El peligro del «fundamentalismo» católico

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El nº 1422 del catecismo dice:

«Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen de la misericordia de Dios el perdón de los pecados cometidos contra El y, al mismo tiempo, se reconcilian con la Iglesia, a la que ofendieron con sus pecados. Ella les mueve a conversión con su amor, su ejemplo y sus oraciones»

Durante los dieciséis años de sacerdote que el Señor me ha concedido, y que deseo sean muchos más, siempre he vivido como algo admirable el sacramento del perdón. Es uno de los mayores regalos que el Señor pudo hacer a la humanidad: la posibilidad de rehacer lo que está roto, de volver a levantarse cuando uno ha caído, ¡es algo maravilloso! En el número citado del catecismo expresa las dos direcciones del sacramento: Dios y la Iglesia. Nuestros pecados ofenden a Dios porque es Amor y en su absoluta pureza y luminosidad el pecado es como una mancha de alquitrán en un vestido de novia. Una primera dirección siempre mira a la relación del hombre con Dios, el pecado rompe el diálogo, traiciona la confianza, destruye la paz y serenidad del corazón. Pero, de igual modo, el pecado ofende a la Iglesia que es UNA y SANTA en cuanto esposa de Cristo, en cuanto cuerpo unido a la cabeza (cuerpo místico). A lo largo de mis años de sacerdocio siempre he intentado dejarme en manos del Dios misericordioso y compasivo, intentando llevar una palabra de aliento y ánimo para seguir el duro combate hacia la santidad. Últimamente he podido observar atónito el ruido que hacen ciertas personas con todo tipo de insultos, infamias y calumnias hacia quienes no son de su agrado. No se salva nadie de una ira verbal impropia de un discípulo de Cristo, impropia de quienes se dicen creyentes y miembros de la comunidad eclesial. Hay blogs y foros que tienen una auténtica fijación contra el papa Francisco utilizando toda una serie de palabras burlescas y desagradables contra el sucesor de Pedro y todos aquellos que manifiesten su comunión con él. Se creen los únicos custodios de la doctrina tradicional y fuera de ellos todo son herejías y abusos. Supuestos católicos que abren una y otra vez los temas para condenar, juzgar y desprestigiar. Eso sí, luego le echan en cara a los demás su afán de protagonismo si hablan u opinan. Solo ellos pueden hablar porque solo ellos tienen la verdad. Me duele enormemente la falta de caridad que percibo en sus insultos, me hace preguntarme cómo podrán cada anochecer, al hacer examen de conciencia, sentirse en presencia del Dios de bondad y compasión cuando de su corazón y sus labios salió desprecio y condena. Lo peor no es esto. Lo peor es que creen que actúan bien porque se autoconsideran “auténticos” seguidores y discípulos del Señor. Hacen mención a menudo a pasajes como la expulsión de los mercaderes del templo considerándose ellos mismos la mano ejecutora de Dios con capacidad para repartir justicia y látigo a los que consideran indignos. Ellos son los puros, los ejecutores… ¡los que yo llamo «fundamentalistas»* católicos! (*he suprimido finalmente la palabra «talibanismo» para respetar ciertas sensibilidades) Entristecido veo que el fariseismo no fue algo exclusivo de los tiempos de nuestro Señor. Quizás convendría recordar que nuestro Señor jamás condenó a un pecador. Sus palabras siempre fueron de ternura y compasión, con exigencia para la conversión pero con infinita paciencia. Sin embargo, las palabras más duras que salen de los labios de nuestro Señor en los evangelios van dirigidas a los que se creían justos, a los que se creían en poder de la verdad, a los que pensaban que eran los únicos que sabían interpretar la ley y los profetas… los que no les temblaba la mano a la hora de lanzar piedras contra los infieles. Esos se llevaron calificativos como raza de víboras y sepulcros blanqueados. Pero es más fácil condenar y jugar a creerse la mano derecha del dios justiciero. Los talibanes católicos, los guardianes y custodios de la sana y recta doctrina. Decía S. Agustín “Quien confiesa y se acusa de sus pecados hace las paces con Dios”. Como comentaba al inicio de este pensamiento, sigo leyendo una y otra vez la mirada inquisidora y la condena de las palabras de los que se creen con disposición de condenar, de jugar a ser diosecillos que hacen y deshacen lo que es agradable a Dios. Menos mal que Dios en su infinita misericordia cuando perdona, PERDONA con mayúsculas, perdona y olvida el pecado. No como nuestra miserable condición humana que sigue abriendo la herida una y otra vez sin darle la oportunidad a que se sane y cicatrice. Me pregunto: Si se hicieran públicos todos tus pecados y tus incoherencias ¿podrías lanzar la primera piedra contra nadie? El camino de la santidad es un camino de humildad y de compasión. Lo que hace que vuelvas a casa reconciliado no es que des gracias a Dios por no ser tan pecador como otros sino que reconozcas tus pecados y lo necesitado del amor y la misericordia de los Dios. Uno da de lo que tiene en su corazón. Si en tu corazón hay soberbia, tus palabras serán soberbias. Si en tu corazón hay desprecio, tus palabras serán hirientes. Pero si en tu corazón hay humildad, tus palabras serán caricias. No es edificante para nadie estar continuamente señalando los pecados de los demás. Gracias a Dios el Seńor nos dejó un hermoso Sacramento para ello. NOTA DEL AUTOR: Debido a que algunos foreros insisten en centralizar este artículo en mi persona y como no era mi intención, he modificado algunas cosas siendo fiel al tema y a la intención del artículo.  

