Infovaticana
Cartas desde Praga

Las faltas de neutralidad ideológica del Estado

José Luis Aberasturi
4 Junio, 2016

A manera de introducción a este tema, recomiendo ver en YouTube los  discursos de Ronald Reagan, poniendo en el buscador la frase ´Ronald Reagan man of faith´.

El pueblo de Israel fue evolucionando en su historia a un sistema de gobierno teocrático, en el que el rey David fue elegido directamente por Dios mediante uno de sus  profetas.  Igualmente en Grecia los Dioses gozaban del favor del gobierno político. Esta unión de lo religioso y político podemos observar en casi todas las civilizaciones antiguas, debido a un sano instinto de considerar que todo poder procede de Dios, y que por tanto él  tiene que gozar también del favor del Estado.

En la Edad Media, la Iglesia Católica ha asumido también, supletoriamente, funciones temporales,  llegando a legitimar a reyes mediante la unción pública. Fueron siglos en los que el poder temporal y espiritual estaban entrelazados de una manera que hoy se considera inaceptable, pero que entonces respondía a la mejor ciencia y conciencia, tanto de los gobernantes como de la autoridad eclesiástica. Esta situación permitió al menos impregnar al Occidente de una cultura judeo-cristiana, que a su vez sentó las bases para el gran progreso científico y cultural del Occidente.

Hoy la Iglesia Católica declara que sólo tiene una función y un fin puramente espiritual,  y condena todo tipo de coacción o favoritismo del Estado en favor de alguna religión, ideología u oposición a los Derechos Humanos. La mayoría de los Estados, a su vez, han dejado de identificarse oficialmente con alguna religión, excepto Inglaterra, donde la reina es al mismo tiempo la cabeza de la Iglesia Anglicana, análogamente a los estados islámicos, donde la Ley de la Sharia determina también la función del Estado. Otros casos de falta de neutralidad del Estado es Rusia, donde la unión de la Iglesia Ortodoxa con el Estado es una cuestión doctrinal hondamente arraigada desde el siglo XI, cuando se produjo su separación de la Iglesia con sede en Roma, y la India, que en este sentido todavía no se ha homologado con los demás países. Putin es  muy consciente del gran poder unificador que tiene la fe cristiana, por lo que la apoya firmemente  para de restaurar la unidad del pueblo ruso, y, de paso, para lograr un electorado favorable a su persona. También el gobierno en la China está lejos de ser ideológicamente neutro, al igual que el Vietnam y todos los demás países donde el partido comunista tiene todavía un papel preponderante, como es el caso de Cuba. Venezuela es una caso especial de ideologización, porque el Estado pretende mandar sobre la Iglesia, llevándose por delante los más elementales principios de justicia y de respeto de los Derechos Humanos.

La cuestión de la neutralidad ideológica del Estado viene exigida por el relativismo filosófico subjetivista, introducido hace unos siglos por Descartes y luego continuado por toda una serie de filosófos, que abandonaron el ser de las cosas, como criterio de verdad, para refugiarse en el cómodo principio del ´ser para mí´,  dejando de considerar al  ´ser en sí ´. Y durante trescientos anos este método noreurdopeo ha ido cayendo cada vez más en la trampa de negar la posibilidad de lo verdadero. El apogeo de este raciocinio erróneo – por ser falso su punto de partida – lo encontramos en Hegel, Engels, Feuerbach y, finalmente en Karl Marx,  que dio la justificación teórica a la revolución rusa de 1917 y también, con otros ingredientes, al posterior nacismo.

También hoy la verdad es un término políticamente incorrecto, porque el verdadero ser del mundo extramental impone unas exigencias a las que tantos no quieren someterse para no abandonar su propio pedestal labrado y ensalzado por falsedades más o menos conscientes. Así al ladrón no le interesa aceptar las normas éticas naturales, porque tendría que dejar de robar. Sin embargo, en la Matemática y en las ciencias experimentales, si no se hubiesen aceptado la verdad de las cosas, es decir las exigencias de leyes naturales, no hubiese sido posible el progreso tecnológico. En otras palabras, la falsificación de la verdad, en todos los campos no comprobables matemática o experimentalmente, es algo muy seductor, porque permite alcanzar una ventaja, aunque no fuese más que la autojustificación de la propia conciencia. Y donde más estragos hace este proceso es en la política, porque los gobernantes, con el poder de mando que recibieron por la legitimación democrática, pueden manipular y manejar la verdad a su antojo, como lo veremos más adelante.

