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Perdedles el respeto…

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De pluma invitada…

Con su suéter de lana sin mangas y su camisa informal, Rick Santorum busca imitar el arquetipo del «verdadero conservador» norte americano, sea lo que sea que eso signifique. También se presenta a sí mismo como el candidato de los “valores familiares”, lo que está bien… si tu familia está a favor de la tortura, la guerra preventiva y la política de atemorizar a la población con “el peligro islámico” omnipresente.

¿Por qué “Mr. Catholic” perdió su banca en el Senado (donde era llamado por sus correligionarios, “el hombre más bobo de la cámara”)? Porque Santorum traicionó a los votantes pro-vida de Pennsylvania al hacer campaña por el abortista Arlen Specter (ya se sabe que para un neo-con lo primero es “el partido”). Los demócratas, actuando con inteligencia por una vez, decidieron poner como candidato a un pro-vida con un nombre con historia: Robert Casey, hijo de un político llamado igual y considerado un héroe entre los opositores del aborto en Nueva Inglaterra.

Este buen católico (según nos vende cierta prensa “oficialista”) tuvo una especie de altercado ante 400 personas en Woodland Park (Colorado) el pasado 1º de febrero cuando se encontraba atacando la reforma del sistema de salud impulsada por Obama, no en razón de su posición sobre el aborto, sino en defensa del libre juego de oferta y demanda cuando se trata de medicamentos. En un razonamiento bastante perverso decía que una persona que está dispuesta a pagar 900 dólares por un iPad, debería también estar dispuesto a pagar 900 dólares por un medicamento.

Fue entonces cuando una señora se levantó indignada del auditorio. Según explicó, su hijo toma una medicamento, denominado Abilify, que cuesta un millón dólares al año si uno no cuenta con seguro médico. La respuesta del héroe de los católicos neo-cons fue: “Mire, quisiera que su hijo y todos tuviesen la oportunidad de permanecer con vida con medicamentos tan necesarios. Pero el asunto es que debemos dar a las compañías el incentivo para producir esas drogas. Y si no tuviesen el incentivo para hacer esas drogas, su hijo no estaría vivo y muchas otras personas en este país no estarían vivas. Él está vivo hoy porque las empresas farmacéuticas se preocupan. Y si no creyesen que pueden hacer dinero produciendo esa droga, esa droga no existiría. Me preocupan estos casos desesperados… El hecho es que quiero que su hijo siga vivo gracias a estas drogas tan necesarias. Pero el hecho es que necesitamos que las empresas tengan incentivos para producir estas drogas. Si no tienen incentivos, no las fabricarán. O creemos en los mercados o no.” ¡Salve, oh, mercados!

Otro tema en el que Santorum necesita educación católica (a parte del tema inmigratorio que otros han señalado) es en la Doctrina Social de la Iglesia. A pesar de asegurar que cree “en el trabajador estadounidense”, el héroe de los autodenominados “conservadores sociales” ha dicho que los sindicatos son malos para los negocios y que, si es electo presidente, promulgará “con orgullo una ley nacional por el derecho a trabajar” contra los sindicatos que “están secuestrando nuestra economía”. Es más, prevé prohibir que los empleados y funcionarios públicos, a nivel local, estadual y federal, puedan afiliarse a los mismos. Además, afirma que “las regulaciones y los impuestos no hacen más que frenar el espíritu innovador estadounidense”. 

Y éstas no son amenazas ni promesas sin fundamento; tanto en su paso por la Sala de Representantes (1991-95) como por el Senado (1995-2007), Santorum votó siempre en este sentido.

Como también votó a favor de el recorte masivo de impuestos a los estadounidenses más ricos en los primeros años de la presidencia de George W. Bush Junior, lo que —como es bien sabido— produjo el mayor distanciamiento entre el 1% más rico y el resto de la población en toda la historia de los Estados Unidos.

Claro, alguien se puede preguntar cómo este político que los neo-cons católicos a ambas orillas del Atlántico nos quieren proponer como modelo hizo su fortuna —estimada en casi dos millones de dólares—. ¿Será porque “trabaja más duro, tiene mejores ideas o toma mayores riesgos”, según las razones por las que Santorum justifica la inequidad social? Pues, además de haber sido político, sólo puede exhibir en el currículum ser un columnista habitual de Fox News, consultor de empresas energéticas y miembro de una oficina de cabildeo en Washington… es decir, cargos de dudosa ética obtenidos justamente por el hecho de ser representante y, luego, senador. 

¿De dónde provienen, entonces, sus ingresos? De las rentas obtenidas por propiedades adquiridas a la Universidad Estadual de Pennsylvania y que se encuentran junto al campus de la famosa “Penn State U”, obtenidas a precio conveniente, gracias a contar con información privilegiada fruto de sus cargos políticos. Otra parte significativa de sus activos son los planes de ahorro universitarios a nombre de sus cinco hijos; planes de ahorro universitarios administrados por algunas de las compañías más cuestionadas de Wall Street. ¿Será por eso que para solucionar la presente crisis financiera propone menos controles? 

En fin, ¿por qué será que todo esto no nos extraña?

Por otro lado, no es misterio que su política exterior viene dictada por el sionismo más duro… incluso aunque, para cumplir, deba contradecir sus propias convicciones: “Debemos encontrar muchos caminos para hacer llegar dinero a Irán que ayude a los sindicatos obreros en sus huelgas, darles dinero que les permita sostenerse en huelga y así trabar al gobierno, creando allí una atmósfera revolucionaria.” ¿Pero no era que los sindicatos eran malísimos? Ah, no, claro, para el neo-con el fin justifica los medios.

Bueno, ya sabemos que los neo-cons, haciendo uso de argumentaciones consecuencialistas y situacionalistas (condenadas ambas por el Magno en Veritatis Splendor), argumentarán a favor de la guerra preventiva y la tortura, la defensa del Estado de Israel y los intereses judaicos, la disidencia respecto a la Doctrina Social de la Iglesia en cuestiones como los sindicatos, los impuestos, las regulaciones estatales, etc. 

Curiosa forma de pensar la del neo-conservador. Como decía alguien, “perdedles el respeto; mandadlos a la mierda”.

Guy Crouchback


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