Comentarios
0 comentarios en “El peligro del «fundamentalismo» católico
  1. Colgunter es Olorapescadero. Son el mismo individuo que se caracteriza, en sus intervenciones, por manifestar un odio descomunal contra el papa Francisco.

  2. Hola Juan.

    No sabía que usted escribe un blog y este es el primer artículo que leo.

    Respecto al tema de su artículo, coincido en que hay demasiadas críticas al Papa Francisco impropias de un cristiano que dice seguir a Cristo en su Iglesia. Pero no son muy distintas estas críticas de las que recibían Juan Pablo II o Benedicto XVI.

    Pero he encontrado algunas diferencias entre las críticas a Francisco y las de sus antecesores:

    – Quienes emiten las críticas no son los mismos.

    – Los que criticaban a Juan Pablo II y Benedicto XVI nunca fueron llamados talibanes.

    – Siempre se defendió su derecho de no coincidir con el Papado.

    Ahora al parecer la cosa ha cambiado y el que critica al Papa no es cristiano.

    Reciba un cordial saludo.

  3. Mire P Molina, porque no acaba ya con todo esto y pasa a otra cosa?
    De verdad parece usted un poco masoquista.
    ¿Que pretende con exponerse libremente a la injuria¿que le flagelen verbalmente? Lo considero morboso…Usted erró de una manera estrepitosa,vale pero seguir dando la vara con el mismo tema ya parece que se pasa ¿o es que aprovecha para de manera aparentemente humilde arrear a los que usted llama injustamente talibanes. Pero si usted está pidiendo a gritos que le den por todos lados…
    Por favor, alejese de la falsa modestia,sea un sacerdote cabal y dejese de tanto meaculpa…Olvidese de lo que hizo, Dios lo perdono y no se ponga tanto como victima, sin darse cuenta va de provocador buscando gresca.
    Corte este rollo ya de una vez,se lo agradeceriamos muchos y deje de insultar usted con ese lenguaje tan bergogliano
    Estamos muchos, mas que hartisimos de esta nueva ola de improperios que nos llegan desde el Vaticano. ¡HARTISIMOS!

  4. Padre, estoy de acuerdo con este post, pero tambien en contra. Me explico. Hay muchos católicos críticos con el actual Pontifice, o con otros pastores, y hacen sus criticas con respeto y educación, pero con contundencia y argumentos de peso. Muchos son los que tratan de descalificar a estas personas llamándoles fanáticos, talibanes, o palabras similares, y algunos de ellos que en principio hacían sus criticas con respeto, se irritan, y pierden los modales. No es justificable pero creo que si es comprensible. Es cierto que hay talibanes católicos que no saben criticar algo sin decir tonterías y faltas de respeto. Pero no es menos cierto, que los hay por ambos lados, es decir, por la derecha y por la izquierda. He visto como se ha llegado a llamar al cardenal Burke utilizando esos términos de «fanatico», «fundamentalista», «taliban», por propios sacerdotes !!

  5. Pitusa:

    ¿Llamas «chalao» así sin más a uno de los filósofos más importantes de los últimos siglos, más influyentes, para bien y para mal ese influjo de su pensamiento, y te quedas tan pancho?

