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Ni Jesús, ni Irene, ni Pablo rectificarán, o me equivoco

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Cuando alguien mete veneno en el depósito del agua del pueblo para vengarse de ser el tonto de la localidad, y, encima, lo reconoce paladinamente debe ser desnudado ante la opinión pública y publicada.

Esto ha ocurrido con el manido, manipulado, encerrado, desconocido y secreto informe entregado al Papa Benedicto XVI y firmado por la comisión de los tres cardenales que el propio Santo Padre les encargó hacer tras los lamentables robos de documentos de parte de un exmayordomo, que ya fueron juzgados y sentenciados conforme a la justicia vaticana.

Como el tonto del pueblo nunca descansa y desea vengarse de ser tenido como tal, se inventa un “contenido” de ese informe cardenalicio, lo publica en una revista de corte basuriento en manos del imperio berlusconiano, que mañana se presenta a la elecciones generales italianas.

A esa revista acude una periodista comunista italiana y lo publica en su diario, el agua estaba ya oliendo a basura putrefacta. Aquí acuden y beben nada menos que la corresponsal del diario El Mundo, El País y un fabulador de oficio llamado Jesús Bastante.

Le dan todo el aire posible en España convirtiendo en acto de fe una mentira como la copa de un pino, desmentida por el propio autor del embuste de la primera revista que nunca había tenido el Informe en sus manos, pero sí en la mala leche que destila todo lo que esté cerca de la empresa berlusconiana sobre la Iglesia Católica.

Me sumo a lo que dice José Antonio Méndez en su blog cuando afirma:

“Al tiempo, pido desde aquí a Jesús Bastante, de Religión Digital; a Irene Hernández de Velasco, corresponsal de El Mundo en Roma; a Pablo Ordaz, de El País, así como a todos los periodistas españoles que se han hecho eco de lo que dice La Reppublica, que RECTIFIQUEN sus informaciones; que aclaren la verdadera fuente de la noticia; que se hagan eco de lo que dice Ingrao y que den a conocer a sus lectores que la información que están ofreciendo es sesgada, pues no habla de hechos, sino de una “reconstrucción”, que además se ha copiado de otro medio al que nadie cita.”

Por la experiencia de muchos años, sé que ninguno de los referenciados escribas rectificará. Todo lo contrario reafirmarán más sus mentiras con nuevas vueltas de tuerca y más pruebas falsas.

Da lo mismo, la mentira nunca gana sobre la verdad. La Iglesia Católica es el blanco de miles de mentiras a lo largo de sus dos mil años y pico. Nunca nadie ha podido contra su estabilidad, que no es humana, sino divina, pues su conductor es el Espíritu Santo, a quien los escribientes citados no conocen ni desean hacerlo.

Para saber más hagan clic aquí.

Tomás de la Torre Lendínez

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