Cada vez que en la historia el  Estado ha enarbolado una postura parcial de tipo ideológico, al final los resultados han sido siempre malos. Los casos extremos ha sido el caso del Nacismo con su ideología nacionalista a ultranza,  que imponía  por la fuerza bruta la aniquilación de la raza judía, y a la vez exaltaba la raza aria germánica. Igualmente nefastos fueron los resultados de la ideología comunista, que reducía al hombre a su más mínima expresión materialista, diciendo que tiene que estar al servicio del Estado en su lucha por la abolición de las clases sociales. Ambas ideologías se han llevado por delante los 59 millones de muertos de la II guerra mundial y cien millones sacrificados en todo el mundo por el comunismo, desde 1917 hasta su hundimiento final en 1989, sin contar las matanzas de Mao en la China, unos 70 millones más. Al considerar estas cifras hay que tener en cuenta que siempre, la gran mayoría de las víctimas –sobre todo en Rusia y en la China- no fueron soldados, sino simples ciudadanos.

Pero ya antes del comunismo hubo una ideología que se llevó muchas vidas: la Revolución Francesa de 1789, que consistía en una oposición violenta al  antiguo régimen de gobierno de la nobleza.  La ideología consistía en la exaltación de un nuevo concepto del hombre, bien lejano de la cultura judeo-cristiana,  que motivó la persecución de la Iglesia Católica, en contra de la mayoría del pueblo francés,  que nunca tuvo ocasión de manifestarse por el voto democrático. Así se impuso por la fuerza el humanismo racionalista expresado en las palabras de batalla de  libertad, igualdad y fraternidad. Este error se reveló muy pronto como tal, cuando esta misma revolución fue matando a sus propios hijos, debido a la aparición de diversos bandos políticos en pugna por el poder.  Luego, Napoleón siguió apoyándose en esta ideología, aunque de otra manera, pero también él quiso destruir a la Iglesia y al antiguo régimen. El espíritu de la Revolución Francesa ha llegado incluso a contagiar a algunos adalides políticos en Hispanoamérica a principios del siglo XIX, animando e inspirando el proceso de independencia de la Corona Española bajo el signo jacobino anticristiano.

En nuestros días nuestro mundo occidental –que manifiesta el mayor grado de neutralidad ideológica- tiene por eso mismo las más altas cotas de bienestar . Por eso en él se inspiran los países emergentes, adoptando su forma y estilo de vida y de pensamiento. En este proceso de mímesis juega un papel muy importante, hasta ahora poco conocido, el internet y los demás medios de comunicación y transmisión de imágenes y de películas. Pero este nuestro mundo, sin embargo, no está exento de tendencias ideológicas en los Estados, o,  mejor dicho, en  los gobernantes.

Función esencial del Estado es ejercer su poder al servicio de lo que dispone la constitución, la que en todos los países del mundo occidental estipula la vigencia de la Ley Natural, expresándola mediante la garantía  de los derechos y deberes fundamentales del hombre. Estos principios son el presupuesto y la condición sine qua non de la neutralidad ideológica del estado,  que indica a los gobernantes, por tanto, los límites desde los cuales su práctica de gobierno  se convertiría en un favoritismo injusto  de un credo o de una ideología de grupo.

En este sentido supone una polución ideológica  la inclinación de parte de los gobernantes al materialismo, como postura fáctica y a la vez quizás inconsciente, que sin embargo se opone a una visión neutral y verdadera de lo que es el hombre en su esencia antropológica más profunda, y, por tanto lleva a deformar la concepción de la Ley Natural. Es muy indicativo, en este sentido, que la constitución de los USA invoque en su prólogo el nombre de Dios, al igual como muchas otras constituciones.  Del materialismo se derivan consecuencias  directas negativas en la concepción  de la familia, del valor absoluto de la vida humana antes y después del nacimiento, de la educación escolar, o de la concepción misma de la libertad, y por tanto también de la libertad personal, económica y política.

