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La renuncia que despertó a la Iglesia

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Hoy se cumple el primer aniversario de la renuncia histórica de un Papa, la renuncia a la silla de Pedro de Benedicto XVI. Aunque en ese momento nos sorprendiera a muchos la decisión -algún cargo vaticano recién nombrado incluso la criticó con dureza- parece que un año después podemos decir que aquella renuncia ha despertado a la Iglesia.

Cuánto más tiempo pasa, más perspectiva se tiene, y se ve con mayor claridad la maniobra maestra que ha supuesto esta renuncia por parte de Joseph Raztinger. Se habla del «efecto» Francisco como responsable del despertar de la Iglesia, pero ese efecto jamás hubiera llegado de no haber sido por la renuncia. La renuncia, con la novedad que suponía -las anteriores no son comparables-, levantó un ambiente general de necesidad de cambiar las cosas. Tal fue ese ambiente, que ya en las Congregaciones generales -reuniones de cardenales previas al cónclave- sólo se hablaba de cambios: reformar la Curia, colaboración en el gobierno de la Iglesia -lo del G-8 no ha sido una ocurrencia de Francisco-, cambios pastorales, etc…

Tengo la impresión de que Benedicto XVI no supo, no pudo o no le dejaron -me inclino más por la última- emprender los cambios que quería durante su pontificado. Recuerdo allá por 2010, cuando un personaje muy entendido en asuntos de Iglesia, me dejó estupefacto al insinuar que Benedicto XVI pasaría a la historia como «el calamitoso», porque no estaba consiguiendo realizar ninguna de las reformas que quería hacer, no conseguía sobrepasar los obstáculos que le ponían desde dentro. Con el tiempo me he ido dando cuenta de que aquel análisis no estaba tan lejos de la realidad.

Aquello que no pudo hacer durante su pontificado, lo hizo, paradójicamente, cuando renunció al mismo. Un golpe encima de la mesa que sacudió a la Iglesia. Un grito silencioso y humilde de necesidad de cambio, de necesidad de despertar. Por supuesto que en ese despertar ha ayudado mucho Jorge Mario Bergoglio, pero no se entiende el efecto que ha producido Francisco sin el efecto que produjo la renuncia de Benedicto XVI.

Hoy se cumple un año de un gesto que hará pasar a la historia a Benedicto XVI como un Papa reformador, un Papa humilde, un Papa que sabe que el suyo es un servicio que puede terminar no sólo con la muerte, sino también por falta de fuerzas o capacidades. El Papa emérito ahora reza por la Iglesia, su servicio por ella continúa, de otra forma. Hoy hace un año, un anciano de 86 años despertó a la Iglesia.

Comentarios
0 comentarios en “La renuncia que despertó a la Iglesia
  1. daupe, no es Vd. un lince en su diagnóstico. No creo que a mi querido y amadísimo Benedicto XVI, Cristo nuestro Señor le dijera que abandonara la Iglesia, porque desgraciadamente es lo que hizo. Y lo estamos pagando caro desde ese momento.

    No creo tampoco que Dios quiera que haya un Papa emérito y otro Papa en funciones. Lo lógico es que el Vicario de Cristo permanezca como tal hasta que Dios tenga a bien llevárselo con Él.

    Todo esto me causa mucho daño decirlo por razones muy personales, pero es la realidad aunque me duela en lo más hondo.

  2. Yo creo que la Iglesia ahora está mucho peor ahora que hace un año, con un Papa que desconcierta a los fieles con sus declaraciones confusas.

  3. Una triste e inesperada renuncia que aún me hace daño, pues era una persona fuerte en tanto en cuanto fué Perfecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe practicámente durante todo el papado de Juan Pablo II. Sabia muy bien como estaba el Vaticano y la Iglesia en su totalidad.

    Cuando fué entronizado Papa, en la homilia pronunciada en la Santa Misa en la Plaza de San Pedro, dijo textualmente: «Rezad por mí para que no huya de los lobos». Me quedó grabado por impactante. Ahora entiendo perfectamente lo que pasó el 11 de febrero de 2013.

    Santiago G ¿Humildad (que sí era humilde pero no tiene nada que ver con la renuncia), miedo o presión?

  4. El despertar que sugiere el autor esta por ver, pero lo que no sabemos si a un sueño o una pesadilla.. el tiempo nos lo dirá.
    La renuncia fué un acto de amor a la Iglesia, pues evidentemente no pudo o no le dejaron, me refiero a Benedicto; pero afirmar que el cambio esta siendo todo bueno, es una falacia, nadie lo sabe aún y no pocos tiene dudas.

  5. Desde luego la renuncia es histórica!! Y un ejemplo de humildad por su parte!! Tanto poder y lo rechaza por que cree que ya no va a poder servir con plenas fuerzas….INCREÍBLE

    Y añadiría algo: sabiendo que va a ser criticado, menospreciado, ninguneado….que muchos le van a considerar débil

  6. Yo creo que la Iglesia sigue dormida y que a Benedicto XVI no le dejaron hacer cosas y a Francisco si le dejan, por algo será. Un hecho incontestable es que Francisco nunca se arrodilla frente al Santísimo ni hace las debidas genuflexiones en la consagración.
    Han asestado un duro golpe a la Iglesia y no nos hemos enterado.

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