A favor y en contra de la Misa en TV. Una carta desde el Reino Unido

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El grito de alarma elevado por el papa Francisco contra el peligro que las Misas “virtuales”, transmitidas por televisión en este tiempo de pandemia, sustituyan a las Misas reales y abran el camino a una Iglesia “gnóstica” ya no más con la presencia del pueblo y con los sacramentos, verdadero Cuerpo de Cristo, ha animado aún más una discusión ya en curso:

> El Papa contra las Misas por televisión: “Ésta no es la Iglesia”

Una prueba de ello es la carta reproducida a continuación, proveniente del Reino Unido.

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Los cinco casos que el autor de la carta examina, en realidad – a diferencia de lo que él escribe -, confirman no la equivalencia sino el primado absoluto que tiene la participación viva y real de la Misa, también en los contextos más difíciles, respecto a cualquier otra visibilidad mediata.

Y también las consideraciones de David Critchley sobre la “oportunidad misionera” que las Misas transmitidas electrónicamente podrían ofrecer tienen sentido precisamente en cuanto a la celebración real de la Eucaristía.

Inadvertidamente, quizás, han atestiguado el carácter insustituible de la Eucaristía viva y real como “culmen et fons” de la vida de la Iglesia también los que se han batido, en el último sínodo, por la ordenación de hombres casados, para asegurar a través de ellos la celebración de la Misa en las zonas más apartadas de la Amazonia. Ninguno de esos padres sinodales jamás salió a hablar de hacer llegar la Misa por vía electrónica a esos lugares remotos.

El motivo era que a ellos les importaba únicamente la ordenación de varones casados, no sólo en la Amazonia sino en todos lados.

Pero la Providencia se vale muchas veces de caminos torcidos para avanzar derecho.

*

Estimado doctor Magister,

Gracias por el post ”El Papa contra las Misas por televisión”: reflexivo y provocativo como siempre, esta vez con la contribución del Santo Padre.

Tengo el temor que estemos descuidando la oportunidad misionera que nos ofrecen las Misas online. En los años pasados pienso que algunas iglesias ya habían transmitido las Misas en vivo simplemente porque la tecnología estaba disponible y “¿por qué no? ¡Probemos! Quizás los obligados a guardar cama lo apreciarán”. Pero no hubo ninguna reflexión más profunda sobre la cuestión. Ahora estamos animados a pensar la cosa más en profundidad.

Ante todo, pienso que las Misas transmitidas electrónicamente no representan un gran paso atrás respecto a la tradición. Consideremos estos casos:

1. Un sacerdote obtiene el permiso para celebrar Misa en una prisión para criminales violentos. El director de la prisión le dice que los prisioneros son tan violentos e imprevisibles que no se los pueden reunir en una capilla. La Misa se celebrará entonces en el atrio de la prisión y los prisioneros estarán presentes a través de las ventanas de sus celdas.

2. Un rey o un gran dignatario asiste a Misa en tiempos anteriores a 1790. Se sienta en un banco reservado, blindado del resto de la iglesia y observa la Misa a través de la reja.

3. Un paciente en el histórico Hôtel Dieu de Beaune, en Borgoña [ver foto], asiste a Misa, hace algunos siglos. El altar está al fondo del dormitorio y los enfermos, la mayor parte, lo ven desde sus camas o cubículos.

No pienso que alguna de estas tres situaciones sea significativamente diferente de la asistencia a una Misa transmitida vía electrónica.

Pero he aquí un caso más difícil.

4. Un fiel católico, que cuando está en casa va a Misa todos los días, viaja al exterior. El domingo tiene la posibilidad de elegir si asiste a la Misa transmitida online desde la iglesia de su país, o bien identificar una iglesia en los alrededores, encontrar la calle para llegar a ella y escuchar allí Misa en un idioma diferente al suyo, o quizás descubrir que ha recibido del hotel un horario equivocado de la Misa. Para mí no es tan obvio que deba optar por una iglesia del lugar.

O bien puede darse este otro caso.

5. Una iglesia católica de una zona rural ofrece una Misa el domingo y una sola Misa en el resto de la semana. No hay otras iglesias católicas en las cercanías. Durante los otros días de la semana, entonces, un católico de la zona tiene en la práctica que decidir entre asistir a una Misa diaria online o quedarse sin Misa, dado que no puede pasar todo el tiempo viajando. ¿Deberíamos decir: ninguna Misa?

Y todavía no hemos comenzado a pensar en el rol de las Misas online en la evangelización. ¿No debemos quizás animar a los que piensan hacerse católicos a asistir regularmente a una Misa online? ¿Quizás no hay personas a las que jamás se habrá visto entrar a una iglesia católica, pero que podrían sentirse estimuladas a mirar una Misa online? Hay personas que podrían ver una Misa online y después decir: “Mi Dios, jamás habría pensado que la Misa pudiera ser así. Justamente debo ir a un lugar así”. ¿Qué decir de las personas que viven en sociedades en la cuales se castiga la conversión al cristianismo: las Misas online no podrían tener un rol en su vida? ¿Qué decir de las personas que les gusta escuchar conciertos religiosos, pero no van a Misa? ¿No podrían terminar asistiendo a una Misa online por el placer de la música?

En síntesis, en cualquier lado y en todas partes hoy hay acceso a una vida litúrgica anteriormente disponible sólo para los católicos que vivían en comunidades religiosas o muy próximas a una iglesia grande y bien administrada.

Seguramente tenemos mucho sobre lo cual pensar.

Con mis saludos más cordiales,

David Critchley
Winslow, Buckinghamshire, Reino Unido

Comentarios
10 comentarios en “A favor y en contra de la Misa en TV. Una carta desde el Reino Unido
  1. Mucho más sencillo. En la casuística que se indica, no consta una que he vivido en los últimos años: si derseo asistir a una Santa Misa tradicional, en un caso; o de Liturgia muy cuidada, en otro, busco por Youtube una celebración de cualquiera de esas dos categorías y «participo» en cualquiera de ellas, auqe se trate de una grabación de hace unos años…

  2. Después de muerto
    Para donde se ban los católicos que no asisten a misa.
    Los que por el virus la ven por TV o el cell.
    Los que asistan a la misa en cuarentena,y se contagian de la peste, y contagien a sus familiares.
    Los que oran y los que no oran para tener la iluminación y saber que camino coger.

    1. Marta+delgado no puedo contestar a sus preguntas porque no lo sé, sé que existe la misericordia de Dios y que en algunos casos la doctrina de la santa Iglesia ha enseñado que si no pueden acceder sin culpa a la gracia Dios podría suministrar la gracia por otros medios en cuanto al pecado de no asistir a la santa Misa podemos decir que existen dos situaciones frente a este pecado realizado en comunidad de cerrar las Iglesia y no suministrar los sacramentos los pecados de la Iglesia dicente son menores a los de la Iglesia docente y puesto que la decisión está en la Iglesia docente podemos decir que tal vez el pecado de la Iglesia dicente sea venial con lo cual no afecta la salvación de las almas pero estamos frente a un tipo del antitipo final del Misterio de iniquidad, un misterio que no puede ser respondido pero debemos tener fe en Dios y esperanza. Saludos en la santa Virgen María y en Cristo Rey

  3. La principal pregunta que se formula un fiel católico que asiste a una santa Misa virtual es cuál es su mérito a nivel sobrenatural y si asistiendo a una santa Misa virtual cumple con el mandamiento de Dios de santificar el sábado o cae en demérito y en pecado grave, es decir, saber si asistir a una Santa Misa virtual implica algún mérito y si implica algún demérito. David Critchley atribuye el mismo valor a la Santa Misa virtual que a la Santa Misa real a los fines de la gracia y sobrenaturales. Los ejemplos que da David Critchley no son aplicables a la santa Misa virtual porque son los que aplica Josef Pieper para explicar que en ciertas situaciones excepcionales se puede dar una santa misa real, el ejemplo que da en su libro Josef Pieper es un sacerdote reunido en círculo por los fieles en un campo de concentración puede realizar una santa Misa y puede hacerlo porque hay Iglesia como comunidad de fieles creyentes reunidos para dar culto a Dios y porque hay sacerdote y sagrada eucaristía. Pero no se penetra en todo el artículo en lo esencial de la santa Misa y es la presencia del sacrificio incruento de Cristo en la Cruz. Supongamos que estamos en el siglo I en Jerusalén en momentos en que va a ser sacrificado Jesús para la salvación de los hombres y que no estamos presentes a su lado como María, el discípulo amado y otras mujeres sino que habiendo descubierto un aparato similar a una computadora o a un televisor nos disponemos a seguir desde nuestra casa y por la televisión o desde la computadora el sacrificio de Cristo en la Cruz porque eso es la santa Misa el sacrificio incruento de Cristo en la Cruz, no cruento sino incruento, qué dirían de nosotros los gentiles y judíos, seguramente éstos no quiere ni temen a su Dios porque han preferido seguir de lejos y sin ningún contacto lo que está sucediendo en el Gólgota. Hay aquí una cuestión que preocupa y es la falta de lectura del homo videns de Sartori. Virtual no es lo mismo que real y puede incluso ser algo negativo, una acción negativa como seguir desde la computadora un acto solemne cualquiera supongamos un velorio y vamos y lo transmitimos por Internet o lo subimos a Facebook o los hombres y el poder asesinan a un justo y nosotros somos los amigos y en vez de estar de manera real a su lado le pedimos a alguien que filme el suceso que lo trasmita a nuestra computadora o teléfono para verlo. En cuanto a los méritos tengo el temor de que por esa vía no estemos incurriendo en graves deméritos, es decir en pecados tratando a Cristo de la manera en que no debería ser tratado y una situación solemne de la manera menos adecuada. Si contesto a la pregunta desde el convencimiento de que en la santa Misa se produce el sacrificio incruento de Cristo en la Cruz y me pregunto si puedo filmar ese milagro pero también ese sacrificio debo recurrir simplemente a lo que pensaría de transmitirse en vivo el sacrificio cruento de Cristo en el Gólgota ¿Podría transmitirse ese acto por televisión sin ser una ofensa grave al Señor? ¿Podríamos verlo desde lejos sin incurrir en una gran ofensa por no estar realmente a su lado? Y debo responder que no conviene que se proceda a llevar a cabo estas acciones televisivas que verdaderamente creo ofensivas a Dios aunque los fieles que han perdido el sentido de la santa Misa y de lo que sucede en ella no lo vean. No se puede transmitir y participar por un medio virtual de un sacrificio humano y divino sin que ello sea verdaderamente una ofensa al Señor. Me rectifico de mi afirmación y comentario anterior de que podría haber cierto mérito en la santa Misa virtual de acuerdo con la lógica expuesta anteriormente. Saludos en Santa María Virgen y en Cristo Rey

