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Infodigital

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Un nuevo episodio del paroxismo clerical en la red. Como una iracunda pelea de gallos, Religión digital e Infocatólica, con sus respectivos directores, se lanzan a la arena del corral clerical y sacristanesco, para solaz y espectáculo de todos. Recomendamos buena butaca y comenzar las apuestas.
Un embate apocalíptico según los auspicios de Pérez Bustamante, siguiendo su tónica habitual. Sólo le falta la piel de camello, y comer langostas. Este circo digital, sin embargo, pueden ayudarnos a sacar a la luz, la naturaleza profunda de estos proyectos internáuticos, y su sorprendente coincidencia de planteamiento si conseguimos superar el velo de las apariencias. Parece que José Manuel Vidal, director de religión en libertad, recoge el anhelo de José Antonio Pagola, en que se pide una intervención episcopal para desautorizar las habituales soflamas de infocatólica contra determinados personajes de la farándula clerical. Algo que no podía quedar en modo alguno sin contestación por parte de Pérez Bustamante, que pertrechado con las armas de la luz, e indignado con una ira santa, se alza cual ave fénix sobre sus cenizas para castigar a quienes han osado poner en entredicho lo que él considera instrumento de los designios divinos, el portal infocatólico.
Me recuerda a esos niños que ante sus maestros se pasan el día acusándose mutuamente ante sus maestros, que finalmente no les hacen ni caso.
A ver si crecemos un poco, y nos dedicamos a cosas más serias.
Es bien sabido que Religión Digital es pura basura anticlerical –y no basura eclesial como le gusta decir al director de Infocatólica- asimilable a cualquier entidad de las que batallan diariamente contra la Iglesia, o que convocan manifestaciones ateas. Con señeros ejemplos de curas modernistas –recordamos que un cura modernista es un cura ateo- y “laicos comprometedores” cuyo coeficiente intelectual se encuentra entre los más bajos del planeta.  Todo ello es perfectamente sabido. Es esa caterva de almas selectas que saludaron el Concilio como una explosión atómica, que debía purificar los restos de mentalidad “preconciliar”, cauterizando toda reminiscencia “medieval” y “oscurantista”. Una caterva que, recordémoslo bien, ostentó puestos, títulos y honores en la “primitiva” Iglesia postconciliar, pero que tras acostumbrarse a las nuevas poltronas que se habían forjado, decidieron moderar su lenguaje y desautorizar a sus antiguos compañeros de armas, los cuales se convertían en peligros para la estabilidad de sus mullidos sillones.  La diferencia entre la línea “oficial” y la “ultraprogresista” sería la diferencia entre los que consiguieron su “sillón”-mitra, cátedra o prebenda eclesiástica- y los que no la consiguieron. Es la historia de las mezquindades humanas.  Es un hastío indescriptible el que nos produce el tener que leer, semana tras semana, al director de Infocatólica pidiendo dimisiones, con la ausencia casi completa de cualquier discurso conceptual definido. Aún cuando, siguiendo los deseos de Bustamante, mañana secularizasen a la Forcades, Alessio, Pagola o al sursum corda, nada iba a cambiar. A la semana siguiente tendrían en el candelero a otros tantos, focalizando la atención y fobias del respetable. ¿Por qué no cambiaría nada? Sencilla respuesta: los consejos de presbiterio, escuelas de Teología, consejos parroquiales y grupos de laicos comprometidos están dominados ideológicamente por planteamientos idénticos a los que podemos ver en portales como Religión digital u otros. Y a esos obispos no les molesta en absoluto, siempre y cuando que no les muevan la silla. Entonces sí, alertarían del peligro, la falta de comunión eclesial y el discurso al que nos tienen acostumbrados. En caso contrario, tienen el campo abierto para campar a sus respetos, como Pedro por su casa. Desde centros teológicos, escuelas de teología, consejos de presbiterio, consejos parroquiales se puede despotricar contra el Papa, la liturgia tradicional, la concepción católica del matrimonio, la familia, la sociedad, el estado y las carreras de caballos. Pero del Sr. Obispo, ni “mu”. Ese es el precio y límite de la deuda que tienen que pagar.
Por eso, la única alternativa es la restauración católica, que es obra, en efecto, de la Fe, pero también de la razón. Y “restauración” es la palabra clave: la teología y filosofía de Santo Tomás de Aquino, la concepción litúrgica católica, la mística, ascética y espiritualidad católicas no se recuperan con las peticiones dimisionarias de Bustamante, que cooperan a hacer el trabajo sucio de los obispos, que por otra parte, mantienen en todas sus estructuras pastorales los frutos derivados de esos “ideólogos” que Infocatólica pretende supuestamente combatir.  
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