lo que respecta a su funcionamiento, en práctica todo está en manos del prefecto del dicasterio Paolo Ruffini, sobrino de un famoso cardenal y anteriormente un directivo de la RAI, La 7 y de TV 2000, del director editorial Andrea Tornielli, gran amigo de Jorge Mario Bergoglio antes de que fuera elegido papa, además de –a nivel subordinado– del director “ad interim” de la sala de prensa vaticana Alessandro Gisotti y del director de “L’Osservatore Romano” Andrea Monda.

Además, está también el jesuita Antonio Spadaro, director de “La Civiltà Cattolica”, que cubre el papel de eminencia gris del dicasterio, sin ningún cargo en el organigrama, pero que ejerce una gran influencia debido a su cercanía con el papa Francisco.

La toma de posesión de estos cargos, por parte de este equipo, tuvo lugar el invierno pasado de manera fulminante e incluso brutal, ya que los directores anteriores fueron expulsados de un día para otro, o provocando, de todas formas, el abandono de sus cargos.

Tras lo cual el equipo se ha puesto manos a la obra como un solo hombre, también más allá del perímetro vaticano; por ejemplo, martilleando a la conferencia episcopal italiana con la petición de convocar, en breve, un sínodo nacional “al estilo del papa Francisco”. El primero en lanzar esta urgente petición ha sido el padre Spadaro en “L’Osservatore Romano”. A pesar de la resistencia del presidente de la CEI, el cardenal Gualtiero Bassetti –también él cercano a Francisco, pero evidentemente menos escuchado–, el periódico de la Santa Sede sigue, aún hoy, perseverando en dicha cuestión y para ello utiliza una serie de entrevista a importantes laicos italianos, como Giuseppe De Rita, Stefano Zamagni, Mauro Magatti y Luigino Bruni, a los que se les pide que insistan sobre la urgencia de convocar un sínodo de la Iglesia italiana.

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Sin embargo, la novedad más espectacular que está llevando a cabo este equipo es el control sobre las palabras del papa, tanto en los discursos improvisados como en las ruedas de prensa que concede en el avión que le lleva de vuelta a Italia después de cada viaje al extranjero.

Cuando Francisco se abandona a algún exceso, el equipo lo elimina en la transcripción oficial de su discurso.

Un claro ejemplo es este pasaje del discurso improvisado que Francisco dirigió el 7 de abril a los profesores y estudiantes del Liceo San Carlo de Milán, en el que las palabras subrayadas desaparecieron de la transcripción oficial:

“Y aquí toco una llaga: no tener miedo de los migrantes. ‘Pero, Padre, los migrantes…’. ¡Los migrantes somos nosotros! Jesús ha sido un migrante. No tengáis miedo de los migrantes. ‘Pero, ¡son delincuentes!…’. También nosotros tenemos muchos: la mafia no la inventaron los nigerianos; es un ‘valor’, entre comillas, nacional, ¿no? La mafia es nuestra, ‘made’ en Italia: es nuestra. Todos tenemos la posibilidad de ser delincuentes. Los migrantes son personas que nos traen riqueza, siempre. ¡También Europa fue construida por migrantes! Los bárbaros, los celtas… todos estos venían del Norte y trajeron sus culturas, Europa ha crecido así, con la contraposición de culturas”.

Al mismo discurso se aportó otra corrección, en el punto donde Francisco, a la pregunta: “¿Por qué hay tantas guerras en Yemen, Siria, Afganistán?”, había respondido: “Porque nosotros, la rica Europa, América, vendemos armas para matar a los niños, para matar a la gente”.

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En el texto oficial la respuesta se ha convertido en: “Porque otros países venden armas, con las que se matan a los niños, a la gente”.

Sin embargo, hay que decir que estas correcciones tienen un punto débil, porque las grabaciones en vídeo de los discursos del papa siguen existiendo.

Efectivamente, en el portal “Vatican News” se puede volver a escuchar la voz en vivo de Francisco diciendo las palabras sobre los migrantes y la mafia censuradas en la transcripción oficial.

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En lo que ataña a las ruedas de prensa en el avión, el control ejercido sobre las palabras del papa es preventivo. Obviamente, con su consentimiento.

Un ejemplo clamoroso de dicho control previo sucedió en el viaje de vuelta desde Rumania, el pasado 2 de junio. Y el tema era el caso McCarrick.

Pero demos la palabra a John L. Allen Jr., el número uno de los vaticanista americanos, que lo ha relatado de manera brillante, contextualizándolo y juzgándolo en este artículo publicado en “Crux”, del que traducimos los pasajes más relevantes.

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Pope’s latest press conference a study in the dog that didn’t bark

por John L. Allen Jr.

Una de las razones mayores por las que los grandes medios de comunicación están dispuestos a pagar los costes exorbitantes de viajar en el avión papal con el papa Francisco no tiene nada que ver con el viaje en sí, sino con la rueda de prensa que tiene lugar al final del mismo.

Desde ese mágico primer viaje de julio de 2013 cuando, a su vuelta de la JMJ de Río de Janeiro, Francisco dijo su mediática frase “¿Quién soy yo para juzgar?” sobre el clero gay, los periodistas y editores, ante la posibilidad de conseguir una frase similar, que tenga tanto eco, han considerado que vale la pena estar en el avión, incluso si el viaje en sí no tiene mucho atractivo. […]

Últimamente, sin embargo, estas ruedas de prensa en el avión han sido  mucho menos jugosas. […] El breve encuentro del domingo con la prensa en el avión, a la vuelta del viaje de tres días a Rumania, es un buen ejemplo de ello.

