PUBLICIDAD

‘Una política con visión trascendente encarnada en la sociedad civil’, por María de las Nieves Álvarez

|
  1. Una política trascendente con visión antropológica.

Hacer política no es fácil, si ­­se entiende como el hecho de hacer valer de un modo explícito la confluencia social de todos los enunciados de apertura a la libertad de las personas con visión más allá de sí mismas, ya que ejercer la libertad es trascender lo inmediato, y si el colectivo social es amplio con miras a ejercer la espiritualidad, es evidente que tendrá que haber una teología política antropológica. Unas proposiciones teológicas deben enunciar una antropología de la persona con base real en su concepción corpórea y abierta en el espíritu, ya que la persona vive en el entramado social cómo espacio abierto para todos, concebir la teología política antropológica como tarea de la teología consiste en ejercer un permanente enfoque crítico del sistema social imperante en cada caso, tentado siempre de convertirse en ídolo que quiere llevar su verdad y de erigirse en valor absoluto creando situaciones falsas e injustas. Una política teológica encarnada en nuestra sociedad civil implica tomar como base la persona y su libertad en apertura a lo trascendente, que recrea una espiritualidad nueva, una ecología interior y exterior, respetando la cultura de nuestros antepasados, a la vez que se integra en la educación y la convivencia diaria. Lo que no resulta adecuado es que un colectivo de personas constituidas en gobernantes políticos pueda decidir sobre asuntos relacionados con la Verdad Ultima y el orden que de ella procede y que escapan a su competencia: no deben decidir sobre la dignidad de la vida humana, no deben decidir sobre la naturaleza del matrimonio, no deben decidir sobre la autoridad y la responsabilidad paterno/materna y sobre la inviolable unidad y autonomía familiar, no pueden decidir sobre el valor de la relación del hombre con Dios, pero si deben custodiar los principios universales. 2. Una política en una época de cambios Estamos viviendo cambios acelerados y no sabemos si serán cambios de época, pero estamos inmersos en esta realidad actual, sin saber si la sociedad en que vivimos requiere nuevos planteamientos, si se está de acuerdo con esta política actual y si la sociedad civil en parte así lo desea o si en la práctica se han configurado los Estados laicos de una forma definitiva. El Cristianismo es muy amplio, no es exclusivo de una cultura, ni se identifica con una etapa cultural determinada, sino que a todas trasciende y procura transformar desde sus principios éticos y morales. Así, cristianizó y trascendió a Roma y a toda Europa pero también evangelizó las culturas indígenas de América, Asía y África, mejorando su cultura. La Ciudad Celestial es la verdad cristiana que crece y se desarrolla junto a la Ciudad Terrena, pero no pertenece a ella, ni tiene en ella su destino, es iluminadora de todo lo terreno para darle salida. En los cambios a nueva era no se está exenta de determinadas guerras, que van caracterizándose en determinadas zonas de este planeta y creando una humanidad sufriente, como Europa, Siria ,África y otras naciones, están las cifras alarmantes de muertos, de mujeres víctimas,  de niños no nacidos y que mueren en el vientre de sus madres como un atentado a los derechos fundamentales de las dos personas ,el niño no nacido porque es eliminado y la madre porque un aborto, aunque ella lo afirme con su sí, sigue siendo un atentado contra su cuerpo y crea un dolor físico y espiritual sobre su conciencia. De las guerras se sigue el hambre, el desarraigo, la falta de escolarización, la migración y el rescate de las víctimas que sobreviven. Hemos creado sociedades plurales, con un intercambio entre culturas y pueblos y la convivencia  tiene que ayudar a la civilización entre nosotros, por tanto es bueno evitar un enfrentamiento entre ideologías o políticas reduccionistas, ya que genera enemistad entre las personas y entre los colectivos de distintas formas de pensamiento, sin anular las tradiciones. En Europa, determinados sectores de la sociedad civil y las instituciones estatales se definen laicas, pero eso está generando conflictos entre las verdaderas identidades de los pueblos y naciones con un amplio bagaje cultural cristiano y las diferencias nuevas que se pretenden introducir, por tanto es necesario equilibrar equitativamente el origen de las diferencias y analizar correctamente estas realidades, en términos que respeten los derechos y deberes de las personas en su humanidad e insertarlos en la vida de la política nacional. 3.La persona es el eje fundamental de los derechos humanos La persona no es una abstracción, es muy concreta, cada persona esta encarnada en un cuerpo humano, en la familia, en la sociedad, en la historia y es hija de sus antepasados culturales, con un árbol genealógico trans-generacional, el peso histórico de lo que esto significa no corresponde a un cambio de mentalidad, es más profundo, está enraizado en su origen, etnia, religión, forma de vida, gastronomía de los pueblos, política de las naciones y engancha en lo más profundo de su identidad personal, histórica y cultural. La persona existe como un yo, donde se va identificando parcialmente ,hasta que se configura de forma definitiva, pero es un yo que a la vez como necesidad está referido y abierto a un tú trascendente, necesario desde siempre y para siempre, nadie está en soledad absoluta, es importante valorar esta capacidad relacional como hecho fundamental y constitutivo del ser persona y que pertenece a su naturaleza esencial de estar abierto a los demás que es la base para poder desarrollar derechos humanos, deberes cívicos y políticas de servicio al bien común de las personas. 