Abierto el año de la Misericordia se impone preguntarnos una letanía de ideas que están en las cabezas de obispos, curas, religiosos y religiosas, y laicos. 1.- ¿Realmente era necesario este año de la Misericordia? 2.- ¿Está la situación en la misma Roma como para acoger peregrinos sin miedos a atentados terroristas? 3.- ¿Ha llegado a las comunidades parroquiales el material informativo y formativo sobre los objeticos y medios del año de la Misericordia?. 4.- ¿Están los obispos en la plena disposición de contribuir a nivel diocesano a extender el sentido del año de la Misericordia? 5.- ¿En las parroquias, los curas tendrán tiempo de incluir el contenido del año de la Misericordia, para que no excluya otros fines y contenidos parroquiales puramente dichos?. 6.- ¿Los mismos curas estamos en sintonía con la letra y la música que llega desde Roma sobre el año de la Misericordia? 7.- ¿Dentro de un año, en noviembre próximo, haremos un balance positivo de este año convocado abierto hoy? 8.- ¿Se hará lo de otras ocasiones apoyando solamente los actos diocesanos con medio hombro y nada más? 9.- ¿Servirá este año de la Misericordia para que los laicos se impliquen más en la vida espiritual y pastoral de sus comunidades? 10.- ¿Servirán toda esta convocatoria solamente para el turismo religioso camino de Roma?. Cada lector tendrá su propia opinión sobre estas preguntas. Aquí las dejo como un servicio desinteresado. Tomás de la Torre Lendínez
¿Servirá para algo el año de la Misericordia?

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