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El estiércol de la picardía

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Mentira_by_Serkesita Hay un pecado relatado en la Sagrada Escritura que por el sujeto y por como lo hace es duro y aleccionador. Es le pecado del Rey David. Un pecado cometido por un hombre maduro, alma de oración pero, como todos, capaz de todos los errores y horrores. No quería hoy fijarme en el primer pecado del Rey sino en lo que es capaz de hacer para ocultarlo: llama al Marido de la guerra para que este con su mujer, lo emborracha para ver si de ese modo es capaz de estar con ella y finalmente lo manda a la primera línea de la guerra para ser asesinado por el ejercito contrario. David opta, como dice Mons. Angelo Comastri, por encubrir el estiércol con las flores de la picardía sin poner en tela de jucio su propia vida. Es más, cuando el profeta Natán le cuenta la visión que ha tenido, el Rey se escandaliza y salta contra la injusticia de un pecado que, sin darse cuenta, era el suyo. Es más fácil descubrir los pecados en tierra ajena que en propia. Hoy, no son pocos, los que siguen ocultando su estiércol bajo las flores de la picardía sin darse cuenta que las patas de la mentira, aunque pueden ser resultonas al principio, son siempre cortas y, como dice el refrán español: es más fácil coger a un mentiroso que a un cojo.

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