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El «jesusismo» de un cardenal jesuita

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El vídeo que puede verse en el siguiente enlace, nos ha hecho recordar las más que oportunas reflexiones de Jack Tollers

Para ver el vídeo:
«Pues bien, como recuerda San Agustín (De Civ. Dei, X) “el sacrificio visible que exteriormente se le ofrece a Dios es el signo invisible del sacrificio con el que uno se ofrece a sí mismo y sus cosas en obsequio a Dios”. Dicho esto, conviene que la distancia entre el signo y lo significado no sea tanta que el signo desmienta lo que se quiere significar. Pues, como señala el Aquinate (S. Th. II-II, q. 93, a. 1) “mentir es mostrar exteriormente con signos lo contrario de la verdad. Y así como una cosa puede manifestarse con palabras, del mismo modo puede expresarse con hechos […] y si con tal culto exterior se expresa algo falso, en este caso el culto será pernicioso”, como cuando se practica un culto que tiende a crear la impresión de que sólo importa la humanidad de Cristo, y ésta entendida como un hombre desprovisto de inteligencia, carente de virilidad, sentimental y muy poco parecido al retrato que de El no suministran los Evangelios. Que es lo que Boulgakoff dio en llamar la herejía del “jesusismo”. 
Es para evitar cosas como éstas que el Apóstol (I Cor. XIV:40) pidió que “en todas las iglesias de los santos […] se haga todo con decoro y orden”, y es la razón por la que Teresa de Jesús (Vida, XIII, 16) suplicaba que “de devociones a bobas nos libre Dios”. Por lo mismo San Pedro (I Pedro, IV:1) nos recomienda ser “prudentes y sobrios” para poder dedicarnos a la oración. Todas estas recomendaciones (y muchas más) están dirigidas a asegurar un “culto racional” (Rom. XII:1) externamente decoroso para la edificación de los fieles y mayor gloria de Dios.» (Jack Tollers)
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