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Cultivar nuestra interioridad

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Pensar. ¿Qué tenemos hoy en la cabeza? ¿Cómo valoramos lo importante? ¿Cómo ver qué es lo relevante? ¿Qué categorías rigen tu pensamiento? ¿Qué es lo que nos mueve?   -Para mantenerse firme ante el cansancio, para seguir esforzándose cuando algo nos cuesta, hace falta tener asumidos unos motivos fuertes, que nos convenzan en serio.   Crisis en la valoración. No podemos confundir nimiedades, con lo importante de verdad. Con la misma insustancialidad te avisan de una defunción, que de una fiestuqui.   -Faltan ideas claras. No hay valores serios. Estamos sin razones que den firmeza.   Hoy el pensamiento es débil. No se lee. No se estudia. No se dan motivos al discutir. No se razona lo que se hace. No se dialoga serenamente. No se piensa, antes de decidir.   -Faltan ideas. Faltan verdades de peso. Nadie tiene convicciones con fundamento.   Vaciedad. Se piensa sin contenido, irresponsablemente. Si hoy algo vale, mañana no sabemos: si te cambia tu gusto, mandas todo a la porra tan feliz, sin problema ninguno.   -Con decir que algo “ya no me gusta”, todo queda justificado: dar un plantón, dejar de estudiar, suspender un examen, plantar la carrera, fallar a un amigo, incumplir un compromiso serio con tu equipo o amigos, romper una relación, dejar a tu chica…   Todo el mundo le hace hoy caso a cualquier Perro-Flauta, que venda humo. Arrasan engañando, mintiendo y prometiendo lo imposible. Es la vuelta a los Sofistas griegos.   -Rusia se la come Putin. A Grecia, el populismo. A Venezuela la hunde Mendoza, ¡chofer de autobús! España va a “arreglarla” Pablo Iglesias, un crack indiscutible.   Sensiblería irracional cómoda. No montan su vida por principios o ideas, sino sólo según el gusto. Va por sensaciones, no por razones. Usan sentimiento, no inteligencia.   -Colorines sin fundamento. Lacitos y adornos. Mucho por fuera, pero nada por dentro.   Infantilización e irresponsabilidad. Jugueteo y risitas. Nada es importante: todo cambia sin problemas. Nadie es culpable. Da lo mismo qué elijas: lo cambias y tan feliz.   -Revolotean como las mariposas, de flor en flor: empiezan mil tareas, sin concluir ninguna. Todo se abandona, va todo por modas, y nada es para siempre.   Distracción es desparrame, Concentración es eficacia. Piensa muy bien todo, antes de hacerlo. Búscale las pegas: valóralas. No veas qué te apetece, sino qué es lo mejor.   -Llénate de lo que realmente dura, no de gominolas y chuches, con botellitas de agua.   Conoce los porqués, encuentra los motivos, descubre su fundamento, evalúalo fríamente y ve si realmente merece la pena. Madura muy despacio todas tus decisiones.   -Sé tú tu propio líder: que no te gobierne tu capricho, ni tus debilidades. Sé tú mismo.

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