4. El rostro personal identifica a cada persona singular La persona pide ser identificada como sujeto, único, irrepetible, no como masa desdibujada, la profundidad en una relación no se puede dar entre todos los hombres, pero sí que cada persona pide ser reconocida por el rostro humano que la caracteriza, la identifica ante sí misma y ante los demás, es necesaria la empatía y el respeto mutuo, a la vez se da y es necesario una dinámica de relación de ser reconocida como única, que  se relaciona y abre posibilidades a las  demás personas que se relacionen y cada uno quiere ser aceptado en su dignidad de sujeto personal irreductible. Cuando una persona entra de lleno a afirmar los «tus» de todos los hombres, la apertura a la libertad y a la trascendencia, está pidiendo lo mismo, para  que el otro se dirija a él/ella y afirme su yo, pero lo importante es que la persona que acepta al otro de este mundo no se viva como un yo egocéntrico ,sino en relación abierta a un tú, que no quiere decir que viva relacionalmente con todos los «tus» sino que los acepta en su humanidad e interioridad, que se abre incondicionalmente, cada uno tendrá que ver qué persona le ofrece esta mirada y este enfoque para su vida. El cristiano tiene una persona concreta Jesucristo, amor incondicional, máxima apertura a los hombres en su humanidad, vinculado a lo divino en su Padre celestial, viviendo una época concreta y bajo un imperio dominante, en lo político eran los emperadores de su época que daban cabida a los dioses, frente al Dios trascendente amoroso de Jesús que sentó las bases de una nueva humanidad. El amor y respeto entre los seres humanos es la meta. “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. 5. El diálogo base de la unidad y servicio No es posible entrar en una dinámica de conocimiento y de reconocimiento que caracteriza a la relación humana sino es en diálogo constante, por una parte la unidad heredada de los antepasados e hijos de la familia y de la cultura y de otra ver los nuevos paradigmas que presenta lo nuevo de la vida en la sociedad civil y en la política, no podemos pensar la sociedad como numérica o como suma de individuos, ya que la relación que se establece entre unos y otros es constitutiva de la misma persona y eso está demostrado en la misma estructura del entramado social y votado democráticamente para una estructura política. Así, después de la persona, están los componentes familiares donde somos gestados y se nace, padre, madre, hijos, imprescindibles y necesarios en la relación, educación y crecimiento humano, los núcleos de asociación entre distintas familias con base en la amistad o que se unen por vínculos religiosos en una vida eclesial y sacramental, de estas relaciones nacen asociaciones de fieles, Cáritas de servicio gratuito, u otro tipo de asociaciones que encajan en la vida política, organizaciones sindicales, partidos políticos, Ong ,personas agnósticas pero con un gran potencial comunitario y solidario, empresas familiares, empresas creativas y multitud de formas que llenan la vida social y la hacen más humanitaria, la familia, la sociedad que se abre paulatinamente a la dimensión de organización política, que al menos como sociedad plural debe tener en cuenta la Teología que abre al Dios Creador de la Vida Universal, a la Naturaleza y la Ecología, base fundamental para vivir una vida sana y relacional, de ahí la importancia de la libertad, la Teología trascendente ofrece una base para una política de respeto y convivencia o una ética de principios universales válidos para todos las personas. El desamparo que sufren hoy los cristianos es por la no participación o no tener espacio desde su visión trascendente cristiana para la vida política que implica diálogo y representación. La Iglesia de hoy no es la Iglesia Primitiva que convivió bajo los Césares, pero si no se tiene en cuenta la dimensión personal, familiar y la Teología en política, las personas no serán reconocidas en toda su dimensión antropológica y las consecuencias son nefastas y se crea una política distorsionada no válida para todos, donde el imperativo de las ciencias sociales se ideologizan a sí mismas pretendiendo erigirse en ciencias básicas absolutas, frente a la verdad de las ciencias naturales, por lo que una Teología política debería vigilar y situar las ciencias que estudian al ser humano evitando vanas pretensiones de convertirse en absolutas, pero si respetando la verdad de cada una. Hay  leyes no éticas que permiten el aborto. 