  4. ¡Vaya! me he encontrado en algunas de las circunstancias que mencionan y, de todas todas, nunca sustituirá el visionado on-line a la presencia en el templo en unión a los demás miembros de la Iglesia y recibiendo la Comunión sacramental. ¿Que no hay Misa en la localidad donde estoy o no puedo asistir por algún motivo razonable? la sigo por internet con toda la devoción y recogimiento que me permita la situación, ¿que es en otro idioma que no entiendo? pues la sigo perfectamente con un misal en castellano (el móvil también nos permite esto; si fuesen en latín, idioma oficial de la Iglesia, no habría nunca ese problema).
    Por lo tanto ¿retransmisión por internet? por supuesto que sí, pero que nunca sirva como escusa para suprimir la presencial.

  5. Vamos, que las iglesias iban a seguir casi vacías igualmente en misa. Como dije en otro artículo, se puede entender la misa online para ciertos casos, pero no como regla general. Y para las personas que quieran conocer cómo se realiza una misa católica, ya hay grabaciones en Youtube, como dijo antes otra persona. En cuanto a los «conciertos religiosos» en misa, hay auténticos conciertos de música sacra, que al caso es similar y no conllevan la celebración de una misa. Y por último, como reflexión personal: lo de poner todo «online» y en todos los casos, va a ir a la par del aumento de la holgazanería.

  6. La misa siempre es presencial que es la manera de participar del santo sacrificio. Ver una misa a través de una pantalla es lo mismo que el que ve la misa a través de un espejo retrovisor, como el organista de mi pueblo.

  7. No reemplaza a participar en persona a la santa misa las grabaciones, pero comparto todo lo escrito, recuerdo que hace 10 años atras era muy raro encontrar una misa tridentina grabada en youtube, a veces solo habia fragmentos, y me era muy dificultoso compartir lo que era una misa tridentina con la pocas grabaciones que habia, ahora hay muchas y con excelente imagen y audio, y mucha gente que no conocia la misa tridentina la esta descubriendo por youtube, y los que la conocemos podemos usar las grabaciones para rezarla en medio de estos tiempos de gran sequedad y aprovecharnos de las homilias actualizadas del sacerdote que tanto motivan a los fieles.

    1. Perdonen que no haya leído todo el artículo. Sólo comentar que las Misas online, siendo este estado de confinamiento indefinido, empieza a cansar. Necesitamos asistencia a Misas y poder tener contacto con lo real, ver el CIRIO PASCUAL iluminado en este tiempo exultante por LA CELEBRACIÓN DE CRISTO RESUCITADO, necesitamos estar presentes en MISA y poder comulgar sacramental ente… Resulta duro lo contrario. No vamos a comprar virtualmente ni muchos lo hacemos online… Por qué nos «asfixian» con esta imposibilidad física de asistir entrar en una iglesia, capilla???. YO vivo en Barcelona y hago lo posible, con miedo a las multas para escaparme y oír MISA cuando puedo. El PRESI de la CEE y Cardenal Omella, no nos ha levantado la «veda» pero yo me escapo!!!

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