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La catedral de París se incendió hace mucho tiempo…

Por María Ariza
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Nos recuerda, a muchos, esa tétrica imagen de la torre de Nòtre Dame derrumbándose sobre la Iglesia en llamas, al cristianismo. Otra caída más, o mejor, un gráfico ejemplo de lo que ha sufrido uno de los pilares de la cultura occidental -el cristianismo-: un incendio.

Nos recuerda, a muchos, esa tétrica imagen de la emblemática catedral en cenizas, al humo de lo mundano, a lo caduco que es lo humano, frente a la eternidad de lo divino, perenne. A lo fugaz que puede ser un edificio que ha sobrevivido a guerra, revolución y siglos, por un fuego mal encendido. Un fuego mal encendido… No hace falta que sea un gran fuego, se extiende solo. Simplemente, un fuego mal encendido puede acabar con una catedral… Qué paradoja.

Pero más paradoja aún la conmoción del mundo entero, la compasión hacia los parisinos, el casi luto por Nôtre Dame, cuando Ella fue incendiada hace ya mucho… Queridos amigos, no vamos a engañarnos, la catedral ya estuvo en llamas, lleva en llamas mucho tiempo.

Lleva en llamas desde que se destronó de Francia el catolicismo. Desde que el compás y la escuadra primaban sobre la Cruz, desde que libertad se convirtió en libertinaje tras una revolución dirigida por la masonería para eliminar la cultura cristiana, o desde que en 1905 se quiso romper radicalmente desde el Estado con la Iglesia, en una nación que había sido “Primogénita de la Iglesia”…

La catedral de Nòtre Dame está en llamas desde que se prohíbe la enseñanza cristiana en las escuelas públicas, frenando de forma radical el aprendizaje de una cultura por la que ahora se llora. Está en llamas desde que Macron asumió la presidencia, pues se han registrado 3008 ataques a iglesias católicas en Francia, silenciados todos por su poca relevancia patrimonial…

Está en llamas desde que las cifras de niños abortados son de 200.000 al año… Está en llamas, sí, está en llamas Nuestra Señora, está en llamas nuestra cultura… Lleva mucho tiempo en llamas, y parece, que pronto caerá del todo. Pronto sólo quedarán cenizas de aquel emblemático edificio que se levantó durante siglos de esfuerzo…

Pero nosotros, no lloramos a valores, lloramos a edificios. Hemos convertido las iglesias en edificios, hemos vaciado las Iglesias, y lloramos a la piedra, pero no a lo que dentro se guarda, que es su verdadero valor: la Vida de Notre Dame está dentro, y sigue, sigue en pie a pesar de las llamas. La Vida de Notre Dame, es Ella, Notre Dame, y su Hijo, la Cruz, y el alma que tantos fieles a lo largo de siglos han puesto en oración en forma de devoción, de llanto o de esperanza, y no de cultura.

Quizás, las llamas, eran necesarias para devolver el calor a las iglesias, que hemos vuelto frías. Quizás, hemos convertido la Casa de Su Padre en una cueva de ladrones, como los mercaderes del Templo a los que Jesús expulsó.

Quizás, como dice el Obispo Munilla, es simplemente un símbolo, de cómo ha caído la cultura cristiana, y con tanto cariño tendremos que restaurar…

Una desgracia, pero por lo que Nòtre Dame guarda. Una desgracia pero una lección: lo humano, cuán caduco es… Sólo lo de Dios es eterno, y solo para Él, merece ser dada la Gloria, solo para la Eternidad. No para piedra, no para catedrales, sino para Quien se construyeron.

5 comentarios en “La catedral de París se incendió hace mucho tiempo…
  1. «Una nación no se pierde porque los de afuera la ataquen, sino porque los de dentro no la defiendan» (Blas de Lezo)
    La respuesta del origen de la semilla está en el blog del Padre Manuel Guerra sobre los paradigmas.
    Además lo ha aclarado el mismo Rabino Bethel Sholomo Aviner pronunciándose sobre «El fuego de Notre Dame»:
    «El momento del castigo ha llegado»
    Recuerda además, «que todas las Iglesias cristianas serán destruídas (pero en el momento oportuno)»
    «La vieja Catedral de Notre Dame, será reconstruída como otra cosa, algo no católico»
    «La destrucción de la catedral había estado en el calendario durante mucho tiempo».
    «No quedará una sóla iglesia en Israel» (Tierra Santa)

    (Las reclamaciones al maestro armero)

  2. Sí, es exacto. Sin embargo ver a jóvenes rezar de rodillas, o ir por las pequeñas calles parisinas no lejos de ND cantando el Ave Maria en latín, era algo muy fuerte. Nada comparable con la juventud (o su mayoría) del 68 que frecuentaron los mismos lugares.
    Eso es una señal de optimismo.

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