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Del puritanismo militante a la estupidez buenista

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UNO. Gilda, película dirigida por Charles Vidor, protagonizada por Rita Hayworth y Glenn Ford en los papeles principales, fue estrenada en España en 1948. En una famosa escena, en la que se entona Put the blame on Mame, Rita Hayworth se quita lentamente un guante. Puede verse aquí.

La película fue marcada con la calificación moral de 4. Grupos de activistas*  se apostaban frente a los cines para insultar a los que compraban las entradas, arrojar cubos de pintura al cartel y hasta tirar tinteros a la pantalla. 
Don Balbino Santos y Olivera, arzobispo de Granada, la condenaba como «gravemente inmoral y escandalosa«. Un grupo de universitarios católicos y españoles declaraba que la película, «aparte de estar argumentada sobre un tema policíaco evidentemente crudo, la actuación de la primera actriz Rita Hayworth constituye, en nuestro sentir, la más descarnada muestra de inmoralidad proyectada desde el 1 de abril de 1939 en las pantallas españolas. La sensualidad, los movimientos, los trajes, las frases, las escenas, las incitaciones, en suma, a los más bajos instintos suponen en sí un rotundo pecado de escándalo y un ataque clarísimo contra las más elementales normas cristianas (…) Gilda, prostituta internacional de las de refinada especie, ve, al final de su actuación, premiada su vida anterior con el cariño del hombre amado. Esto y mucho más imposible de resumir en unas líneas, no puede ser tolerado por la moral católica«. 

DOS. Pablo Ginés en ReL: en su encuentro con los jóvenes de Madrid, abarrotada de muchachos la Catedral de la Almudena en la vigilia de la Patrona local, el pasado martes por la noche, el cardenal Antonio María Rouco Varela, animó a los jóvenes a hablar de Cristo «en la escuela, con los amigos, y no sé yo si se podrá hacer donde las “movidas” nocturnas de los viernes y los sábados, pero quizá sí, porque la gente está muy “tocada” y se les puede dar testimonio de Cristo». 

Los jóvenes madrileños vivieron una experiencia gozosa durante la reciente JMJ y están dispuestos a compartirla pero… ¿quién les entrena para ello? El cardenal les lanza incluso a un ambiente tan hostil como son «las movidas nocturnas» del fin de semana, una vorágine de ruido, alcohol, sombras y muchedumbre. ¿Se puede evangelizar en esas circunstancias? El movimiento italiano Sentinelle del Mattino ha desarrollado un método evangelizador precisamente para lo que Rouco pide: evangelizar en «la movida». Su web incluso usa esa palabra, al afirmar con realismo que «no es fácil hablar de Dios a personas que no quieren saber y que se están divirtiendo en la movida». El método se llama «Happy Hour». Según la experiencia de Sentinelle del Mattino (que lo emplea desde 2007) se necesitan tres cosas: 1) varias decenas de jóvenes evangelizadores (mejor 60 ó 100), entrenados, «con un gran amor por Cristo y los hermanos»; 2) «música de calidad y un local fashionísimo»; 3) proyectar un vídeo ágil y kerigmático de 5 minutos (se puede sustituir por un predicador ágil y kerigmático, pero no es lo mismo). El concepto «local fashionísimo» es complejo, pero lo mejor es que esté en una zona «de movida», por donde la gente deambula (esa gente que Rouco dice que está «muy tocada»). Debe ser un sitio abierto, acogedor, con iluminación romántica, o moderna. Ha de ser acogedor, no muy distinto a otros locales de la zona, o rompedor en su originalidad.
TRES. El puritanismo militante de antaño y la estupidez buenista de hogaño son dos muestras «pastorales» de un largo proceso de descomposición del catolicismo que parece estar lejos de revertirse. 


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P.S.: aquí un vídeo italiano acerca de la neo-evangelización en las playas, a cargo de don Andrea Brugnoli,  monjas y laicos comprometidos…


http://youtu.be/QSlJA0IQYD8


* No podemos confirmar que fueran falangistas. Siempre estamos abiertos a rectificar informaciones inexactas o agraviantes. A los efectos del relato es un dato menor. 


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