Responde a un cierto trasfondo ideológico materialista el hecho de que hoy se juzgue  la marcha de un país prevalentemente bajo el aspecto cuantitativo de la economía, siendo de hecho un dogma la necesidad absoluta del crecimiento económico, como si fuera lo único que cuenta. Esta especie de psicosis monoeconomista deja de lado tantos otros aspectos de la vida de un país como el índice de nacimientos, la calidad de la educación escolar y superior, los suicidios, o el alcoholismo y la adicción a las drogas, el índice de divorcios etc. Los americanos tienen hace anos – entre otros-  el ˇhappyness index´ o índice de felicidad, que es un intento de visión más humana y verdadera de la  vida social e individual.

Una de las consecuencias del materialismo de los gobernantes es el error de atribuir  al electorado el derecho a oponerse a las exigencias de la Ley Natural y de la recta razón.  Por alzada de mano no es posible  definir verdades que están por encima de lo políticamente negociable, al igual que nunca se podrá votar la legitimidad del robo o de otra lesión de  los Derechos Humanos fundamentales como maltratar, matar, calumniar etc.  Si bien estos principios todavía se respetan,  por reconocerse en ellos la Ley Natural,  otros como el respeto a la vida y a la hacienda no se defienden en todas sus implicaciones: se permite la interrupción de la vida humana antes de nacer, y también al final,  ante una enfermedad grave, dolorosa e incurable Y mediante la represión financiera se expropia al ciudadano a través de intervenciones estatales abusivas en el mercado financiero.

En cuanto al poco respeto a las personas de edad avanzada y enfermas, en Suiza en este sentido ya se ha dado la inyección letal a unas 2000 personas, la mayoría venidas del exterior, en base a una Ley que lo permite. Otro tanto pasa en varios países más, como en Holanda, donde las personas mayores tienden a ir a vivir a otro  país donde los hospitales no les manden al otro mundo en caso de enfermedad grave.

Otro punto de falta de neutralidad ideológica es la tolerancia ante la difusión de la mentira por organizaciones internacionales. Por ejemplo, tal es el caso del ´Limit of Growth´ o la necesidad de limitar el crecimiento poblacional y económico: recuerdo que en los anos 70, la organización internacional ˇClub de Roma´ lanzó a todos los vientos la afirmación de que nuestro mundo estaría entonces muy cerca del agotamiento de los recursos naturales necesarios para la supervivencia global. Y así se publicaban todo tipo de estadísticas, pretendiendo demostrar científicamente, por ejemplo, que el petróleo se acabaría pronto, que los mares se estaban vaciando de peces  etc. Pero al cabo de pocos anos, los hechos han demostrado lo contrario. Y desde el crecimiento vertiginoso de la China –que consume recursos naturales sin precedentes- sabemos que  tales límites son muy relativos, gracias también al desarrollo tecnológico que permite el aprovechamiento de la energía solar y eólica. Además, recientemente se ha encontrado muchísimo petróleo y gas atrapado en los intersticios de la pizarra, que se está comenzando a extraer con técnicas nuevas.  El norte de Europa tiene mucho de esto recursos energéticos y USA se ha convertido en exportador de petróleo, desbaratando el monopolio de la OPEP.  Además está el carbón mineral, cuya abundancia es prácticamente inagotable, análogamente a la energía nuclear.

Un lamentable precursor del Club de Roma,  el científico Malthus ha lanzado hace un siglo  su tesis del crecimiento exponencial de la población en contraposición al crecimiento aritmético de la producción de alimentos y demás recursos necesarios para la vida sobre nuestro planeta. Aquí también los hechos han rebatido esta pseudociencia: Ni la India se ha muerto de hambre, como predecía Malthus,  ni la China, sino todo lo contrario: nunca han estado mejor, aunque obviamente quedan todavía unos pocos que  siguen pasando hambre.

Cabe preguntarse: ¿A quién interesa ir asustando así a la opinión pública mundial?  Da la impresión que no pocas veces el argumento científico (o mejor dicho, pseudocientífico) se enarbola como bandera de combate para lograr ciertos objetivos, que podrían ser el no perder la hegemonía geopolítica de las grandes potencias a base de exigir la reducción de nacimientos en los países pobres con mucha población.  En este sentido es asombroso el empeño y los medios que se han puesto para controlar el crecimiento demográfico,  en el que  se veía, desde ciertos vértices del poder político y económico occidental,  una amenaza contra los propios intereses,  cuando hace varios decenios la diferencia hacia los países emergentes –entonces se decía pobres –  era muchísimo mayor que ahora.

