«Una, Grande y Libre»

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Independentismo

Hoy infocatólica informa en portada de una noticia, en la que critica a un colegio «vinculado» al Opus Dei -eso de vinculado lo utiliza mucho esta prelatura, pero vamos, que es del Opus- por permitir que la Assemblea Nacional Catalana (ACN) hiciera propaganda durante un día en las aulas, a favor de la independencia. Yo no hubiera llamado a mi colegio a esta asociación, pero ¿de verdad esto es noticia para una web de información religiosa?

Estoy harto de la mentalidad en bloque. Y no lo digo por infocatólica en concreto. Infocatólica, desgraciadamente, encarna una mentalidad muy difundida en el catolicismo español. Esa mezcla de política y religión, equiparar el independentismo a un mal moral, a la altura del robo, la blasfemia o el asesinato si me apuras. Una cosa es el nacionalismo, el poner al Estado en el lugar de Dios -que por cierto no se da sólo en los catalanes y vascos, conozco a muchos españoles que se acercan bastante- y otra es ser independentista.

Que yo considere que mi patria es Cataluña -o España, Asturias o el Reino de las Dos Sicilias- y quiera compartir ese sentimiento y porqué no, buscar un reconocimiento jurídico, no es pecado, no es malo en sí mismo. Lo será si entro en enfrentamientos, obsesiones, si se convierte en algo prioritario en mi jerarquía vital, si caigo en el nacionalismo, y por supuesto si conlleva algún tipo de violencia.

En el caso concreto del colegio del Opus Dei ¿de verdad eso es noticia? No soy yo quién vaya a defender al Opus, pero criticarles en eso es ridículo. Hay tantas cosas criticables antes que eso en el propio Opus Dei y más constructivas para el bien de la Iglesia. Pero no, sólo criticamos cuando entran temas políticos. Esa mezcla que se da en España, esa relación entre bien moral y unidad de España, Iglesia y Estado, Iglesia y PP, Iglesia y derecha….cuánto daño hace.

El mismo problema por supuesto pasa en la Iglesia catalana, dando una importancia desmedida y muchas veces obsesiva al independentismo. Los católicos deberíamos estar por encima de esos enfrentamientos políticos. Nuestra patria es el cielo -que no quita que sintamos cariño o amor por la tierra en que nacimos- y tenemos que intentar acercar a la gente a ese cielo y a que cumplan su misión como hombres y mujeres en esta vida. La Iglesia no pinta nada en estos asuntos.

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