¿Qué me hace estar alegre?

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Empezamos el curso. Pregunta. –A ti, ¿Qué te alegra la vida? ¿Marcha, risa y botellón? ¿Postureo guapo-guapo, ji ji já já y pim pam púm? ¿Apostar todo, por lo molón y guay? Hoy nos toca tiempo lluvioso. Veo cielo gris y oscuro. Sin sol y sin luz… mal rollito. ¿Qué hacemos? ¿Depre? ¿Bajón? ¿Hundirnos? ¿Añorar el veraneo? ¿Huir al trópico? Caben dos opciones: depender sólo el clima… o ser libre, sin atarse a la atmósfera. Es bueno disfrutar de la naturaleza, claro que sí, y de la música, del sol, de la luz… Hoy es San Francisco de Asís. Él cantaba al hermano sol: “Laudato si’, mi’ Signore, cum tucte le tue creature, spetialmente messor lo frate sole, lo qual è iorno, et allumini noi per lui. Et ellu è bellu e radiante cum grande splendore, de te, Altissimo, porta significatione.” (Loado seas, mi Señor, con todas tus criaturas, especialmente el señor hermano sol, el cual es día, y por el cual nos alumbras, bello y radiante con grande esplendor a ti Altísimo) El Papa Francisco pide en su  Encíclica Laudato si’ (24 mayo 2015), que cuidemos el mundo, nuestra casa común. Sin eso, no hay vida. OK. Pero no somos sólo animalitos… Contemplando ayer las fiestas locales de un pueblo, veía distintos niveles de alegría:

  1. La Fisiológica: usando botellón, vivir juerga y marchuqui (apetito concupiscible).
  2. La moral: superarse, mejorar y triunfar logrando éxitos (apetito irascible).
  3. La intelectual: usando el cerebro, gozar tratando a tus amigos y queriéndoles más.
  4. La social: servir a los demás, ayudándoles a pasárselo bien, divirtiéndoles.
  5. La completa: sin renunciar a nada de lo bueno (relacionarse, colaborar, ganar y beber) saber armonizarlo todo, poniendo cada placer en el orden que le toca, y con sus límites.

Disfrutar de algo, exige controlarlo, marcarlo sus líneas rojas. Hay cosas que a unos les convienen, y a otros no. Ajustar tus niveles, es tu tarea. Ahí está la sabiduría. Sugerencias: Primero: ríete de la publicidad. Está loca. Podrida. Enloquecida. Elige tú a quién imitar. Nadie escoge quedarse roto de por vida (locura, Sida…), sólo por un goce breve material. Eso es lo que eligen los borrachos, los drogadictos, los inconscientes y los niñatos tontos. Segundo: ten amigos, todos los que puedas. Darte te engrandece, racanear te empobrece. “Hay más felicidad en dar, que en recibir”, decía Mike Tyson (Actas 20, 35). ¿Qué felicidad prefieres, la del niño que mamando, o la de la madre amamantándolo? Tercero: busca tus triunfos, ¡los tuyos, no los de otros! No envidies a nadie. No existe otro igual que tú. Sólo tú puedes aportar eso tuyo a la historia, a la civilización, al mundo. Cuarto: haz deporte. “Mens sana, in corpore sano” (Juvenal: Sátira X, 356) “Quando il corpo sta bene, l’anima balla” (cuando el cuerpo se encuentra bien, el alma baila. Refrán) Y por último: la mayor felicidad, está en ver la alegría… en las caras de los que amas. La clave de la felicidad, es el amor, son tus amigos. No el alcohol, ni el dinero, ni sexo. ¿Quieres ser feliz un día? Gana la lotería. ¿Quieres serlo siempre? Ama lo que haces.

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