6. La lengua medio de expresión de los pueblos En cada pueblo o nación se encuentra la lengua, vehículo de unión para transmitir la raíz cultural y la historia de cada pueblo, todo ello va configurando la sociedad civil y la llena de significados vitales donde la subjetividad personal y de los diversos organismos que conviven expresan la subjetividad propia de cada familia y de cada pueblo y que presenta en su haber unos saberes y unos bienes patrimoniales o materiales y un patrimonio espiritual que hace que muchas personas lo tengan como propio y común de acuerdo a la historia de cada pueblo o nación. Todas estas características las vamos a encontrar en la sociedad civil , cada persona grupo o asociación, pide ser reconocida y aceptada por parte del resto de otras identidades que están en relación unos con otros y existe un poder representado en la política, y por personas políticas que hace que la sociedad tenga dimensiones diferentes y el origen de ese poder viene de la libertad y de lo alto, por las creencias, ideas  y vivencias de sus votantes y de la vinculación e interrelación de unos y otros, es importante que la sociedad civil pueda vivir y expresar las relaciones con entidades que se presentan como diferentes, y en un mismo territorio conviven tradiciones culturales propias de cada pueblo que definen su origen ,en ese territorio ya se encuentran intereses materiales o económicos, ideales de distinta índole y por la migración, etnias y religiones de otras civilizaciones, sin olvidar que cada religión y espiritualidad nace de un valor teológico, que en su verdad creadora da origen a las personas humanas, animales y plantas. 7. La sociedad civil se estructura para la convivencia En la sociedad civil, la base de la relación es crear una convivencia armónica entre todos los miembros de esa sociedad, organizados además como poder político, pero el ideal no llega siempre y se puede dar intereses encontrados entre los distintos miembros o entre grupos de esa misma sociedad, puede existir ayuda y solidaridad  que nacen espontáneamente de los distintos miembros, bien personal o asociados comunitariamente, pero también se puede dar sometimiento, manipulación y egocentrismo de intereses grupales, por eso se necesita que de las sociedades salgan personas o asociaciones que se ofrezcan a poner orden y que rija el bien común y determinada tolerancia para la convivencia de todos, esto crea el Estado. qué en la actualidad es laico y detrás de si la identidad de los pueblos y las naciones constituidas, por tanto no puede ser indiferente a los valores que constituyeron a los pueblos, las naciones ,la historia, la cultura, el arte ,el patrimonio cultural España tiene una riqueza cultural y artística que no se puede perder y que es patrimonio cultural y que da sentido a la Humanidad. Vivimos en un Estado democrático, pero no se puede olvidar los grandes valores que lo constituyeron, libertad personal, libertad de expresión, libertad religiosa, libertad civil, libertad política y eso crea madurez entre sus miembros, crea una convivencia dialogante y necesaria y aunque el Estado no se identifica con ninguna cosmovisión del mundo, tampoco puede presentarse como neutral o satisfacer los intereses inmediatos o primarios, ya que perdería la riqueza cultural que tiene cada asociación y que es necesario promocionar en la cultura y en la educación. Un estado laico, tutela el derecho y la valoración positiva de todas las personas e implica el bien común para todos y su reconocimiento, pero la ética, la responsabilidad ,el corazón noble de los gobernantes tendrá en la sociedad civil el árbitro que medirá sus acciones cada cuatro años en las urnas y valorará si son creíbles o no. Pero a veces hacemos de la sociedad civil que grupos de presión se erijan en poder y se olvida el respeto al otro y a su convivencia en libre relación, por eso se necesita un marco adecuado para que todos los individuos creyentes manifiesten y obren con la propia convicción, desde una Teología política y que más allá del poder estatal, es Dios quien dirige y rige los destinos de la historia y esto tiene unas implicaciones decisivas en la vida civil, por tanto el asunto de las creencias y vivencias es la libertad del ser personal y tendremos que aprender a encajar situaciones diversas, pero de valores fundantes y no tergiversar la ley natural y la conciencia bien formada. 8. Un Estado laico puede encontrar conflictos ¿Cómo pensar en un Estado laico que dé un espacio adecuado a la sociedad civil y que además ésta sea plural? Es cierto que se puede encontrar con conflictos de la sociedad, pero su deber es saber regularlos adecuadamente, teniendo en cuenta el bien de todos los hombres, su  corporalidad, el respeto a ideas o ideologías y religiones distintas, eso implica que el Estado como lema fundamental ha puesto como objetivo prioritario la persona y está a su servicio para crear realidades que le ayuden, en su aceptación de la Ecología circundante y los bienes materiales, económicos, culturales de ese pueblo o nación, los valores que constituyen el fundamento de convivencia democrática entre los distintos pueblos. La democracia  en España es joven y no se puede olvidar los valores que han hecho posible lo existente hasta ahora, por las tradiciones culturales aportadas y que las instituciones custodian como monumentos o patrimonio de cultura, arte, tradición y la creación entera con sus montañas, ríos, mares, océanos, monumentos de belleza natural para disfrutar y vivir armónicamente en nuestro hábitat, que es necesario aprender a respetar, y a la vez no se puede prescindir de 2000 años de la historia de una cultura y una fe que dio fundamento a Europa base de la Teología cristiana ,que es necesario recuperar además con una Teología política, que inserte los valores de un amplio sector de personas, que llevan en sí mismas enraizado este magnífico bien personal, cultural y social y es un beneficio para toda la Humanidad. María de las Nieves Álvarez Peláez. Médico. Proyecto Persona, Ecología y Cultura (ANDI)

Comentarios
0 comentarios en “‘Una política con visión trascendente encarnada en la sociedad civil’, por María de las Nieves Álvarez

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *