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De pluma ajena: sobre Kiko Argüello y el Camino Neocatecumenal

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A veces los comentarios de lectores en una bitácora resultan más valiosos que la entrada original. Trascribimos, con ligeras adaptaciones, algunos comentarios de Luis al último post de  Bruno Moreno sobre Kiko Argüello y Benedicto XVI. Merecen que se los destaque en una entrada aparte pues describe con muchísimo acierto la realidad del Camino Neocatecumenal.
1. En primer lugar, lamento que recurras a la última ratio de los voceros de prensa de partidos, jefes de Estado, equipos de fútbol, iglesias, sectas o movimientos que en este mundo son, ante declaraciones infumables de sus líderes. Que están sacadas de contexto, que no viste la morisqueta que hizo cuando dijo tal, que las dijo en modo ironía, etcétera. Sólo diré que las declaraciones de Kiko, hechas entre amigos, son autosuficientes. Te diré más, esa anécdota, creo que apócrifa, de la presunta respuesta grosera de Bergoglio al ceremoniero Marini respecto de la muceta: «Póngasela Usted», celebrada por Kiko no sólo como real sino también elogiable, muestra claramente lo que es Kiko para cualquier católico tradicional, es decir para un católico. Las referencias a la eclesiología anterior al Concilio muestran también claramente un cultor de la hermenéutica de la ruptura. En eso Kiko es consecuente, es un sesentista típico que no ha aprendido nada de Benedicto. Punto.
2. Consideras insultante lo de «subjetivista» en relación al Camino. No ha sido mi intención, usé el término en sentido literal. El Camino es el movimiento católico (sí, ya sé, es un simple «itinerario de formación») más subjetivista que conozco, en el sentido en que está moldeado sobre el sujeto Kiko y sus colegas en el directorio trinitario vitalicio. Fíjate que tú mismo, al decir que las correcciones litúrgicas y doctrinarias de Benedicto no gustaron porque «a nadie le gusta que lo corrijan», muestras tal carácter subjetivo. Para un católico tradicional, esa frase no tendría sentido alguno. Si a mí me dicen que determinada liturgia que celebro debe corregirse porque no es tradicional, ni me gustaría ni me disgustaría, la corregiría. Por ejemplo, cuando empecé a ir a Misa tradicional, me disgustó que el acólito besara la mano del sacerdote cuando le pasaba el turíbulo. Lo dije y me dijeron que era el modo tradicional. Pues, listo, la regla es objetiva, se acepta. Lo mismo con la doctrina. La aparición del «gusto» y el «disgusto» hace referencia a la subjetividad creadora de Kiko, que es la fuente inmediata de la liturgia y la doctrina del Camino. Por cierto que Ustedes admiten las «correcciones» de la Iglesia a tal «creatividad», no lo discuto. Pero la iniciativa creadora es de Kiko. El Camino es el Catolicismo según Kiko.
En ese sentido, el Camino es el movimiento más subjetivista que conozco. Ninguna orden religiosa, ninguna congregación, ningún movimiento radica en el fundador la iniciativa litúrgica, doctrinaria, pastoral, al modo que lo hace el Camino. Puede tener alguna costumbre o tradición que arrastra de su Fundador, en ese sentido el Opus las tiene y muchas. Pero su liturgia es la de la Iglesia, la normal. Su doctrina es la de la Iglesia. Su pastoral no, tiene muchos documentos secretos internos. Cabria decir algo análogo de la Legión. Pero la omnicomprensión de la subjetividad de Kiko es abrumadora, y me excuso de exponerla, va desde la arquitectura, ornamentos, hasta la liturgia y la doctrina. Esto es inédito, y ciertamente relacionado con el Sujeto Kiko. A esto he hecho referencia con lo del subjetivismo y creo que es un hecho incontrastable.
