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CONFUSIÓN DOLOROSA

Sacerdotes
12 Marzo, 2016

“Saltaron la verja para llevarse un poco de metal, creyendo que era oro y se llevaron el Oro precioso de nuestro Señor Jesucristo”.

El presunto oro es lo que distrae al verdadero Jesús

El presunto oro es lo que distrae al verdadero Jesús

Atraídos por el presunto oro de una custodia en el convento de clausura de las Religiosas Clarisas de Jaén, unos ladrones saltaron la verja, tal como si se tratara del Rocío en la aldea de Ayamonte, y se la llevaron. Conocida la noticia, las redes sociales se llenaron de comentarios, de indignación contra este hecho pidiendo rogativas para que no fuera profanado el Señor.

Por toda la geografía jiennense se fueron reuniendo personas devotas para reparar tan grave hecho ocurrido en esta tierra de María, tierra del Santo Rostro, tranquila, serena y apacible. Hemos quedado impactados por este hecho. Jesús apresado en el huerto de los olivos, maltratado, azotado, enjuiciado, cargado con la Cruz, crucificado. Estos son los sentimientos de todo cristiano ante un hecho como el que estamos viviendo en estas horas posteriores al hecho. Así lo vemos, así lo denunciamos y así nos sentimos todos los que somos cristianos y estamos con Jesucristo.

¿Y los ladrones? Ignorantes como ellos solos, que creen haberse llevado un objeto de oro puro, sin saber que el verdadero tesoro está en la humildad de una forma hecha con harina amasada con agua y que contiene el gran tesoro de la Iglesia que es la presencia real en la eucaristía de nuestro Redentor. Quizás a estas alturas ya han profanado a Jesucristo sin saberlo, quitando de su objeto precioso a nuestro gran tesoro. Tal vez ya sean conscientes del daño que han hecho a los católicos profanando la hostia que contenía la custodia robada. No voy a fantasear con los pensamientos que puedan albergar en estos momentos los delincuentes y profanadores de lo más sagrado de los católicos.

¿Y los católicos? La gran herejía del siglo actual, aparte del relativismo y del buenísimo que campean a sus anchas por nuestra sociedad ultra moderna y super tecnificada, es que nos cuesta trabajo creer en la presencia real de Jesucristo en la eucaristía y en el Sagrario. Hay quienes piensan que la eucaristía es un mero teatro escenificando lo que sucedió hace 2000 años; hay quienes siguen creyendo que la hostia sólo representa a Jesús; no faltan quienes piensan que el Sagrario en el centro del altar distrae la función de culto que en ella se está realizando… Pienso, con dolor, que la ignorancia presunta de los profanadores del Santísimo está más extendida de lo que nos podemos imaginar. Pero también son multitud quienes sienten dolor porque se ha profanado a Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre. Sigamos cuidando nuestras comuniones para que no seamos sus profanadores, entronizando a Jesús en un alma manchada por los pecados.

¿Y los sacerdotes? No nos cansemos de predicar, de enseñar, de ser piadosos y enamorados de la eucaristía. Hace tan sólo una semana que celebramos las «24 horas para el Señor» y nos alegrábamos por el éxito de la concurrencia y devoción tremenda de comunidades cristianas que venían a hacer su oración y estar con el Señor expuesto en la Custodia. Invitemos a nuestros feligreses a reparar este daño y recordar la presencia real de Jesucristo, oculto en las especies consagradas del pan y del vino.

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