En Mayo del 2008, el Prof. Matthew Connelly, ha publicado un libro en la editorial Harvard University Press, con el título ˇFatal Misconception: The  Struggle to control World Population´. Este científico de la Universidad de Columbia, USA, en sus 544 páginas pasa revista a las formas de control de la población en los países pobres. Concluye que los agentes del control han sido injustos y arrogantes: en 1927, un estudio subvencionado por la Fundación Rockefeller sobre el control de la natalidad buscaba ´una medida simple a disposición de las mujeres de los barrios bajos y de la gente mentalmente alienada´  Luego, en 1935, una representante de esa fundación americana dijo ante el Consejo de Estado hindú, que el control de la natalidad es una necesidad para las masas, agregando ´que aunque  que ellos no lo quieran,  les hará bien, porque nacen demasiadas personas y no mueren el número suficiente al mismo tiempo´ . ¿Qué diferencia moral   hay entre esta postura y el exterminio de los judíos en Ausschwitz?

Ciertamente se ha hecho mucho mal en el intento de frenar el crecimiento demográfico. Sus raíces están en la alianza entre feministas, humanistas y ecologistas por un lado, y por el otro entre los racistas, eugenicistas y militaristas, que querían someter la evolución poblacional a ciertos patrones  pensados por ellos. Al ver que no lograban frenar los nacimientos, se ha pasado a medidas de gran violencia moral, conscientes del daño que se iba a producir a las personas y a la sociedad. Así se comenzaron a repartir, en los países pobres, millones de instrumentos intrauterinos, causando masivamente infecciones y esterilidad. En 1969, el entonces Presidente del Banco Mundial MacNamara declaró  ˇque no habrá  financiación de los servicios de salud pública si no va unida directamente al control  poblacional, precisamente porque la sanidad contribuye a disminuir la mortandad, con el resultado consiguiente de la explosión demográfica ˇ. 

Presionado por esta política, el Gobierno hindú mismo ha llegado incluso más lejos, esterilizando en los anos 1975-77 a más de ocho millones de mujeres en edad fértil, en un sólo ano. Para esto se ha llegado incluso a amenazas varias, como la destrucción de sus casas. Y peor todavía ha sido  el control demográfico brutal del Estado chino comunista, con la prohibición de tener un segundo hijo, lo cual lleva todavía hoy a abortar a niñas, o, después del nacimiento, a tirarlas al cubo de basuras, lo cual produjo un enorme desequilibrio de sexos en la población. Recién ahora China ha abandonado  esta política, viendo los enormes problemas sociales y económicos que trae consigo el envejecimiento de la población.

Pero sigamos  con los problemas que tienen que ver con la debida neutralidad del Estado.

El Neonacismo está cobrando fuerza en Alemania, Hungría, Chequia y algunos países más. Esto, reforzado con el creciente antisemitismo que lamentablemente está habiendo en estos países, es algo ante lo cual el Estado  manifiesta una actitud correcta y firme de rechazo.  ¿No sería de esperar que  algún día, al lado del antirracismo, aparezca también el antiabortismo?

La New Age, con sus pretensiones de ser una nueva religión universal basada en ciencias ocultas, fue prohibida en Alemania y en Francia, lo cual ha significado precisamente la aplicación correcta del principio de la neutralidad ideológica del Estado, porque consta que la New Age daña a la persona: es un coctel de un poco de todas las religiones, amalgamado con espiritismo, esoterismo, reencarnación, cartomancia y otros ingredientes nefastos como el satanismo. Lastimosamente, en los países líderes se tolera excesivamente  la prostitución, el satanismo, el erotismo desenfrenado en las películas o el juego de azar que crea una adicción que termina alienando a la persona.

Otro asunto llamativo es el calentamiento global, porque se le echa la culpa sólo al hombre y no se quiere escuchar a muchos científicos que afirman que la causa principal de este hecho es el sol, además de muchos otros factores donde la influencia de la actividad humana es desestimable. Basta ir a YouTube para ver conferencias de grandes autoridades científicas sobre la materia. Por ejemplo, el vapor de agua en la forma de nubes es un factor que  influye en el clima muchísimo mas que el monóxido de carbono procedente de la combustión.

 

 

José Luis Aberasturi