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Martirio laicista para niños

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El periódico de Prisa tildaba ayer de “cavernícolas” a los diarios de la competencia que, como El Mundo, La Gaceta, Abc, llevan largos meses recogiendo lo que la misma policía descubre sobre el imperio monetario de la corrupción de los políticos catalanes, que en aquella región española está vetado a todo medio de comunicación tapando con dinero público cualquier iniciativa.

El “cavernícola” es el propio diario El País, quien es juez y parte de estos tejemanejes monetarios, vendiendo propiedades a personas del entramado catalán, quienes se convierten en los caseros de los edificios vendidos alquilándolos a Prisa.

El “cavernícola” es el mismo diario El País, quien el día 22 lanzaba toda su artillería contra lo que titulaba Martirio católico para niños. Los receptores de su artillería eran un cura, unas monjas y la Iglesia Católica. Todo estaba centrado en el pueblo gallego de Zas.

La persona firmante del reportaje ignora u olvida lo siguiente:

El laicismo imperante en la educación pública actual desea que los niños sean unos paniguados mentales, a quienes se les enseña que en la vida están para pasarlo muy bien, lo mejor que puedan y que así lo exijan a sus progenitores, que ya no se llaman padres, quienes pintan menos que un cero a la izquierda.

El laicismo imperante en la educación pública actual desea que los niños refocilen sus cuerpos desde la más tierna edad con la masturbación, con la pornografía, con las relaciones sexuales consentidas y totales desde los 13 años, pues no existe ningún problema ya que si se quedan embarazados acuden a un abortorio público y de un tajo se quitan el “problema” de encima.

El laicismo imperante en la educación pública actual desea que los niños caten todas las experiencias posibles, ya que no existen dos géneros, sino los que cada uno le parezca bien a su libérrima libertad de acción y actuación.

El laicismo imperante en la educación pública actual chirría cuando en una catequesis parroquial se les invita a la austeridad, al sacrificio, a la pobreza, al autodominio, al martirio si viene al caso. Valores absolutamente contrarios a los laicistas dominantes.

La izquierda militante siempre critica a la Iglesia Católica de “martirios mentales” cuando, la Iglesia enseña los valores del evangelio del Señor, anulando los “valores laicistas” con los que la izquierda lleva muchos años martirizando a los niños y jóvenes actuales. Acusar a otro de los defectos propios es muy inteligente en la izquierda de toda la vida.

Más le valdría al laicismo imperante en los medios de la empresa Prisa darse cuenta que ya le conocemos muy bien, su producto está caduco, su método es arcaico y sus frutos mediocres, pues producen una sociedad aborregada donde siempre está anulada la libertad del ser humano individual, la bestia negra del laicismo de toda la vida: el miedo a la libertad.

Para saber más hagan clic aquí.

Tomás de la Torre Lendínez

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