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Embarazo no deseado

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Principales-errores-que-originan-embarazos-no-deseados Hoy estoy un poco triste porque he recibido una noticia no deseada pero espero, cuento con la oración de todos los lectores, que al final se resuelva. Ha venido a verme una chica de buena formación pero desconocida para mí que se ha quedado embarazada de su novio y que quiere abortar. Me ha contado su historia. Estudió en un colegio concertado con buena formación. De buena familia, etc… Hace unos meses conoció a un chico, empezó a salir con él y la cosa ha ido a más, me decía, pero en ningún caso queremos casarnos y menos tener un hijo ahora: estoy todavía estudiando la carrera. Le he aconsejado como he podido con la esperanza de que venga en otra ocasión, pero al irse me he acordado de una mujer que, en un primer momento, tampoco deseaba quedarse embarazada: La Virgen María. No entraba en sus planes, no conozco varón, y sin embargo el Espíritu Santo le pide que cambie sus planes y los acepta. Sin el Sí de Maria no hubiera nacido Jesús…sin el Sí de esta buena mujer a lo mejor nos quedamos sin un nuevo Albert Einstein, Joseph Ratzinger o un simple trabajador que con el fruto de su trabajo da mucha Gloria a Dios porque para Dios todas las almas cuentan y, en este momento, puede que ésta esté contando más para Dios.

Comentarios
0 comentarios en “Embarazo no deseado
  1. Ojalá lleve a término su embarazo, que de lo contrario, me temo, no se lo perdonará nunca a sí misma. Que, en esa encrucijada en la que está, se dé cuenta que, antes que cualquier tipo de interés cortoplacista, se ecuentra su propia dignidad como mujer e hija de Dios. Su carrera no es decisiva para su conformación como persona (además que, hoy en día, no es garantía siquiera de un buen futuro profesional), en cambio otras decisiones sí hacen grandes o pequeñas a las personas.

    Y este testimonio (que es uno entre tantos de características similares que se dan a diario) debiera concernir, en primer lugar, a los padres que, creo, tienen una ascendencia decisiva para con sus hijos en estas etapas de su vida. Y, luego, por extensión, a la sociedad entera, por cultivar unos estereotipos sobre el sexo y lo normal que es tener relaciones sexuales a determinadas edades, que no ayudan en nada a un desarrollo responsable de la personalidad, convirtiéndose a menudo en una trampa para la juventud.

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