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Mi defensa de César Vidal

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Cada uno es quien debe defenderse en la vida, salvo que seas y ejerzas la abogacía y el cliente te pida una defensa. Hoy hago, por mi cuenta, sin habérmelo pedido nadie, una corta y elemental defensa de la persona de César Vidal.

Comienzo indicando que he leído casi el cincuenta por ciento de sus libros publicados. Le he oído en la radio desde sus años en Cope y ahora en esRadio. Para mí César Vidal es un personaje de otro tiempo. Parece un hombre del Renacimiento que sabía lenguas vivas y muertas, amaba el arte, el teatro, la música, tenía y practicaba su religión, hablaba y escribía de todo, porque leía y reflexionaba, mantenía tertulias amenas, porque su saber era enciclopédico.

Si aquellos hombres del Renacimiento eran odiados, calumniados, denunciados en falso ante la Inquisición, y muchos fueron encarcelados o ejecutados por sus saberes y conocimientos. Hoy ocurre otro tanto. El César Vidal que yo conozco es objeto de deseo de muchos enanos que no le llegan ni al tobillo. Le envidian, le trasquilan los pelos por detrás, le señalan como bola de sebo, le recriminan su protestantismo militante y convencido, le llaman no cristiano, cuando sí lo es, no le aguantarían en unas oposiciones a bedel de instituto, no soportan que en el siglo actual exista una persona tan llena de saberes enciclopédicos como en el Renacimiento.

En España este deporte y pecado capital de la envidia está pagado tanto en la izquierda como en la derecha, tanto en la Iglesia como fuera de ella, tanto en los medios de comunicación como fuera de ellos. La copa ganada por los envidiosos está llena de orines propios y ajenos, que desean arrojar por alguna ventana al grito de: ¡Agua va¡, pero están tan ciegos de envidia y soberbia que no encuentran ventana por donde tirar esa escupidera y al final, con las prisas, se echan esos contenidos sobre sí mismos.

Acabo. Termino con las palabras que el mismo César Vidal dejó escritas en su blog, el 14 de julio pasado. Las puso entre paréntesis. Así lo hago yo. Aquí están. El título es: Victoria

“(Hoy concluyo mi primera temporada en esRadio. Como siempre Federico ha sido el mejor. Me siento extraordinariamente feliz por lo que ha sido un inicio mejor de lo que esperábamos incluso los más optimistas. Ha sido una victoria sin endeudarnos y contando sólo con el talento y el esfuerzo de los comunicadores y los trabajadores de la casa. Incluyo mi último editorial de la temporada. Dios mediante, nos reencontraremos en septiembre cuando, una vez más, como decía Oliver Cromwell, elevaremos nuestras oraciones al Señor y mantendremos seca la pólvora).”

Donde se encuentre César Vidal que descanse. Y Dios le ayude a seguir en la brecha en la que está. Hace mucho bien a su audiencia de radio y a los lectores de sus libros entre los que me encuentro guiado por mi propia libertad.

Tomás de la Torre Lendínez

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