PUBLICIDAD

Müller: buen intento de conciliación

|

El Cardenal Müller hace un buen intento de dar la lectura de Amoris laetitia que muchos queremos: en perfecta continuidad con el Magisterio de siempre de la Iglesia.

 

Sin embargo, hasta hace poco lo había hecho en forma independiente, sin adherirse ni al campo que atribuye al Papa permitir la propagación de herejías, o que manifiesta al menos dudas de que eso se está promoviendo con ocasión de AL, ni tampoco con quienes interpretan la famosa Exhortación apostólica como una apertura a prácticas declaradas incompatibles con la fe por el Magisterio precedente.

 

Ahora el Cardenal ha dado un paso en falso, porque propone su intervención como prólogo de un libro de un autor a quien apoya, pero el cual ya se abanderizó con la interpretación progresista de Amoris laetitia. No he leído el libro, pero las sutilezas de sus intervenciones más breves anteriores no lograban ocultar que apoyaba claramente el cambio considerándolo algo meramente disciplinar y no doctrinal (contra Familiaris consortio, que dice que es una exigencia de la Sagrada Escritura y no una creación eclesiástica).

 

Daría para más largo analizar el texto del Cardenal, pero es notable el cuidado con que está escrito. Es digno de encomio que no afirme que en el documento no hay ambigüedades ni errores, sino solamente que no existe ninguno proclamado de manera vinculante para los fieles. Es digno de alabar que, a pesar de decir que está de acuerdo con el autor prologado, en realidad restringe su acuerdo a tres puntos específicos, pero no desciende al detalle escandaloso que contradice realmente al Magisterio precedente, y que —como él bien advierte— no ha sido expresamente afirmado por el Papa Francisco, aunque en su nombre lo hagan muy cercanos portavoces (Spadaro y compañía).

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *