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Tontos útiles

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Tintín, corresponsal en París de Info-Caótica
El pasado jueves 20 de octubre se estrenaba en el Théâtre de la Ville una obra de Romeo Castelluci, “Sur le concept du visage du fils de Dieu” (Sobre el concepto del rostro del Hijo de Dios); obra blasfema, obscena, repugnante, asquerosa por lo que no vamos a entrar en detalles. Una vez más, financiado con dineros públicos y bajo la protección policial, se permitía alegremente lo que nunca se hubiese tolerado contra judíos, musulmanes, budistas o paganos: la burla a Nuestro Señor Jesucristo.
Poco antes, AGRIF (Association contre le racisme anti-blanc et anti-chrétien, Asociación contra el Racismo Antiblanco y Anticristiano) había instado un recurso de urgencia para impedir la representación de este nuevo insulto a la Fe católica. Curiosamente, el juez Binoche que entendió en la causa utilizó argumentos tomados de clérigos católicos y publicaciones católicas progresistas para desestimarla y permitir esta nueva muestra de cristianofobia.
Acto seguido, el Institut Civitas organizaba una campaña de concientización sobre la gravedad de esta nueva agresión anticatólica y llamaba a los fieles a manifestarse pacíficamente en la puerta del teatro para hacer ver nuestro descontento.
No más iniciarse la función, 15 jóvenes de Renouveau Français subieron al escenario y desplegaron una pancarta que decía “Christianophobie, ça suffit!” (¡Basta ya de cristianofobia!). Agredidos verbalmente, escupidos, empujados y manoseados por los custodios del teatro y miembros de la producción, los heroicos muchachos resistieron sin dejarse provocar hasta que llegó la policía antidisturbios, obligándolos a salir y deteniéndolos.


Fuera del teatro, jóvenes de Action Française se habían encadenado en las escalinatas. Dos o tres jóvenes lanzaban huevos en las inmediaciones. Otro grupo, con mujeres y niños, se arrodillaba y rezaba. Con notable brutalidad, la policía cargó todos ellos. Tirados en el suelo, los católicos fueron esposados y allí uno de AF resultó gravemente herido cuando un vehículo policial dio marcha atrás sobre su pierna.
El joven herido fue evacuado de urgencia al Hôtel-Dieu y los otros 17 detenidos quedaron demorados por 24 horas. Se presentaron cargos de resistencia a la autoridad contra tres y de robo contra uno (por una gorra policial que desapareció en la refriega).
Al día siguiente, nuevamente se produjo una concentración. En esa ocasión quedaron detenidos otros 14 militantes de Action Française.
Los monjes de la abadía de Santa María Magdalena del Barroux llamaron a todos los franceses a rezar a Santa Juana de Arco por el éxito de las gestiones de Civitas para organizar una red de abogados que puedan defender a los detenidos y procesados.
El 25 tuvo lugar una manifestación en la plaza de Châtelet frente al teatro. En esta ocasión se lograron reunir más de 150 católicos, a pesar de los ya detenidos y las amenazas del alcalde de París de que no dudaría en reprimir si se intentaba el ingreso al teatro. Al menos 140 católicos resultaron detenidos, entre ellos, 4 sacerdotes de la FSSPX.


Al día siguiente, el 26, hubo más de 700 personas en la manifestación que siguió, de acuerdo con información proporcionada por el curioso sacerdote Guy Gilbert, de Radio Notre Dame.
Por su parte, el abate Guillaume de Tanoüarn, del Instituto del Buen Pastor, sintetizaba las razones del éxito de la manifestación del 26: “El asunto fue abordado con método. Ésta es la primera razón del éxito actual y de los 700 jóvenes presentes este día en la Place du Châtelet. La segunda razón de éxito es que los grupos de cristianos, surgidos espontáneamente de las redes sociales, se sometieron en última instancia a una disciplina general…” Vale decir que el “éxito” al que se refiere el sacerdote es que los manifestantes católicos, ¡en tan alto número!, se hubiesen negado a emplear la violencia que, en justicia, les hubiese correspondido para defenderse de la agresión policial.
Entre las curiosidades del día 26, se pudo ver al abate Beauvais, de la Fraternidad de San Pío X, disfrazado de ¡jeque árabe!, en claro desafío a la policía antidisturbios que lo había detenido el día anterior.
Para sostener a los militantes católicos que resultaron heridos y/o detenidos, además de los que perdieron sus trabajos o deberán pagar multas gravosas casi con toda seguridad, se creó la web-organización Soutien aux militants.
Con excepción de los medios tradicionalistas, la prensa “católica” oficial en español ha mirado para otro lado. Y cuando se ha referido al asunto, como el ABC el día 26 (citando a EFE), ha sido para imprimir cosas como esto:
“La Iglesia Católica en Francia condena las violencias perpetradas durante los recientes espectáculos”, declaró la Conferencia Episcopal en un comunicado en el que destaca que aquella es “promotora del diálogo entre la cultura y la fe” y “reacciona, cuando es necesario, con determinación, y siempre por medios pacíficos”.
Porque, aunque el comunicado del vocero de la Conferencia Episcopal Francesa es vergonzoso, no llega a la “condena” de que habla el periódico conservador español. Más bien, la C.E.F. dijo que “apela a una libertad de expresión respetuosa de lo sagrado… La Iglesia católica en Francia no es integrista ni oscurantista. Los católicos aspiran, como ciudadanos, a ser respetados en aquello que es el centro de su fe.” De nuevo, vergonzoso y vergonzante, pero no hay condena.
Mientras tanto, los medios franceses (todos ellos anticristianos) han utilizado a mansalva el latiguillo de “fundamentalistas” para referirse a las más de mil personas involucradas en las manifestaciones contra la cristianofobia, vinculándolos así a personajes nefastos como el “loco de Utoya”. Curiosamente (o no tanto), el mismo epíteto fue luego utilizado por Zenit (de los Legionarios de Cristo) en su edición en francés.


Finalmente, aparecieron los “neocon” hispanos. El pasado 30 de octubre Religión en Libertad reproducía un fragmento de una entrevista de Radio Notre Dame al cardenal Vingt-Trois. En esas lamentables declaraciones, el Cardenal Veintitrés (¿o será Treinta y Tres?) decía que, a su juicio, el espectáculo de Castelluci “no tiene ánimo de provocación” (¿arrojar excremento al rostro de Cristo no es provocador, Su Ilustrísima?). Finalizaba diciendo que las personas de buena fe que acudieron a las manifestaciones eran “tontos útiles”, por estar siendo instrumentalizados —según el Cardenal— por el Civitas Institut, “un grupúsculo vinculado al movimiento lefebvrista” (sic).
Ah, ahora entendemos el silencio de Info-Católica. Si esto es ser “tontos útiles”, sí, somos TONTOS UTILES… al servicio de Cristo y su Iglesia.


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