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Respeto a los católicos

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Artículo publicado hoy en el Diario Ideal, edición de Jaén, página 29

La Cruz de piedra en los cruces de caminos, o rincones singulares, molesta a ciertos tipos que las desmochan, las trocean y las dejan tiradas en el suelo. De modo concreto Baeza y Andújar han sido teatro de tales desmanes cristianofóbicos en los pasados días.

¿Qué motivos anidan en las cabezas de los autores de tal destrozo y profanación?. Ninguno razonado y sostenido en un diálogo con los que somos católicos. Solamente es el odio a la fe cristiana el que conduce a tales destrucciones del patrimonio local  y provincial.

El pasado jueves en el parlamento, por un voto  de más, se pasó a quitar la ley de libertad religiosa vigente en España desde el año 1980. Solamente los proponentes adujeron que la ley que nunca ha sido contestada por ningún grupo  religioso, no contempla “asociaciones no propiamente religiosa, pero sí con cierta sensibilidad hacia lo religioso”. Cualquier bien entendido en este lenguaje críptico sabe que se están refiriendo  a las sectas masónicas y similares compañeras de viaje por la escena española.

Mientras, la organización católica Ayuda a la Iglesia necesitada nos señala que la religión más perseguida en el mundo es la católica, tanto que las estadísticas aumentan de modo alarmante en un mundo donde los católicos hacemos caso a nuestro Maestro Jesús, quien nos recomendó poner la otra mejilla cuando nos hayan puesto morada la primera.
Entretanto, la Justicia española dispone de una legislación severa para defender la libertad religiosa y de culto en toda España, pero no la interpreta con la rectitud que impone la situación, sea una monja que recibe un puñetazo en plena cara en mitad de la calle por “ser monja” en Granada, o unos descontrolados acuden con gasolina a la capilla de una universidad madrileña y le  pegan un misto al reguero del producto inflamable.

El anticlericalismo español tiene unas hondas raíces históricas que han sido muy estudiadas, pero parece que esos análisis no sirven para nada en las nuevas generaciones, las cuales son pasto de viejos aforismos, trasnochados gritos de odio, infamias indigentes de la más mínima inteligencia, y, de manera especial, acompañada de unas concretas maneras de votar, según cual se utilice para introducir el sobre de la papeleta en las urnas.

Los católicos sabemos que la persecución la llevamos en la sangre, cuando Jesús de Nazaret contaba a sus discípulos cómo lo iban a apresar, mal juzgar, abofetear, escupir, pegar con látigos, colocar una cruz, caer tres veces, clavarlo en ella y morir rogando Dios que los perdonara porque no sabían lo que hacían.

El primer mártir de la Iglesia Católica fue San Esteban, a quien siguió una hilera de hombres y mujeres indefensos a lo largo de dos mil  años, que hoy gozan de la felicidad de ser contados entre la multitud de santos vecinos del eterno Reino de los Cielos.

Otros muchos caminamos por este valle de lágrimas conocedores que nuestro destino puede estar en las manos oscuras de algún desalmado, alimentado en el odio a la fe católica capaz de hacer una fechoría que  nos aparte de la existencia terrenal para ganar la estancia eterna junto a Dios, quien nos pide que perdonemos a todos los que nos ofendan de pensamiento, palabra u obra, porque nuestra vida está en seguir los pasos del Hijo de Dios muerto y resucitado. Los odios a la Cruz y a la Religión Católicas deben acabarse ya, nuestra cultura nos lo exige.

Comentarios
1 comentarios en “Respeto a los católicos
  1. Cuando se publica la noticia de que van a ser declarados beatos o santos tantos mártires españoles del siglo XX, y leemos como les fue arrebatada la vida por testimoniar su fe, se ponen los pelos de punta y una oculta ira nos rebela ante tantísimas atrocidades. Solo el amor a Dios es capaz de ser oveja sacrificial ante lobos sedientos de sangre. Han hecho películas al respecto, pero la gente no quiere ver esas ignominias son buenos bofetones ante el mal que cometieron y que aún hay hijos de mala madre que están dispuestos a repetir la historia y empiezan con estos desmanes hacia los símbolos o lugares cristianos. Ellos conocen el mandato del Maestro y se aprovechan al máximo. Claro que hay unas leyes democráticas que si se cumplieran esto no pasaría, pero por un voto baila el perro de turno. Que alegría saber que nuestro Reino no es de este mundo, sigamos dándolo a conocer.

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