    Con mentalidades como la tuya que es tuya o postiza y que en todo caso manfiestas, Pitusa, a uno le entran ganas de proclamar este eslogan: «Tolerancia cero con los intolerantes». Que además yo doy la cara, a riesgo de que me la puedan romper de un piñazo, a riesgo de equivocarme mucho en mis opiniones; tú, pitusamente te escondes.

  6. Por una cuestión de que la discusión se realice sobre términos homogéneos, es bueno hacer saber que la RAE enmendó el articulo en su 23 Edicion (que aparece en internet con hacer click en «versión enmendada»)
    La segunda acepcion coincide con la utilizada por el blogger

    Artículo enmendado.

    Avance de la vigésima tercera edición

    talibán, na.
    (Del persa ṭālibān, pl. de ṭālib ‘estudiante’, y este del ár. ṭālib ‘buscador de conocimiento’).
    1. adj. Perteneciente o relativo a un movimiento integrista musulmán surgido de una escuela coránica pakistaní y desarrollado en Afganistán.
    2. adj. Fanático intransigente. Apl. a pers., u. t. c. s.
    3. m. Miembro de una secta talibana.

    http://lema.rae.es/drae/?val=taliban

  7. El título el Peligro del Talibanismo Católico es desafortunadísimo, es además una mentira ningún católico es un talibán. Le pediría, pues, que lo retirase.

  8. No creo que este sea el sitio para hablar de este tema. No trae paz a nadie.
    Estoy de acuerdo en todo con Maite C. Que es la que sin ser descortés con nadie ha dicho cuatro verdades.
    Padre el día que pensase escribir hablando del pasado ( Ya perdonado por Dios) en lugar de ponerme delante del ordenador me iría delante del Sagrario y aquí paz y después gloria.

  9. No era consciente de que usted había pedido perdón por aquello. Sinceramente, no sabe usted lo que me alegra. Soy una persona a la que la figura de San Agustín siempre le ha atraído sobremanera y me ha parecido un magnífico ejemplo de que para Dios nunca es tarde. Le felicito por ello.

  10. Completamente de acuerdo con su post. La retahila de mensajes que se han ido pudiendo leer como respuesta no son sino la confirmación de lo que usted había escrito. Intolerancia pura y dura, acompañada de total y absoluta falta de respeto por las personas y sus ideas.

  11. Cuánta crispación y vulgaridad anda suelta por el mundo. Todos sabemos perfectamente lo que es un talibán, no es necesario emplear un diccionario. Quién quiera entender que entienda y puedo comprender que no todo el mundo pueda estar de acuerdo con las publicaciones y/o opiniones de nuestro Pater, pero de ahí a faltar al respeto y juzgarle por participar en un reality…
    A mí, particularmente, me chocó cuando me enteré de que iba a participar en ése concurso, como hubiese podido ser cualquier otro. Luego, escuchándole, entendí su objetivo pese a que la gran mayoría de la gente no lo viese de la misma manera.
    De lo único que debería hacerse perdonar D. Juan Molina es, en todo caso, de desobedecer a sus superiores de MSC y éstos ya le perdonaron.
    A los demás, nos parezca bueno, malo o regular, no nos debe nada. Al contrario, deberíamos estar agradecidos de sus aportaciones constantes, de compartir sus pensamientos y vivencias personales a través de las redes, de recordarnos diariamente por dónde transcurre la vía de la cristiandad y la senda para acercarse a Dios.
    A menudo ingenuo, otras cabezota, muchas acertado y otras no tanto, éste cura sabe hacer apostolado y a muchos nos gusta su estilo tan humano.
    Comprendo que a muchos tampoco os guste, cada cuál elige a sus modelos de apostolado, pero no hace falta caer en las descalificaciones tan crueles que algunos apuntáis cada vez que Juan expresa una opinión. Hacéroslo mirar!

  12. No puedo responderle en el sitio adecuado, por lo tanto lo hago aquí. Sí Dios lo ha perdonado, no vuelva a hablar más del tema. El sensacionalismo no le ayudará en nada ni a Vd., ni al resto de católicos que no estaban enterados de sus hazañas.

    La palabra talibán la usa Vd. mal. Nada tiene que ver con el Catolicismo. Tiene que ver SOLAMENTE con el Islam.

    Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española:

    talibán adj.
    1 Relativo a un grupo de musulmanes seguidores de una de las interpretaciones ultraconservadoras del Islam que, organizado como ejército, tomó el poder en la mayoría del territorio de Afganistán en 1996

    2 Miembro de este grupo.
    OBS Plural: talibán o talibanes.

    adj.-m. Díc. del miembro de la etnia pashto integrado en la milicia que controló Afganistán desde 1996 hasta 2001. El régimen talibán impuso una observancia estricta de los preceptos del islam y de las costumbres tradicionales.

    Queda claro el significado auténtico de la palabra en cuestión.

  13. Usted, causó mucho escándalo y dolor entrando en ese asqueroso antro de Gran Hermano. Pero todos sabemos, y usted el primero, que esos fieles que no entendieron su postura libertaria y desobediente con su superior, son unos «talibanes», unos terroristas que no merecen vivir. Le han criticado. Ohhh… Eso no puede seguir así. Gente como usted acercan a dios. Los talibanes son terroristas. Y usted llama terroristas a unos católicos que no le ríen la puta gracia. Si usted estuviese o estuviera arrepentido de su mierda, de su vanidad, de su soberbia de pazguato no habría escrito esta basura. No sé si me explico.

    Pd: si quiere que siga, sigo, usted verá.

  14. Estimado sacerdote, D, Juan Molina, por favor hagase dia a día digno de ese honrosisimo título y cargo. Hay que tener valor para pedir perdon, y seguro que alguno tal vez se haya pasado con la crítica, pero es que usted tambíen tiene que ser consciente de que se ha pasado muchos pueblos, con su participación en ese programa. Ha dado usted muy mal ejemplo, y comprenda que como mas se predica es con el ejemplo, no con las palabras. Si yo fuese a ese programa escandalizaría a los que me conocen, pero poco mas, pero si va un sacerdote entonces el escándalo es mucho mayor.
    Yo le deseo lo mejor, que disfrute de su nuevo encuentro con el Señor, y de su Ministerio. Es una alegría inmensa ver que alguien que se ha equivocado como usted, renace con fuerza como se desprende de sus comentarios, pero tiene que entender que los sacerdotes tienen que mantener una gravedad, y un ejemplo como el de Cristo, para que los cristianos de a pie podamos ir con confianza a ellos, y confesarnos y abrir nuestros corazones, sin miedo. Que Dios le bendiga y le ayude en su camino.

  15. Desconozco a qué se refiere el sacerdote Juan Molina, como errores o pecados de su vida pasada, y tampoco puedo -ni debo- juzgar su actitud al hacer público en su blog, una vez más, parece, ese asunto, pero hermano, ya el mero hecho de que lo hagas y des la cara y no te escondas bajo un alias, merece el máximo de los respetos, la máxima de las consideraciones.

    Escribió F. Nietzsche: «La grandeza de un hombre es proporcional a su capacidad de asumir la verdad.».A la luz de este pensamiento, yo no termino de aprehender cuánta verdad puede ser capaz de aceptar una persona que detrás de un alias insulta a todo dios.Dicho de otra manera: yo como pecador que soy a veces siento deseos de insultar, pero como la «verdad» de esos insultos -si es que alguna verdad contuvieran- no sería capaz de asumirla dando la cara, pues me callo.

    Así que solo sea yo capaz de asumir toda la verdad posible pero dando la cara. Sin máscaras.

  16. Ah, vale, ya lo he encontrado en google. Hombre, está claro que usted hizo mal, pero si ya pidió perdón sacramental y públicamente, no sé qué más tienen que decirle. A veces lo de perdonar setenta veces siete se nos olvida. Me parece mal que todavía se lo echen en cara.

    Un saludo y que Dios le bendiga.

  17. A esto se le llama respirar por la herida. Lo que usted hizo fue patético, indigno de un sacerdote, déjese de aprovechar la borrachera bergogliana de misericordina para tratar de descargar su responsabilidad. Dios le habrá perdonado, si es que se ha arrepentido (que por el tono de su entrada no lo tengo claro). Ahora bien, a quienes denunciaron su lamentable espectáculo sin duda Dios se lo habrá agradecido.