La primera razón es, en parte, porque debido a la breve duración del vuelo, el encuentro sólo duró una media hora. Además, los primeros minutos los utilizó el portavoz del papa, el laico italiano Alessandro Gisotti, para pedirle, inexplicablemente, al papa una reflexión sobre el Día Mundial de las Comunicaciones Sociales.

(Sin embargo, tal vez no sea en absoluto inexplicable, dado que cada minuto que el papa utiliza para hablar de otra cosa, es un minuto que no está respondiendo a preguntas serias).

A continuación hubo dos preguntas de la prensa local en Rumania, algo que es tradición en este contexto. Tras lo cual quedó sólo tiempo para cuatro preguntas de la prensa mundial, dedicadas a los siguientes temas:

– las relaciones católicas/ortodoxas, incluyendo las dificultades de una oración común.
– La reciente victoria electoral de Matteo Salvini, el vicepresidente -anti-inmigración- del Consejo de Ministros de Italia, y la posibilidad de un encuentro de este con el papa.
– La relación de Francisco con el papa emérito Benedicto XVI.
– El futuro de Europa. […]

¿Cuál es el problema? Pues que la rueda de prensa fue el típico caso del perro que no ladra.

En la semana anterior al viaje, había un claro ganador en la categoría de historía más relevante del Vaticano: una combinación de Francisco diciendo que él no sabía “nada, nada” sobre los cargos de mala conducta sexual y abusos sexuales contra el ex cardenal Theodore McCarrick, y las revelaciones que había surgido a través de la correspondencia de un ex ayudante a McCarrick, confirmando las restricciones que el Vaticano le había impuesto en 2008 y que habían sido progresivamente ignoradas.

La pregunta obvia era del tipo: “En octubre pasado, usted prometió  una ‘investigación exhaustiva’ sobre el caso McCarrick. A la luz de las noticias que han salido esta semana, ¿para cuándo los resultados de la investigación? Y en base a los resultados, ¿se responsabilizará a alguien por su inacción?”

Los periodistas de lengua inglesa presentes en el avión querían plantear una pregunta de este estilo, pero antes de que llegar su turno, se dio por finalizada la rueda de prensa. […]

La cuestión es esta: una pregunta de este tipo era de lo más previsible en este mundo, como el hecho de que cualquier rueda de prensa sería considerada  una decepción -y, para algunos, una farsa-, si este pregunta no se planteaba y no se respondía. Interrumpiéndola antes de que fuera planteada, la única conclusión posible a la que pueden llegar los observadores es que el papa, o su equipo, no querían hablar sobre esta cuestión. […]

Desde el principio, una gran parte del carisma de Francisco ha sido su espontaneidad y su franqueza. […] Sin embargo, hay un sentimiento creciente de que el pontífice y sus asesores son cada vez más comedidos, y que a veces intentan evitar que Francisco se ponga en una posición que desencadene esa espontaneidad.

Si es así, y si esto continúa, tendrá un precio – y no sólo porque los canales de noticias empiecen a dudar sobre si asumir o no los costes de los viajes pontificios. […] La reforma prometida por Francisco se basa, en parte, en la transparencia. Y rechazar que se plantee lo que es una pregunta obvia es algo que, a mucha gente, le puede parecer muy poco transparente.

2 comentarios en “Caso McCarrick. Había una pregunta, pero Francisco no ha querido oírla
  1. Si el TROLA DE LA PAMPA, no quiere contestas a esa pregunta es porque la respuesta es muy sencilla, no va a haber ninguna investigación, porque si la hubiera el culpable sería el mismo. Es el principal encubridor de MAC CARRICK, una vez conocidas sus actuaciones. Asi de triste, pero que se puede esperar de un Papa que dice que se puede comulgar en pecado. Si todos sus colaboradores son unos corruptos, morales o doctrinales o ladrones, empezando por Madariaga. Esa panda de corruptos eligió a Jorge no por sus meritos intelectuales o personales, sino precisamente por su ausencia de ellos, para que se mas facilmente manejable. ¿Que sabe Madariaga del Trilero Patagonico para que no lo destituya a pesar de los escandalos que ha ocasionado? ¿Que sabe Mack Carrick?

  2. Como es bien sabido, para destruir algo hay que infiltrarse. En la alemania comunista, la stasi infiltraba a sus agentes desde la tierna infancia, que eran los delatores de sus propios padres, si estos comulgaban con el comunismo porque eran cristianos. Por eso, en la unificación de Alemania, se destruyeron estas fichas policiales «para lograr la paz en las familias».
    Esto lo digo por el sobrino del gran Cardenal Ruffini, que junto a Otavini y otros fueron en el Concilio Vaticano II esos soldados, que asidos al mástil mantienen la enseña de Jesucristo en alto, a pesar de que el enemigo los tiene rodeados y dentro de la fortaleza misma.
    Así que no me sorprende nada que el sobrino- al método judeo-masón-stasi- haya cambiado de chaqueta. Y esté haciendo el trabajo a Soros, que son (la judeo-masonería) quienes desde el Concilio Vaticano II controlan la Jerarquía. Esto no nos debiera venir de nuevo, a Jesucristo se le infiltró Judas como agente para la Redención Salvífica.
    Nostros tenemos nuestros judas, introducidos por los mismos de siempre, en distintos periodos de la Humanidad, y con distintos disfraces.
    La lectura y la información es demoledora para ellos: porque identificados se pueden combatir. Y no son nadie entonces.
    El Espíritu Santo ha permitido esta deriva de la Iglesia para que DES-PER-TE-MOS de nuestro letargo, como «cannes mutis»

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