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Patrimonio Nacional y el asunto del Valle de los Caídos

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El pasado domingo en La Gaceta se mencionaba al señor gerente de
Patrimonio del Estado don José Antonio Bordallo Huidobro, con motivo de
la remodelación de La Piedad que corona la entrada a la Basílica del
Valle de los Caídos, quien fue nombrado para el cargo 15 de julio de
2005, según consta en el Boletín Oficial del Estado. Puede verlo
pinchando aquí.

En el año 2004 había sido nombrado Director General de Cooperación
Juridica Internacional, donde se puede leer una breve semblanza. Se puede leer pinchando aquí.

Su actividad como gerente del Patrimonio Nacional se puede observar
cuando se leen algunas páginas del Boletín Oficial del Estado.

Pulsando aquí se pueden ver,

Y volviendo a pulsar aquí.El trabajo sobre La Piedad no salió en el BOE. Fue dada la obra directamente a una empresa.

Por razones de su cargo el 20 de diciembre de 2007, el Rey recibió a
todo el consejo de administración del Patrimonio Nacional. Se puede leer pulsando aquí.

Entre las últimas actuaciones está la reparación de la Piedad de la
Abadía del Valle de los Caídos, que según La Gaceta ha quedado
maltrecha y con posibilidad de caerse cuando nieve en la sierra
madrileña.

Además, por razones de su cargo, debe estar cerca de todo el asunto
de los osarios de la Abadía del Valle de los Caídos.

Algo que se ha hecho a escondidas, como todos sabemos.

Y nosotros nos preguntamos lo que hacía ayer el editorial de la cadena Cope:

¿Por qué tanto secreto en el Valle de los Caídos?
LÍNEA EDITORIAL – 12-OCT-10

‘Una investigación periodística ha sacado a la luz que el Gobierno lleva efectuando catas en las tumbas de “El Valle de los Caídos” desde el pasado mes de mayo. Si como se ha intentado aclarar desde la Vicepresidencia, todo transcurre dentro de la normalidad, no se entiende a qué viene tanto secreto y ocultamiento a la opinión pública. Es la propia actitud del Gobierno la que levanta todas las sospechas. Sólo cabe pensar que o bien el Ejecutivo es consciente de que esta actuación divide a los españoles y daña aún más su deteriorada imagen; o bien que pese a lo que se afirma oficialmente, está actuando fuera del margen de la ya de por sí controvertida y sectaria Ley de Memoria Histórica, que en su artículo 16 señala explícitamente que el Valle de los Caídos se regirá estrictamente por las normas aplicables con carácter general a los lugares de culto y a los cementerios públicos.

Las sospechas aumentan porque, además de que el Gobierno sólo reacciona cuando han destapado la operación, ya llueve sobre mojado. Recordemos que, con la disculpa de unas obras de restauración, el propio uso del monasterio como lugar de culto está notablemente condicionado por circunstancias poco convincentes. Haría bien el Gobierno en no politizar todo lo que toca y tratar de entender que un lugar de culto, por definición, es lugar de la presencia y de la gracia de Dios, de oración y meditación y, por consiguiente, un lugar abierto a todos como signo de paz, de acogida y de concordia.’

Tomás de la Torre Lendínez

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