Cuaresma

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confesión Me hubiera gustado poder escribir el pasado miércoles de ceniza pero ha sido imposible. Sin embargo quería recordarte que la Cuaresma tiene una dimensión penitencial que se concreta, como ha sido tradicional en la vida de la Iglesia, en hacer una buena Confesión. Nos estamos preparando para los Misterios Pascuales y la mejor preparación es un alma limpia. Nadie recibe un invitado en su casa en batín y sin haber recogido la cena del día anterior. Limpiar y ordenar la casa son elementos fundamentales para recibir al Rey de reyes. Confesarse es relativamente fácil pero, ¿Confesarse bien?, para esto se requiere pericia porque hay que hacer un buen examen de conciencia: profundo, acudiendo a la raíz del mal, pidiendo luces al Espíritu Santo; un dolor de los pecados sincero; un propósito de la enmienda valiente; diciendo los pecados al confesor de forma clara, concisa, concreta y completa; y cumpliendo con generosidad la penitencia. Una confesión tiene, como aprehendimos de niños, Gracia Infinita pero esa Gracia depende del recipiente que la acoge. Por eso te animamos a que hagas una buena confesión, no sólo para que tranquilices la conciencia, sino para que acudas a la Fuente de la Gracia que perdona y sana tus pecados. Muchas veces nos preguntamos, ¿por que no soy capaz de quitarme este defecto?; ¿Cuantas veces has acudido a la Confesión a pedir ayuda por ese pecado?; ¿Hasta 70 veces…7?

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