  18. Si me lo permite, querría hacerle dos comentarios:

    En primer lugar, me parece injusto emplear el término «talibanes» para referirse a hermanos suyos católicos, que pueden estar justa o injustamente enfadados con tales o cuales personas, o con tales o cuales corrientes en la Iglesia, pero que no van a matar ni a torturar a nadie. Simplemente critican. Sus críticas pueden dolerle, o pueden parecerle ofensivas, pero no son ni de lejos equiparables con el horror del fundamentalismo islámico que estamos viendo en las noticias todos los días. Y, por favor, no caigamos en eso de que no se mata el cuerpo, pero el honor etc. No. Son dos cosas muy diferentes, y no parece que equipararlas sea caritativo, ya que hablamos de caridad y perdón.

    En segundo lugar, con respecto a ese asunto personal suyo que algunos no le perdonan pero Dios sí lo hizo, me pregunto si es necesario llamar la atención sobre eso. Me pregunto si no sería mejor, sabiéndose perdonado por Dios, guardar silencio por lo que toque a las críticas de la gente. Lo digo, más que nada, para prevenir algunos peligros: protagonismo, victimismo, etc.

    En resumen: si quiere criticar a ciertos hermanos críticos, me parece que sería mejor que se esfuerce por moderarse en los calificativos que les dedique, y que utilice ejemplos de injusticias cometidas por ellos contra terceros, en vez de agravios propios.

    Por supuesto, no quiero molestarle con estos comentarios. Sólo se los escribo por si pudieran servirle de reflexión.

  19. La verdad padre, me cuesta creer que alguien que sea de verdad un cristiano y católico se comporte de esa manera que dice tan inmisericorde
    Cotillas y chismosos siempre han habido y los seguirá habiendo. Pero esos hay que distinguirlos, de los que defienden la verdad y denuncian el relativismo, el modernismo o las herejias…El pecador arrepentido,si Dios lo ha perdonado y olvidado ¿quien es nadie para señalarle con el dedo…!Otra cosa es que se haya hecho daño a gente proxima y estas no lo puedan olvidar, Sobre todo en pueblos…Yo lo siento mucho por usted,pues sus palabras rezuman sufrimiento, pero a muchas personas les cuesta olvidar si se le ha hecho daño o escandalizado en sus actos.Yo creo que no debería hablar de talibanes ni de fariseos. Los comportamientos humanos son muy variados y muchos son cristianos de boquilla
    Pero como no se, ni querria saber cual es la causa de su amargura,mire empiece usted por olvidar y perdonar y olvidese de los comadreos con mala intencion. Rezaré por usted y por su fidelidad a Cristo que es lo que de verdad le debe importar.En lo demás… ¡pase!

  20. Si alguien cometió algún error, nadie es para reprocharlo. Si alguien está cometiendo hoy algún error, el evangelio dice que la comunidad debería de reunirse para hablar con él. Si alguien va por un mal sendero y no se enmienda, a pesar de las advertencias, el evangelio dice que lo tratemos como pagano o publicano. Algo así es el deber de los medios católicos. Criticar lo malo, y perdonar el error del arrepentido. Pero no pararse contra lo malo, con la excusa de la caridad o un amor mal entendido.

  21. Suerte que los que te queremos, lo hacemos de verdad. Los que juzgan se olvidan de mirar su interior antes de abrir su boca para dar voz al mal. Que le vamos a hacer Juan, de nuestros pecados intentamos aprender para caminar hacia Dios mas ligeros. Un abrazo enorme.

  22. «el Señor ya hace tiempo que acepto mi perdón «. Eso es lo importante Juan. El problema de esos talibanes es que ellos se creen Dios. Tanto le tienen en la boca, y tan poco parece que les enriquezca en el alma. Un abrazo

  23. Fíjese, Páter, que creo que el Señor a algunos les hace el regalo de que su pecado sea notorio; no hay secreto que desvelar; un muro que viene ya derribado y no hay que romper; uno es más libre…; terreno conquistado hacia la santidad.

  24. «Nadie es más que nadie», se dice en Castilla. Todos somos pecadores, aun estando en Gracia. Lo decía la Madre Teresa de Calcuta: «entramos en el confesionario como pecadores con pecado, y salimos como pecadores sin pecado».

    Por curiosidad, ¿que tipo de experiencia pública fue? ¿Quizá alguna conversión de un pecador público y la gente no lo aceptó?

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