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Michael Schmaus y el nazismo

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Michael Schmaus.

Es necesario hacer algunas puntualizaciones sobre las circunstancias del texto cuya traducción publicamos en esta entrada. Porque es una exigencia del método histórico evitar el anacronismo, es decir la elaboración ahistórica de la historiografía, en virtud de la cual se imponen al pasado patrones del presente y se juzga la actuación de los personajes como si hubieran conocido de antemano todo el desarrollo de los acontecimientos. Cabe recordar ahora, respecto de Schmaus, que en 1928 el Santo Oficio emitió un decreto condenatorio del antisemitismo; que la encíclica de Pío XI, Mit brennender Sorge, se publicó recién el 14 de marzo de 1937; y que en 1941, el régimen comenzó a poner en práctica lo que luego se conocería como “solución final”. Omitir estos hechos, y sus fechas, nos llevaría a juzgar con  injusticia a Michael Schmaus
Aunque no hemos leído el trabajo de Schmaus citado en la traducción, las referencias fragmentarias encontradas coinciden en que los argumentos empleados para señalar las convergencias entre catolicismo y nacionalsocialismo tienen una estructura lógica casi idéntica a los que se emplean en la actualidad respecto de los sistemas democráticos y la economía capitalista. Un aporte que esperemos ayude a pensar mejor sobre los católicos y la acción política.


Tras tres años de aprendizaje en la Universidad Alemana de Praga, Michael Schmaus (+1994), a la edad de treinta y cinco, se convirtió en profesor de teología dogmática en Münster el 4 de mayo de 1933. Habiendo realizado sus estudios teológicos con el medievalista Martin Grabmann en la Universidad de Munich, presentó la historia del dogma de modo que las ideas neo-escolásticas fuesen expresadas en una forma de pensamiento accesible a los católicos contemporáneos. Cuando Schmaus estaba finalizando su primer semestre en Münster, algunos profesores y estudiantes le solicitaron dar una conferencia pública sobre el catolicismo y el nacionalsocialismo con el fin de aliviar el conflicto entre la Iglesia y el Reich. En su charla del 11 de junio de 1933, leyó un ensayo intitulado «Begegnungen zwischen katholischem Christentum und nazinalsocialischer Weltanschauung» (Coincidencia entre el cristianismo católico y la cosmovisión nacionalsocialista) y luego permitió que se publicara como panfleto el 15 de agosto de 1933.
Schmaus participó en la asociación profesional del vicecanciller Papen, Kreuz und Hakenkreutz, durante el verano de 1933, pero más allá de esto, tuvo poco que ver con el movimiento nacionalsocialista. Publicó sus tres volúmenes de Katholische Dogmatik en 1937 y la revisó continuamente de modo que su edición sexta, de seis volúmenes, apareció entre 1960 y 1964. Después de la derrota de Hitler, enseñó en la Universidad de Munich hasta 1963.
El ensayo de Schmaus de 1933 subraya potenciales «puntos de coincidencia» fructíferos «entre la fe católica y la cosmovisión nacionalsocialista». El movimiento nazi surge como una alternativa al «espíritu de libertad, desconexión, autonomía» de la modernidad, en síntesis, un «espíritu de liberalismo». El nazismo se apoya en tres «pilares básicos», «orden», «comunidad» y «vida como un todo orgánico», y promueve estos tres elementos mientras hace de los alemanes un pueblo racial-étnico único. La comunidad nacional aprecia las ideas de «comunidad, pueblo étnico-racial, conexión y autoridad». Para Schmaus, la oposición nazi al liberalismo y su énfasis en el orden social, la comunidad y la vida como un todo orgánico, son similares a las enseñanzas católicas como las del Syllabus de Pío IX y Quadragesimo Anno de Pío XI. «Catolicismo significa conexión -por supuesto que por motivos religiosos- con lo entregado, con lo objetivo, la reverencia por el devenir, el crecimiento, sobre todo, el orden natural».
La Iglesia aprecia la idea de comunidad nacional porque la Iglesia misma es una comunidad espiritual cuya unidad está anclada en el papado. «Siendo que la Iglesia misma es una comunidad, reconoce y afirma el natural crecimiento de las comunidades nacionales. Todo lo natural es de suyo una transparencia de lo sobrenatural.» Siendo los valores del catolicismo y del nacionalsocialismo congruentes, Schmaus dice, que la Iglesia y el Estado deben trabajar juntos. Schmaus notaba que «de acuerdo con la aclaración del canciller Hitler de que los derechos de la Iglesia no se verán disminuidos, el cristianismo debe ser el fundamento necesario del nuevo Reich». Más aún, siendo que la Iglesia reconoce el valor de una autoridad eclesiástica fuerte, puede apreciar el énfasis del nuevo régimen en la autoridad civil, que «es necesaria para el mantenimiento del orden querido por Dios». En vistas de este análisis, el ensayo concluye que la Iglesia y el Estado deberían combinar sus esfuerzos por el bien común alemán.
Tomado de: 
Krieg, R. Theologians in Nazi Germany. Ed. Continuum, New York, 2004, pp. 71 y ss.

© Traducción de infocaotica.

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