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Correr para vivir

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LopezLomong(1)

Historia real y conmovedora. Te la resumo.   En 1991, en Sudán del Sur, un grupo rebelde de guerrilleros irrumpe en la parroquia católica de Kimotong, donde centenares de fieles asisten a misa ese domingo. Salvajemente secuestran a todos los niños, para forzarles a convertirse en niños soldado, terroristas asesinos. Entre ellos estaba uno de seis años: Loppep Lomong. Sus amigos ahora le llaman ‘Lopez’. Tras una durísima estancia en un campo de entrenamiento infernal, tres amigos de Lopepe consiguen escaparse con él.   “Físicamente, escapar del campo de refugiados fue una experiencia aterradora. Sentía el miedo en mi cuerpo, las espinas de los arbustos que se me clavaban en las piernas, el agotamiento… oía a los soldados que nos perseguían”.   Tras tres días seguidos, huyendo a la carrera, a pie, sin parar ni de día ni de noche, sin agua ni alimentos… llegan al campo de refugiados de Kakuma, en Kenia. Allí pasa diez años, sobreviviendo entre la muerte y la miseria, comiendo basura, pero rezando y soñando con poder salir de allí y creciendo cada día más en unión con Dios. Un día vio la Tv -primera vez en su vida-: Michael Jonhnson ganar la medalla olímpica:.   “I saw the fluid motion of Michael Johnson racing across the TV screen, and over the finish line. He had just won the gold and set the world record for the 400m dash. It was the first time I had ever seen a TV. I didn’t know it at the time, but this experience would change my life. […] Michael Johnson was running for something so much bigger than himself… what was it? I walked back to the refugee camp I lived in, pondering a newfound dream to achieve a place at the Olympics with the same three letters on my chest: USA”.   “I knew that without God’s help this selection process would be impossible. My quiet prayer for God’s intervention was a sincere as it was seemingly far-fetched. What began with a kidnapping in church was now moving forward with an invitation to freedom in a church. Was this a sign from God?”   Escribió como pudo a Catholic Charities de Estados Unidos, solicitando ser adoptado por una familia católica. Se cumplió el milagro, le adoptaron y siguió corriendo allí, como había practicado antes. En las Olimpiadas de Pekín 2008 portó la bandera USA, y también en Londres 2012, estudiando a la vez en la universidad, ayudando a su familia en Sudán creando una fundación y viviendo siempre su vida cristiana.   “When I race, I not only bask in the goodness of God and run for a country that accepted me with open arms, I also tell the story of young boys and girls who continue to struggle in my birth country of South Sudan. I choose to believe that if I can engage enough of those who hear my voice and read my story, by God’s grace”.   Loppep Lomong [‘Lopez’], Corredor Campeón Olímpico de Estados Unidos Su Biografía: “Running for My Life: A True Story” www.lopezlomong.com (J. M. Navalpotro, M.C. XI-2013, pp. 30-33)  

¿Qué valores le guiaron? ¿De dónde sacó la fuerza para lograrlo?

  Familia. “Mis recuerdos de infancia son de un niño feliz. Con sólo seis años, ya sabía lo que era formar parte de una familia sólida. Mi mayor alegría ha sido poder traer a mis dos hermanos pequeños, Peter y Alex, a Estados Unidos. Fue maravilloso darles tal oportunidad: verles crecer y aprovecharlo al máximo me ha proporcionado un gozo maravilloso. Me encanta poder compartir con ellos esta experiencia”.   Servir. “Siempre estaba ayudando a mi madre y me sentía muy orgulloso de hacerle recados y de cuidar de mi hermana pequeña, que era entonces un bebé. Después me apoyaba también en la ‘familia’ que formaban los niños que estaban conmigo refugiados. Hasta en los días más negros me acordaba de había otros nueve niños que dependían de mí para seguir sonriendo y luchando por un futuro mejor”.   Esfuerzo. “Sin duda, fue un aspecto importante de mi educación: aprendí a trabajar duro y a cuidar de mi mismo. Son cosas que luego jugaría un papel esencial, cuando tuve que sobrevivir a las duras pruebas de un campo de prisioneros y del campo de refugiados.   Esperanza. “Desde luego, varias veces sentí que apenas había esperanza. Cuando me tuve que enfrentar a enfermedades graves, o la muerte de un amigo cercano, me preguntaba por el sentido de luchar todos los días en un sitio tan horrible como un campo de refugiados”.   Agradecer. “El deporte no es sólo lo que me define, y no considero como propio mi éxito: es de mi familia, de mi comunidad, de mi país y de toda la gente que me ha apoyado. Me gustaría devolver al deporte lo que me ha dado, atrayendo a jóvenes al atletismo y entrenándoles”.   Superación. “¡Mi madre es dura de pelar! Quiere que todos sus hijos, no importa de dónde vengan, aspiren a alcanzar las estrellas y lleguen a dar de si todo lo que sea posible. Nunca consintió que pactáramos con la facilonería. A corto plazo, mi meta es continuar trabajando duro y tener éxito en la pista, represento al país que me ha dado tanto”.   Pensar en los demás. “En 2001 no era más que un niño deslumbrado por los famosos y que sólo soñaba. Ahora corro por todos los niños que sueñan con un futuro mejor y que se niega a conformarse con otra cosa que no sea lo mejor que puedan dar de si mismos. Corro por los niños que se quedaron en Sudán y por los jóvenes que en Estados Unidos sueñan con alcanzar un futuro maravilloso”.   Estudiar. “Siempre conservo enormes deseos de aprender. Al incluir en mis proyectos acabar una carrera universitaria, mi madre demostró una enorme sensatez y visión de futuro. Sabía que el deporte no es suficiente para pode mantenerse durante toda una vida. ¡Estoy muy orgulloso de haber acabado una carrera universitaria!”   Matrimonio. “Una de mis metas a corto plazo, es que espero casarme con mi novia, Brittany, en un futuro cercano”.   Solidaridad. “En la fundación que he creado, mi objetivo es seguir creciendo y proporcionar recursos a Sudán del Sur [el Sudán cristiano de Lopepe] hasta que ningún niño tenga que pasar jamás por la horrorosa experiencia de ser secuestrado y convertirse en un niño soldado”.   Mejorar. “Hay muchos altibajos en mi vida, pero mi objetivo es siempre servir a Dios. He tenido muchos fracasos, pero mi determinación par aprender de ellos me ha llevado a ganar algunos éxitos”.   Apoyarme en Dios. “Al final, siempre buscaba en Dios mi fortaleza. Dios ha estado conmigo en cada paso de mi camino. Forma una parte tan esencial de todo lo que hago, que nunca he tenido miedo de olvidarme de Él. Me han preguntado muchas veces cuándo ‘encontré’ a Dios… pero lo cierto es que nunca he experimentado ese momento. Desde niño he sentido que Dios me guiaba continuamente… Guía mis paso ahora, igual como lo hacía en África, cuando me enfrentaba al reto de sobrevivir”.

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