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La eucaristía no se instituyó para entretenerte sino para salvarte

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Muy a menudo me encuentro con la misma expresión: «dejé de ir a la misa porque me aburría, si fuera más entretenida…»

Es inevitable que me venga a la cabeza aquellas palabras de S. Francisco de Asís:

«Y como se mostró a los apóstoles en carne verdadera, así también ahora se nos muestra a nosotros en el pan consagrado. Y lo mismo que ellos con la vista corporal veían solamente su carne, pero con los ojos que contemplan espiritualmente creían que Él era Dios, así también nosotros, al ver con los ojos corporales el pan y el vino, veamos y creamos firmemente que es su santísimo cuerpo y sangre vivo y verdadero».

Cuando oigo eso de que uno se aburre… me pregunto: ¿Qué ves, qué vives, qué crees, qué sientes ante la eucaristía? Porque, sin duda alguna, si uno está convencido por la fe que la eucaristía es presencia real de Cristo, ¿Cómo va uno a aburrirse?

El problema radica, creo yo, en que muchos hermanos bautizados en su día y con los debidos «pasos formales cumplidos» (comunión, confirmación, matrimonio….) han perdido por el camino lo más importante y fundamental, lo que da sentido y orientación a todo: Cristo.

Él es el centro de nuestras asambleas litúrgicas. Él es el centro de toda oración y eucaristía. No somos nosotros, no soy yo como un espectador que va a al cine o al teatro… yo, como creyente y discípulo de Jesús, voy a la celebración de la eucaristía a unirme con toda la Iglesia (la peregrina en esta tierra y la celeste) para ser la voz de la esposa que se une a su esposo (Cristo) para alabar al Padre. ¿Cómo puedo aburrirme entonces?

Aburrido es ponerse dos horas delante de un Tv a ver partido de fútbol soso y sin emociones. Aburrido es una película mala que no mueve el corazón ni despierta interés, etc… pero ¿La eucaristía aburrida? No vamos a un espectáculo, el Señor no instituyó este sacramento para entretenernos y que la pasáramos bien, en la eucaristía se conmemora la pasión, muerte y resurrección de Jesús, la plenitud del plan de salvación.

No debemos participar de la eucaristía porque sea más «divertida» o el sacerdote me caiga genial o sea un «showman»…  simplemente «cumplimos órdenes», obedecemos un mandato directo del Señor mismo: «Haced esto en memoria mía». Y sea mejor o peor el canto, el cura, la iglesia, la megafonía, las lecturas del día, etc…. nada de eso es motivo para ir o dejar de ir a la celebración. El único motivo es : Cristo.

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0 comentarios en “La eucaristía no se instituyó para entretenerte sino para salvarte
  1. Una vez más… ¡una magnífica catequesis!
    Nos llena de gozo venir a su Blog y recibir sus muy buenas y necesarias ayudas para crecer y crecer día tras día en nuestro amor que responde al infinito Amor de Dios.
    Me ha gustado mucho el punto de vista que ha tomado usted para desvelarnos un poco más el infinito misterio de la celebración de la Eucaristía, fuente y culmen de nuestra vida religiosa en la Iglesia.
    Dios bendiga siempre a su persona y sus trabajos evangelizadores, Don Juan Molina.

  2. … Y sin embargo, para mi, después de muchos años, la liturgia constituye una dificultad. La dificultad està en la forma. Una lucha continua… La dificultad de pasar de entender a vivir,. Un saludo

  3. Su artículo es muy bueno, se lo pasaré a un amiguete que siempre me dice que la Misa le aburre, no le llena espiritualmente, y que, por supuesto, no va.

    Pero el comentario de Pol Llaunas también es cierto, hay ciertos disfrutes que requieren un aprendizaje previo, un entrenamiento.

    Nadie disfruta de la lectura si nunca lee un libro, nadie disfruta corriendo cuando está fuera de forma, o a nadie le gusta el sabor de la cerveza la primera vez que la prueba.

    Y es casi imposible explicar a quien no tiene ese gusto entrenado que uno puede acabar disfrutando enormemente del deporte, de la cerveza o de la lectura.

    Con la Misa pasa igual, a la mayoría de los que sí que vamos, ya con cierta edad, nos encanta estar en Misa, no nos supone ningún esfuerzo, al contrario.

  4. Muchísimas gracias Padre Juan, porque aún quedan ministros del Señor conscientes de la belleza de la Liturgia y de cómo los fieles vivimos desvirtuando la misa.

    Me siento triste al ver cómo sigue habiendo abusos litúrgicos, con el fin de entretener a las masas. Hemos perdido el sentido de lo sagrado, hemos desacralizado la Santa Misa con nuestros «amoldamientos» al siglo XXI para que el pueblo entienda. Para qué llevar casulla, para qué seguir las rúbricas, para qué leer el salmo, para qué hacer un gloria, para qué hacer la bendición de las especies por separado, para qué lavarse las manos si somos ya santos ante Dios…y mejor no seguir, pero me da tristeza.

    Veo tantas cosas que me entristecen y a veces creo que peco de ser ultraortodoxo, pero después de tanto tiempo de ceguera sin reconocer a Jesucristo en la Eucaristía, uno se vuelve más sensible a este tipo de abusos. ¿Soy raro por decir que Culto Divino exhorta a no hacer cantos de paz, y que me miren mal? Pienso, mejor vivir en la ingenuidad e ignorancia, y ¿para qué formarme?

    Más leer la Sacrosanctum Concilium y llevarla a la práctica, y menos egolatría «showman» del sacerdote. Recemos por ellos, y pido oración por servidor, para saber purificar todo aquello que hiere en lo concerniente en la Liturgia. No hay acto más bello que gozar de la sacralidad de lo que sucede en cada Eucaristía.

    Le felicito padre. Siempre es agradable saber que existen personas, sabedores de su debilidad y pecadores, pero que nunca olvidaron su entrega y servicio a la Iglesia, y no a las exigencias del mundo.

    Un servidor que hoy dio su sí al Señor.

  5. «si uno está convencido por la fe que la eucaristía es presencia real de Cristo, ¿Cómo va uno a aburrirse?»

    Pues igual que uno va a diálisis al hospital, convencido de que salva su vida… y se aburre allí.

    Dios no dejó la Eucaristía para entretenernos, pero tampoco para aburrirnos.

    Las Eucaristías mal hechas y con malos sermones y mala música aburren a todos.

    Incluso las Eucaristías bien hechas y con buenos sermones y buena música aburren a algunos, es inevitable, pero procuremos que sean las menos.

    La Eucaristía no es para «novatos», sino para maduros en la fe.

    Es como el whisky o la ópera… necesitas ser adulto y llevar años degustándolo para entenderlo y disfrutándolo, y aún así hay veces que el whisky no nos alegra y la ópera nos aburre.

    Me molesta cuando el clero, en vez de esforzarse en aportar buenas predicaciones y buena música, prefiere criticar al pueblo (que pocas veces es adulto en la fe, no ha vivido un encuentro personal con Cristo o una efusión del Espíritu) diciéndole «es tu OBLIGACIÓN NO SENTIRTE aburrido».

    Es absurdo, el aburrimiento es un sentimiento y no se combate con voluntarismo.

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