Insisto que el Camino es el Catolicismo según Kiko, es decir, tamizado, filtrado, reelaborado y recreado según Kiko. Y corregido posteriormente por la Iglesia. En forma de parches, parciales y fragmentados. De un modo que nunca se vio en la historia de la Iglesia, tu comparación con el franciscanismo no se tiene en pie. Una Cruz de San Damiano contra la parafernalia de objetos de culto o litúrgicos creados por Kiko la verdad no tienen punto de comparación. O los mamotretos contra el lema «paz y bien».
Lo que queda claro es que la iniciativa creadora o recreadora es de Kiko. Si esto es lícito no sé, si es bueno o malo no lo sé, lo que sé es que es, efectivamente, algo nuevo en la Historia de la Iglesia, en la variedad y magnitud de las recreaciones. Efectivamente, los dominicos tienen una liturgia (por supuesto que no armada por Santo Domingo) con alguna particularidad. Pero no tienen un mamotreto, no tienen los íconos pintados, no tienen las canciones, las guitarras, los altares de cristal, los implementos judíos, no tienen los bisagrarios, no tienen… Puede haber algún elemento aislado que sea característico de una Orden, algo peculiar, pero nunca la creación de un paradigma compacto como el que ha armado Kiko. Compacto, no coherente obviamente, el hombre no es un genio.
La comparación con cualquier Orden religiosa es ridícula, cualquiera que conozca un poco verá la diferencia en magnitud y profundidad del «subjetivismo» del Camino en relación con el Sujeto Kiko. Si hasta Kiko canonizó sus creaciones artísticas, sosteniendo que era el Diablo el que animaba a quienes impugnaban sus íconos en la catedral de Madrid.
El modus operandi litúrgico de Kiko es efectivamente creador. Se inventa una liturgia, después se corrige si la Santa Sede así lo pide. La iniciativa litúrgica, lejos de estar reservada a la Sede Apostólica, como lo manda la constitución sobre liturgia del Vaticano II y el Código de Derecho Canónico, la ejerce Kiko. Es mentira que el Concilio haya autorizado la iniciativa litúrgica, expresamente la prohíbe la Sacrosanctum Concilium. Fue un abuso posterior, prohijado al calor del «espíritu del Concilio», permitir la experimentación litúrgica.
En definitiva, el Camino es el experimento de Kiko. Litúrgico, Estético, Doctrinario, Pastoral. Al modo que un artista crea una obra de arte, de hecho Kiko es un artista.
El Catolicismo según Kiko, corregido parcialmente por la Iglesia. Si esto es legítimo, es conveniente, es, en definitiva, católico queda diferido a un juicio posterior, siempre posterior, de la Iglesia.
Y queda la pregunta, ¿si esto lo hizo Kiko, qué impide que cualquier otro Kiko aparezca e invente otro Catolicismo según Luis, por ejemplo?
3. Sólo diré que vale lo que piensas de un poderoso cuando está fuera del poder definitivamente. Nos hemos llevado más de una sorpresa en éstas ultimas semanas, ingratitudes súbitas que desgarrarían las piedras. ¿Habrá que recordar el reptílico twitter de Mahony, diciéndole «good bye to the red shoes and ornaments», con la valentía de quien le pega a quien ya no le puede contestar y juntó rabia durante ocho años de obsecuencia? La verdadera gratitud se manifiesta con los impotentes y los muertos, decía Kierkegaard.
Es propio de hombres valientes y francos manifestar gusto o disgusto con el poderoso. Si es Benedicto, será con Benedicto. Si es Francisco, con Francisco. A mí no me gusta la ostentación de humildad, y lo he dicho.
Lo canallesco es manifestar desprecio por «los zapatitos rojos y esas cosas» cuando el hombre que los llevaba ya no está en el poder. A ver quién se animaba a decir esto con Benedicto Papa.
P.S.: en el Camino Neocatecumenal se cambian las palabras de la Consagración, según consta  en la partitura de la Plegaria Eucarística II de uno de sus cancioneros (p. 177).
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