PUBLICIDAD

Matanzas de cristianos: pasar de las palabras a la acción judicial

|

Con la fiesta del protomártir San Esteban, que es hoy, de fondo, puedo medio explicarme algo de lo ocurrido en Nigeria, donde algunas iglesias han sido dinamitadas con cristianos dentro muriendo varias decenas de personas de todas las edades. En plenas fiestas de la Navidad del Señor

Las persecuciones las llevamos siempre con nosotros los cristianos. El Maestro nos previno: Si conmigo hacen esto, vosotros estad preparados, no vais a ser menos.

Esta violencia es netamente de odio a la fe católica en manos de asesinos musulmanes, quienes “justificados” en su “guerra santa” contra los infieles convierten en imposible la convivencia interreligiosa en Nigeria, la India, Pakistán, Irak….

Las persecuciones son un programa fríamente calculado y subvencionado con grandes sumas de dinero extraído de los pozos petrolíferos y otras gabelas de tales o cuales países árabes, los cuales permanecen en la sombra y al margen de ser denunciados por los tribunales internacionales de los derechos humanos.

El odio a la fe católica desde orillas musulmanas ha existido, existe y existirá, por muchas milongas que nos cuenten los seguidores de esa alianza de unas civilizaciones que hace aguas lo mismo que el repintado salón donde un artista español ha colocado millones de euros aportados por el anterior gobierno de ineptos. Esos chorros repintados se caen a pedazos en Suiza.

Sospecho que el nuevo ejecutivo español no siga pagando las goteras soberanas de ese salón suizo de ilusiones vanas y mentiras atroces, donde es mejor no entrar para no pillar en la cabeza alguna pedrada de los desprendimientos continuos.

El Vaticano ha condenado las matanzas de Nigeria. Es lo único que puede hacer. Invita a la paz y a la convivencia y respectos mutuos. ¿Esto es suficiente?. No.

Ha llegado la hora de saltar de las palabras a los hechos. Es la hora de la justicia. Debe intervenir el Tribunal Penal Internacional tratando de llevar ante la corte mundial a los responsables monetarios, a los animadores ideológicos y a los ejecutores materiales de las matanzas. Hasta que no se haga un escarmiento de este tipo, todo será aguas de borrajas. Todo se lo llevará el viento.

Como pastor de almas invoco al Señor, imitando al Papa, para que la paz reine en los países donde existen diversas religiones. Singularmente, en los pueblos donde viven desde siglos los católicos y los musulmanes. La libertad religiosa debe ser la misma para todos en todos los lugares del mundo. Dios lo quiera.

Para saber más hagan clic aquí.

Tomás de la Torre Lendínez

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *