Palabras, palabras, palabras

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Reuniones, congresos, convenciones, charlistas, palmeros, vocerío, carguillos a dedo o con el trampeo de la red, así ha pasado el fin de semana.

En una mano, han estado los relativistas, los que han abjurado de sus principios éticos por la dignidad de la vida humana, usando el aplazamiento de los nuevos inventos de ingeniería social para otra ocasión, que será colada de tapadillo en alguna ley envuelta en el entreguismo de los pactos que vendrán en el medio plazo.

En la otra mano, ha estado una señora del sur español que tiene muchas ganas de ganar, pero que no sale del burladero sevillano ni con un cohete en la espalda. Mucho afán palabrero, pero nada más. Por ahora.

En la misma mano, pero más allá, han estado los asusta viejas, los defensores de una república soviética a la madrileña, los amantes de dar una purga por la boca a todo el que se salga de la coreada «unidad uniformada», los decididos a hacer de España un puzle de muchas tierras independientes, los nostálgicos de tierras caribeñas y defensores del hambre de los pueblos oprimidos por la mano férrea de dictadores muy duraderos como las pilas del anuncio ese que no acaban nunca.

Fin de semana, de mucha traca palabrera. Ahora empieza la vida real y don paco con la rebaja.

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