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Nueva evangelización: hacer mejor lo que la Iglesia ha hecho siempre bien

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Ayer se presentó el Anunario Pontificio en Roma. Estuvo presente el cardenal Bertone. Los datos que arroja son que el número de católicos en el mundo ha subido un 17,5%, llegando a alcanzar la cantidad de 1,196 millones de personas.

En los continentes donde el crecimiento se aprecia más son Asia y África, constantandose un decrecimiento en Europa y América.

Deseo detenerme en la bajada del número de católicos en Europa, pues, seguramente, es el continente donde más se nota la secularización y la pérdida del sentido religioso de la sociedades de la actual Unión Europea.

Por lo tanto, se impone con gran fuerza promover fuertemente el proceso de la nueva evangelización. El Papa tiene un gran interés en este asunto. El Sínodo de los Obispos tratará este asunto con detención.

Aceptando todas las posibles conclusiones que se puedan sacar; promoviendo todas las actividades que se están estudiando; y asumiendo como propias todas las iniciativas pastorales que nos indiquen, yo creo que la nueva evangelización es bastante sencilla de comprender.

La nueva evangelización en las viejas tierras europeas consiste, en mi opinión, en hacer bien lo que siempre ha hecho la Iglesia implantada en estas naciones: predicar con precisión la doctrina del Señor; celebrar con dignidad la liturgia de los sacramentos, de modo singular la Eucaristía dominical; regir con amor paternal al pueblo de Dios con domicilio en las ciudades y pueblos europeos; reeducar mejor a los niños y jóvenes en las catequesis parroquiales; alimentar la vida espiritual de las familias católicas; preparar dignamente a las futuras parejas que construyen un hogar cristiano; rezar constantemente por el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas. Y una vertiente muy importante:

Volcarse en el servicio a los pobres, víctimas de la crisis económica y moral, para que no les falte nada de lo necesario para vivir como seres humanos.

Cáritas debe presentar su identidad como el brazo caritativo de la Iglesia Católica. Y ésta debe apoyar todas las dinámicas en favor de los pobres como parte esencial de la misión de la propia Cáritas.

Mientras se haga bien lo que siempre ha hecho la Iglesia en Europa, estamos continuando la evangelización de estas tierras, que unas veces lloverá sobre mojado y otras caerá sobre la dureza de una tierra pisada por los inmigrantes que llegan desposeidos de convicciones religiosas arraigadas. Aquí hablaremos de nueva evangelización.

Todo este proceso no debe olvidar a las familias cristianas que, con el adocenamiento y la vida burguesa, practican un cristianismo a la carta y a su real capricho.

Hoy domingo invito a todos los lectores amigos a una sencilla oración para que los cristianos residentes en Europa tomemos conciencia de hacer bien lo que siempre ha hecho la Iglesia aquí.

A partir de estos pasos, iremos dando los siguientes.

Para saber más hagan clic aquí.

Tomás de la Torre Lendínez

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