La miopía buenista cegata que inunda a los obispos de España de ahora es el peor de los defectos que puede tener un pastor de la Iglesia en estos tiempos, donde atravesamos tierras movedizas fácilmente parapetadas cambiando los nombres a las fiestas cristianas de toda la vida. Ahora dicen, y se contentan como niños con el capricho alcanzado, que en el papelucho firmado ayer, entre los dos partidos firmantes, cuando aparece: «Revisar los acuerdos con la Santa Sede» Afirman los obispos, que no dice: «denunciar». Y que por lo tanto, estarían dispuestos a revisar los acuerdos nacidos del consenso de la Transición. O los obispos son menores de edad, o se hacen como si lo fueran. En el lenguaje político de hoy revisar es denunciar, es quitar, es vaciar, es desamortizar, es exclaustrar. Es lo que ha hecho el poder político a la Iglesia en España desde la entrada de la masonería de forma directa en las Cortes de Cádiz y desde aquellas calendas hasta la fecha presente. Espabilen, señores obispos, despierten, abran los ojos, porque la realidad es para que salgan con valor de sus sillas episcopales y defiendan su Iglesia y sus fieles. Como sigan por este camino de buenismo barato, de tapadera de ojos como los caballos de los picadores, de tomarse un bebedizo de adormidera, serán juzgados muy fuerte por el presente y el futuro. Por favor, que nos desahucian la barca de Pedro en España y nos hundimos. Tomás de la Torre Lendínez
Obispos con ojos tapados

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